La guerra de los mundos

Hacía apenas un rato que habíamos llegado a casa después de pasar la tarde ascendiendo al Schillerberg. Tras descender del pico habíamos paseado un rato junto al Schillersee viendo el atardecer sobre las montañas junto al lago. De vuelta habíamos parado en un supermercado y habíamos hecho la compra. Cuando llegamos a casa, mi cruncheado cuerpo estaba más que molido: estaba al límite de mis maltrechas fuerzas.

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Historias electrizantes

Gracias a Dani por su comentario acerca de la moto y la batería. Algo así había temido yo: la moto tenía que haber arrancado incluso sin batería. De ahí que el comentario acerca de los fusibles de mi otro amigo Dani me dejara pensativo. Tal vez puse mal las pinzas o tal vez se trate de algún fusible. En cualquier caso, ya tengo faena.

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