Mi primera pala

Llevo desde poco después de las cinco dando vueltas en la cama. Luqui berrea y no se vuelve a dormir. A las seis y cuarto, me levanto. Me enfundo la ropa de correr y salgo al exterior. En la oscuridad y el frío, cae algo extraño del cielo. Es una mezcla entre lluvia, nieve y granizo. Por la calle resbaladiza, echo a correr.

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El deshollinador

Con ese título, que bien podría pertenecer a una película porno, comenzaré la columna de hoy. Y es que aquí es de lo más habitual y común que, en llegando la época invernal, de la misma manera en que se cambian las ruedas de invierno, se revisen las chimeneas. Por cierto, eso me recuerda que tengo que ir al urólogo.

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Back on track

Buf, me levanto. Me pongo las mallas largas y gruesas y esa especie de jersey, también largo y ajustado. Cojo los guantes y el gorro. Salgo al rellano y me pongo las zapatillas de correr. Salgo al exterior y cierro la puerta de casa. Es de noche todavía, hace frío y algunos pequeños copos de nieve caen suavemente en mi campo de visión. Cruzo la cancela del jardín y, cuidadosamente, echo a correr.

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