Cambio de planes

Termino la enésima sesión de coaching laboral. Mi coach tiene una empresa de investigaciones energéticas o algo así. No termino de entenderlo y, ahora mismo, la verdad es que da igual. Hay nueva versión de WordPress y me han cambiado el tipo de letra y, sobre todo, el ancho de línea del editor. Pero eso también da igual. Salgo del despachito, Daniela dice que nos vamos a dar una vuelta, me cambio y ahora resulta que van a dormir todo lo que puedan. Adaptarse para prosperar, lo podríamos llamar. Aprovechemos para una nueva columna.

Estoy algo indeciso con lo de la lista de correo, una vez más. Quienes me habéis dado feedback ha sido para decirme que me seguís por el feed y que lo de la lista de correo ni os va ni os viene. A mí la lista me resulta en más complicaciones. Si no os aporta nada especial, ¿para qué tenerla?

Yo la puse porque, la verdad, es lo que dicen que hay que tener para ganarse la vida con un blog. Creas una lista de correos, la gente se apunta y luego les vendes cosas. Grosso modo, esa es la historia. Y me parece muy bien.

Ahora, noto que una parte de mí se rebela contra las recetas, especialmente en este caso de ganarse la vida con un blog. Las recetas tienen su parte de utilidad, claro, pero… si ya sé lo que voy a hacer y cómo lo voy a hacer, eso pierde mucho interés para mí. Si ya sé el futuro, ¿para qué vivirlo? En fin, me está quedando un poco deslavazado, pero seguro que comprendéis lo que quiero decir.

Y ahora mismo tendría que estar saliendo de casa en dirección a la droguería para comprar pañales, pero estoy aquí escribiendo esto. Daniela dice que tiene bastantes todavía.

Igual soy un copywriter de esos. Desde luego, me encanta escribir. Yo ya no entiendo nada. Sólo sé que disfruto de hacer esto y que debe de ser muy importante para mí para, en las circunstancias actuales, estar dedicándole un rato de mi tiempo siquiera. ¿Qué hago cuando acabe esto? ¿Me tumbo y duermo una siesta yo también? ¿Practico yoga? ¿Hago ejercicio? ¿Me voy a dar una vuelta?

En el coaching laboral, después del Business Plan de la semana pasada, hoy hemos visto las siete hojas de cálculo que hay que confeccionar para sacar adelante la empresa. Tengo la cabeza a punto de explotar. Voy a resolver unas ecuaciones diferenciales para relajarme.

Lucas está de nuevo inestable e imprevisible, más. Al parecer, por la documentación que me he podido agenciar, los bebés atraviesan durante la semana número ocho un segundo Entwicklungsschub o empujón de desarrollo. Un estirón, vamos. Eso hace que tengan más hambre y que estén más inquietos, por lo que he podido comprobar.

Por cierto, se me ha ocurrido una idea genial.

Daniela me presiona para que me lea documentación del bebesito. Esto empezó ya durante el embarazo. Después de escaquearme durante meses, finalmente se conformó con que me leyera un prospecto de unas pocas páginas titulado: “Convertirse en padre”.

Ahora, el ministerio de… algún ministerio alemán, nos ha enviado más documentación de bebesitos. Está organizada por meses y cada mes tiene una serie de páginas que tratan de un tema determinado.

—Toma, el primer mes —me dijo Daniela alargándome el folletito.

—El primer mes ya lo hemos superado —dije yo para escaquearme de su lectura.

—Tiene cosas fundamentales, así que léetelo.

Así que empecé.

El bebé.

Los sentimientos de la madre y del padre.

Encontrar un ritmo juntos.

¿Dar de mamar o dar el biberón?

Ese tipo de cosas. Dieciocho páginas. En alemán. Sólo el primer mes.

Yo, cuando decido hacer algo, lo quiero disfrutar. Así que me puse a leerlo en voz alta. Es más divertido y me permite mejorar mi pronunciación. Conseguí leer cinco páginas antes de que Lucas levantara una emergencia nacional.

Lo que se me ocurrió es leer las diferentes páginas e ir haciendo aquí resúmenes. Así es más divertido y entretenido. Tengo algo de qué escribir, aprendo acerca del maravilloso mundo de los bebesitos y me preparo para proporcionar mejores prestaciones al mío. Sueno como un banco diseñando un nuevo producto financiero.

¿Qué os parece la idea? Seguramente lo haré igualmente, así que no sé ni para qué os pregunto. Ah, sí: para el engagement.

¿Tenéis bebesitos? ¿Tenéis niños? ¿Estáis pensando en tenerlos? ¿Los tuvisteis pero os deshicisteis de ellos?

#bebé#blog#información

Contribuciones:

  1. Julia - 10 de marzo de 2021 @ 23:08

    Estoy dudando si comentar o no. Ya en el pasado te tomaste algún comentario mío algo mal y no quiero que suceda de nuevo. Pero lo tengo que decir. Espero que estés de broma con lo de que te has escaqueado de leer sobre el niño y Daniela “se ha conformado”.
    No voy a decir más. Espero que te pongas las pilas igual que se las pone ella.

  2. Juanda - 11 de marzo de 2021 @ 09:58

    Ufff, son temas complicados. Por una parte, por supuesto que está bien tener información. Por otra, eso de los panfletos del ministerio alemán me suena algo exagerado… diría que “muy alemán”. No estamos todos cortados por el mismo patrón (afortunadamente) y cada caso es un mundo. Está bien leerlo, te puede aportar ideas, pero no creo que sea grave si no se cumplen el 100% de las cosas que te digan. A mí no me gusta dar consejos, precisamente porque todo el mundo te da consejos en base a su experiencia, y la experiencia de uno no tiene por qué parecerse a la de otro.

    Yo sí que he leído mucho y lo que sí parece sobradamente demostrado es que, en los primeros meses (incluso años) de vida, cuanta más lactancia materna, mejor. Son todo beneficios. Ahora bien, eso hay que encajarlo en las circunstancias de cada uno. Si se convierte en un problema, afortunadamente podemos recurrir al biberón.

    Lo importante es que la salud respete a los bebesitos. Lo demás, viéndolo con perspectiva, acaba siendo secundario y las cosas acaban fluyendo.

    Ánimo!

    • Julia - 11 de marzo de 2021 @ 15:05

      Estoy básicamente de acuerdo con Juanda. Yo no pienso que haya que hacer todo como dicen los alemanes (faltaría más!) pero sea en español o en alemán creo que no está de más interesarse por cómo funciona el proceso de gestar y criar al bebé y no dejárselo todo a la madre. Ella lo hace prácticamente todo al principio (sorry los hombres que os ofendáis, es asÍ) así que lo menos que puede hacer el padre es acompañarla en el proceso compartiendo información e interés.

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