Durmiendo en la casa nueva

Es la segunda o tercera noche que dormimos ya en la casa nueva. Las dos camas están montadas, los dos enormes armarios están montados. La mitad de las cajas están ya desembaladas o en el sótano. Hoy es domingo, vamos camino de las once de la noche. Me abro el MacBook sobre la mesa de la cocina, me pongo las gafas de salvar gatos de escayola y me pongo a escribir una columna. Si no lo hago ahora, seguramente ya no lo haga hasta mañana por la noche. ¿Y qué es un gato de escayola? ¿Literalmente un gato de escayola? ¿Del material, escayola? En fin.

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Montando la casa

Me despierto, bajo a desayunar. Café, tostadas con mantequilla. Mis suegros leen y comentan los periódicos matutinos. Subo, me siento sobre el borde de la cama. Abro el portátil sobre las piernas. Typora.

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Metiendo la casa dentro de la casa

Hasta que vaya encontrando mi rutina, iré escribiendo a saltos. Hoy, por ejemplo, son las siete y cuarto de la mañana, y estoy sentado sobre el borde de la cama medio tapado con los edredones y el ordenador sobre las piernas. Me he puesto las gafas porque, por las mañanas, recién despertado, me veo menos que un gato de escayola.

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