El Mercedes amarillo

Caminé con Luqui por el aparcamiento de las tres tiendas. Daniela había entrado a hacer una batida en la tienda de zapatos y, en un momento más, nos tocaría entrar y ponernos a probar pares. Hacía un sol radiante y caminábamos entre los Brum-brums.

Llegamos hasta un precioso Mercedes amarillo.

Era un biplaza, relativamente moderno. Compacto. Deportivo. Lo rodeamos lentamente, observándolo detenidamente. Cuando más enmimismado estaba, apareció una mujer empujando un carrito y se acercó al coche.

—¿Es este su coche? —le pregunté en alemán, naturalmente.

—Sí —respondió.

Vaya. Tengo que admitir que no lo esperaba.

Nos pusimos a hablar. El coche, los niños, España… Cinco minutos más tarde apareció Daniela, molesta ante nuestro retraso y seguramente también por haber tenido que ir a buscarnos al otro lado del aparcamiento.

—¡¿Pero no habíamos quedado en que entrabais en un momento?!

Sí, pero, una vez más, nos habíamos puesto a hablar con la gente.

Igual que una hora antes en el dentista.

En la sala de espera había algunas fotos de lo que aquí llaman el Algäu. Espero haberlo escrito correctamente. Se trata de la zona colindante con el norte de los Alpes.

Ahí una foto de una vaca. Ahí una gallina.

—¿Cómo hace la gallina, Luqui?

No sé si sabe cómo hace la gallina, seguramente sí, porque lo hemos hecho ya muchas veces, pero todavía no se lanza.

—¿Y la vaca? La vaca hace muuuuuuuuuuuuuu….

Daniela entró con Luqui para su primera visita al dentista y yo me quedé fuera pidiendo una cita para mí para principios de mayo, que necesito una pausa después de la panzada que me pegué el año pasado.

Cuando terminó la revisión del Luqui, me quedé yo con él mientras atendían a Daniela. Entramos de nuevo en la sala de espera.

Había una mujer sentada allí, leyendo una revista, con sus gafas y su mascarilla.

—Mira Luqui —dije mientras nos sentábamos—, te voy a poner el traje y salimos a dar una vuelta.

Comencé a ponerle el traje por la piernas. Luqui miraba el cuadro de la gallina.

—Le puedes preguntar a esa señora cómo hace la gallina —dije, y miré a la mujer—. ¿Cómo hace la gallina?

La mujer me miró sin terminar de creérselo. De pronto la sala de espera del dentista cobraba otra dimensión.

—Me sale muy mal —dijo.

—¿Y el marido de la gallina? ¿Cómo hace? —le pregunté con una sonrisa. Me cuestioné si no estaba yendo demasiado lejos.

Dudó un momento.

—¿Kikirikiiii?

—Eso es, kikirikiiii. Y la vaca hace muuuuuuuuuu…

Nos reímos y nos pusimos a hablar de niños y de animales. De pronto estábamos los dos muy relajados y la mujer me daba que se sorprendía de lo a gusto que podía sentirse en la sala de espera del dentista.

Le expliqué que Luqui tiene tres palabras para tres categorías del mundo:

  • Brum-brum: hace referencia a los coches, pero no solamente, sino también a tecnología en general.
  • Guau-guau: del mismo modo, se refiere a los perros pero también a todo el reino animal. La gallina, por ejemplo, también es guau-guau.
  • Nana: evolucionando desde banane, plátano en alemán, hace referencia a la amarilla fruta, pero también a cualquier cosa que se pueda comer.

Sorprendente lo lejos que se puede llegar con solamente tres palabras.

El martes, aprovechando la tarde Luqui-free, escribí la columna, le envié un email a la ilustradora de un divertido libro que le compramos al Luqui y me di cuenta de que me quedaba media hora.

—Podría hacer la declaración de la renta —me dije.

What the fuck, la declaración de la renta. Tengo media hora libre y pienso en hacer la declaración de la renta.

Pero cuanto antes la haga, antes me la quito de enmedio.

—No me dará tiempo en media hora —me dije.

—Puedo empezar —me respondí.

Y, en cuanto me di cuenta, estaba haciendo la declaración de la renta.

Usé de nuevo el Steuer-bot. Mis datos personales ya estaban ahí. Introduje lo que había cobrado del paro el año pasado. Saltó un aviso.

“Ya ha terminado la declaración de la renta de 2021”

What?

Resulta que mis ingresos del año pasado son inferiores a algún tipo de umbral de la pobreza en Alemania, así que puedo declarar un año de pérdidas y me lo tendrán en cuenta para el año en que declare beneficios. Algo así. Incluso con Steuer-bot las cosas son complejas para un español en la Hacienda alemana.

Pero no tenía que detallar los seguros, ni los costes del hogar ni nada más. Cualquier gasto extra declarado sólo hacía que aumentar mis pérdidas. Ya había terminado.

Es un ejemplo de mi desempeño en este nuevo nivel de bienestar o de menos malestar, que estos conceptos son muy flexibles, lo que hace especialmente interesante lo que me propongo compartir aquí, ese camino hasta los 3.000 euros brutos mensuales sostenibles. Esas cosas sí que son contantes y sonantes. Pocos saben lo que es un Big Crunch, pero todos sabemos lo que son 3.000 euros.

Debo reconocer que me da miedo, pero… ¿qué más da?

La ilustradora me respondió dando las gracias por mi simpático email. Hoy, antes de sentarme a escribir esto, le envié otro mensaje.

Al buscar su dirección de correo electrónico había llegado a su página web. Lo había hecho desde el móvil, así que había podido ver que el sitio no era responsive. Tampoco tenía certificado SSL, lo que hacía que el navegador mostrara una advertencia en lugar del candadito.

Soy ingeniero industrial, pero desde hace algunos años quiero cambiar de vía, a una vía de cosas que hablan a mi corazón, entre ellas hacer páginas web, en especial páginas web con corazón. A cambio de un pequeño precio, me encantaría hacer la suya.

Releí el mensaje.

Enviar.

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Comentarios

2 respuestas a «El Mercedes amarillo»

  1. Avatar de Vince
    Vince

    Es increible lo rápido que evoluciona un niño. En nada los recuerdos del brum brum, del “muuuuu” y del “nana” se diluiran en el tiempo. Y, como en un una estructura “FIFO”, ocuparan su lugar una serie de nuevos acontecimientos, su primera letra en la pizarra, su primer razonamiento, su interminable imaginación….un mundo por descubrir para ellos y, otro universo paralelo para quien los observa, para la atenta mirada de quien ve su dia a dia.
    Y la música, le gusta a Luqui la música? Me acuerdo como si fuera ayer (además de tenerlo grabado) de Jan interpretando los mejores hits de la Rosalía con coreografía incluida

    1. Avatar de Javier

      Jejeje, de momento se sacude cuando pongo algo cañero, así que sí. También toca un poco “el piano” y la guitarra cuando la toco yo.

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