Emergencia blogueril

Esta mañana, aunque me di cuenta ayer, tuve una emergencia blogueril. Lo que ocurrió fue que, en un intento por disminuir el spam y, específicamente el spam de usuarios registrados que resultan ser de spam, instalé un plugin para el WordPress que permite usar una tecnología que proporciona Google llamada reCaptcha. “Captcha” viene de “Got ya”, que viene de “Got you”, que significa “te pillé”. Así que reCaptcha viene a significar “Te volví a pillar”. Son tecnologías que sirven, básicamente para distinguir a los humanos de los robots. ¿Sabías que más de la mitad del tráfico de Internet proviene de robots?

Lo he leído así algunas veces y me imagino a robots sentados frente a la pantalla del ordenador, tecleando y pulsando el ratón. Esto no es así, al menos no todavía. Más bien se trata de programas que navegan por el Internet y llevan a cabo las tareas para las que están programados.

Algunos de estos programas tienen intenciones malignas. Por ejemplo, el tipo que nos ocupa se entretiene en encontrar webs creadas con WordPress, acceder al formulario de registro y dar de alta un usuario nuevo cuyo propósito será enviar mensajes, comentarios, de spam. Esto es un engorro. No tanto el spam en los comentarios en sí, que ya lo tengo bastante bien cubierto con otro plugin, Akismet, sino por el spam a base de registro de usuarios falsos o con propósitos spammeros. Caray, se va a desencuadernar el diccionario de tanta patada, pero para mí que nos estamos entendiendo que es lo importante. El propósito del lenguaje no es presumir; el propósito del lenguaje es comunicar y, en última instancia, entenderse.

El caso es que Google ha creado un Captcha que se llama reCaptcha, que es algo así como una evolución del Captcha original. Los primeros captchas consistían en un texto ofuscado del que el usuario tenía que dilucidar el texto bajo la ofuscación e introducirlo en una cajita de texto. Los spammers empezaron a usar tecnologías de reconocimiento de texto y a refinarlas hasta que pudieron saltar esta protección. Luego se usaban operaciones matemáticas, del tipo “4 + 6”, y tenías que introducir el resultado en la cajita para demostrar que eras un ser humano. Me pregunto lo que duró eso.

No debió de ser mucho, porque un tiempo más tarde apareció una nueva generación de captchas, también de Google, que mostraban una serie de imágenes y había que seleccionar las imágenes que cumplían un cierto criterio. Por ejemplo, de entre estas imágenes, selecciona aquellas en las que se puede ver una señal de tráfico. Esto fue algo brillante por parte de Google, pues utilizaba el trabajo de los usuarios para entrenar un sistema de reconocimiento de imágenes a la vez que les proporcionaba el servicio de distinguirlos de los programas, o como los llaman en este contexto, robots. Al parecer, la última evolución del asunto ha sido el reCaptcha.

El reCaptcha destaca por su sencillez. Consta de una simple cajita que se puede “clickar” junto al mensaje “No soy un robot”. Desconozco como funciona por detrás, pero al parecer los robots todavía no saben pulsar cajitas “clickables”. Dios, me pregunto qué habría hecho Cervantes si hubiera tenido que escribir el Quijote hoy; cómo habría puesto al hidalgo a rellenar formularios por Internet.

El caso es que instalé el plugin del reCaptcha, lo configuré creando un par de claves en un panel de administración de Google, copié las claves en la configuración del plugin y me olvidé del asunto. “¿Estoy seguro de que eso va a funcionar?”, me dije. “¿Qué podría ir mal? En el peor de los casos me daré cuenta rápido o alguien me dirá que no funciona”.

Pues mira: ni lo uno ni lo otro.

Ayer eché un vistazo al sitio desde el móvil y me salió el formulario de comentario con un error en el plugin en cuestión. Vaya, esto no funciona. Ahora me explico por qué nadie deja un comentario desde hace un par de días.

Leer los comentarios es una de las cosas que más ilusión me hacen de esto de escribir en el blog. Si te reprimes a la hora de comentar; por favor, deja de hacerlo. Me siento muy solo y desvalido, especialmente en estos tiempos de aislamiento por coronavirus, y una de las cosas que más aprecio del blog es la posibilidad de comunicarme con personas con mis mismos intereses e inquietudes. Cada día miro el sitio con alegría ante la perspectiva de nuevos comentarios. Por favor, comenta. Te puedes marcar unos comentarios matutinos, da igual.

Y así llevaba yo un par de días sin comentarios nuevos, algo triste, la verdad. Y ahora ya sé por qué: no se podía comentar pues el error en el plugin lo impedía.

Así que esta mañana, incluso antes de las páginas matutinas: operación de rescate del blog. La mayor dificultad: que debido al error en el plugin tampoco podía hacer login como administrador (y el ingenioso hidalgo hizo login y entró en el panel de administración). No son gigantes; son plugins.

Una de las cosas buenas de WordPress es que es muy popular, lo que se traduce en que hay mucha ayuda disponible en Internet. Cuando tengo un problema, es muy probable que alguien lo haya tenido antes, lo haya resuelto y lo haya compartido en Internet. Ese fue el caso esta vez.

Solución encontrada: acceder a la base de datos, encontrar la entrada de los plugins activos, borrar la información de la entrada. Eso desactiva todos los plugins, con lo cual puedo entrar en el sitio web como administrador. Desde ahí, acceso a la configuración del plugin y a ver qué coño pasa.

Fui a la página de reCaptcha de Google y copié de nuevo las claves, que estaban bien. Seleccioné entonces la casilla de verificación: “Versión 3 de reCaptcha”, pues en el panel de configuración de Google se hacía una mención a la versión 3 del asunto. Parece que ha funcionado. Sigamos atentos.

Resolver problemas con un sitio web es a menudo una especie de juego de tirar de un hilo a tientas por un laberinto de paredes virtuales. Una cosa realmente extraña pero muy moderna.

Plugins de WordPress veredes, Sancho.

3

#blog#diccionario#plugin#problema#quijote#solución#web

Respuestas

  1. Dani - 28 de junio de 2020 @ 08:37

    Se agradece este poco de humor de hoy con el ingenioso!

    • Javier - 28 de junio de 2020 @ 17:36

      Jejeje, gracias por apreciarlo, Dani. Y gracias por tu comentario 🙂

  2. Eynar - 28 de junio de 2020 @ 14:04

    Qué alegría ver que ESDLV sigue. Lo descubrí en 2007 o 2008, buscando información uara correr mi primera media maratón cuando vivía en Irlanda. Luego volví a España, y lo disfruté hasta que en 2010 o 2011 aparqué muchas cosas por el doctorado y los niños. Me mudé al Reino Unido desde 2018. Y hoy, un buen día por la mañana me pregunté «¿Qué habrá side de aquello?» y ¡resulta que estás empezando otra vez! Ya tengo lectura 🙂

    • Javier - 28 de junio de 2020 @ 17:38

      Hola Eynar, gracias por tu comentario y por haberte registrado. Un placer encontrarnos de nuevo.

      Un saludo y gracias por leer 🙂

Deja una respuesta

Tu direción de email permanecerá oculta.
Los campos requeridos tienen un asterisco (*).