El Mercedes amarillo

Caminé con Luqui por el aparcamiento de las tres tiendas. Daniela había entrado a hacer una batida en la tienda de zapatos y, en un momento más, nos tocaría entrar y ponernos a probar pares. Hacía un sol radiante y caminábamos entre los Brum-brums.

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Prosperidad económica

Luqui se despierta de la siesta de mediodía y Daniela opina que es el momento de darle de comer. Aprovecho para dejarles hacer y sentarme un rato a escribir la columna de hoy. Vamos a ver cómo de lejos llego.

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