Aclarando sombras del Big Crunch

Esta mañana tenía otra columna en mente. Después de repasar algunas ideas, o más bien la carencia de ideas, me había decidido por un tema que tenía apuntado ya desde hace un tiempo pero que no había encontrado la oportunidad de desarrollar. Sin embargo, hoy también me he puesto a leer los comentarios que habíais dejado ayer antes de ponerme con la columna de hoy y me he encontrado con uno de Julia que me ha removido profundamente por dentro. Así pues, cambio de planes, o más bien de no planes. Vamos con ello.

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The call

Esta es una historia que quería contar desde hace unos días, tal vez una semana, y que otras cosas más urgentes me habían hecho postergar. Vamos por fin con esta historia de la llamada: “The call”.

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La guerra de los mundos

Hacía apenas un rato que habíamos llegado a casa después de pasar la tarde ascendiendo al Schillerberg. Tras descender del pico habíamos paseado un rato junto al Schillersee viendo el atardecer sobre las montañas junto al lago. De vuelta habíamos parado en un supermercado y habíamos hecho la compra. Cuando llegamos a casa, mi cruncheado cuerpo estaba más que molido: estaba al límite de mis maltrechas fuerzas.

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Historias electrizantes

Gracias a Dani por su comentario acerca de la moto y la batería. Algo así había temido yo: la moto tenía que haber arrancado incluso sin batería. De ahí que el comentario acerca de los fusibles de mi otro amigo Dani me dejara pensativo. Tal vez puse mal las pinzas o tal vez se trate de algún fusible. En cualquier caso, ya tengo faena.

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