La casa del bosque

Vengo de correr. Me levanté algo antes de las ocho, me vestí, me puse las zapatillas y salí a correr. Hoy seguimos de mini-vacaciones en la casa del bosque, ese lugar lleno de paz y tranquilidad hasta que llega la familia de Daniela en tropel. Conviene aprovechar las horas de calma antes de la tempestad.

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Se acaba la semana “laboral”

No es trabajo. De hecho, estoy freigestellt. No estoy trabajando, sino que estoy… pues eso, pasando el rato, disfrutando de la vida. Pero igualmente estoy viniendo aquí cada mañana, y sentándome delante del ordenador, y escribiendo estos textos, y haciendo ajustes al sitio web, y aprendiendo cosas nuevas. No es un trabajo, pero se le parece mucho. Lo único que lo diferencia es el papeleo y el sueldo: ambos inexistentes. Es un buen negocio: compro. De hecho, ya me compré.

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