Un día de mierda

El de ayer fue, a grandes rasgos, un día de mierda. Podría matizarlo de muchas maneras diferentes pero, para que nos entendamos, el de ayer fue un día de mierda. Vamos con él.

• • •

Vengo de terapia de grupo

Esta vez es más tarde cuando me siento a escribir las páginas matutinas; más allá de las once. En esta ocasión vengo de terapia de grupo. He dicho que no iba a hablar de lo que ocurría en el evento, por respeto a los demás y al proceso, pero supongo que sí que puedo decir que vengo de allí. Y es todo un progreso para mí.

• • •

Vengo de terapia

Pues sí, vengo de terapia. Muchas personas, entre las que me encontraba yo, y hasta cierto punto me encuentro, tienen reparo en compartirlo. Todavía antes que eso, muchas tienen reparo en ir a terapia. Yo también pasé por ahí. Todavía antes que eso hay que buscar y encontrar un terapeuta. No sé, no son cosas fáciles que hacer. Hay que empezar reconociendo algunas cosas importantes, como la tristeza como normalidad, incluso como “vieja normalidad”.

• • •