Sábado de estabilización

Acabo de volver de mi segunda sesión de estabilización, la tercera si contamos la que tuvo lugar hace tres semanas, cuando nos juntamos todos para enterarnos de de qué iba a ir el asunto. Me ha gustado. Me ha sentado bien. Hoy he vuelto a pintar con los lápices de colores; esta vez mi lugar seguro: un amplio prado verde con un arroyo y un lago, con hierba fresca y un sol agradable.

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Un día de mierda

El de ayer fue, a grandes rasgos, un día de mierda. Podría matizarlo de muchas maneras diferentes pero, para que nos entendamos, el de ayer fue un día de mierda. Vamos con él.

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Gracias, mosca.

Tal vez recuerdas que, hace casi una semana, hice lo que llamé «la prueba de la foto». Puse una foto a una de las columnas, una foto de un lago. Pues bien, hoy ha salido publicada. Sigue habiendo un desfase, creo que todavía de seis días, entre lo que escribo y lo que publico. Esto causa un poco de confusión, pero ahora que he conseguido fortalecer este hábito, me resulta más fácil seguir escribiendo que dejar de hacerlo. Este es el poder de los hábitos (poner sonido de golpe de orquesta). No, en serio: es algo sumamente poderoso.

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