Explotando la burbuja

Siete y cuarenta de la mañana. Hoy me desperté a las cinco y media. Estaba inquieto por un asunto y también con ganas de entrarle al nuevo proyecto de Django tras la larga lección de ayer. Así que me he levantado, he practicado yoga, he hecho una meditación de casi media hora sentado sobre el suelo piernas cruzadas, he enviado un largo mensaje de voz abordando ese asunto que me inquietaba y, aprovechando la soledad matutina, me he venido aquí a compartir un rato con vosotros. Vamos allá.

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Una mañana de ensueño

Está siendo una mañana de ensueño: me he despertado algo antes de las siete. He ido al baño y después he empezado a practicar yoga. Al terminar, el sol entraba por la ventana y me he quedado meditando sobre el suelo con las piernas cruzadas tal vez veinte minutos. Luego he preparado los cacharros para el desayuno. Daniela y Lucas siguen durmiendo, así que he encendido el ordenador, he respondido un par de comentarios de Manuel y me he puesto a escribir la columna. ¡Qué gozada!

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Monday monday

Había una canción de The mamas and the papas que se titulaba así. “Monday monday, so good to me”, empezaba. Ya la estoy oyendo en mi cabeza, donde tengo un fichero de decenas de miles de títulos que suenan con todo detalle. Hoy es lunes y toca actualización, que este fin de semana tenía muchas ganas de escribir pero me he reprimido para ocuparme de asuntos más familiares y serios dolores de Uncrunching. Vamos allá.

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