Mil palabras para un sábado

Me siento aquí de nuevo dispuesto a cumplir con mi compromiso de mil palabras. Hoy es sábado para mí, seguramente otro día distinto para ti, pues ahora mismo tengo un “buffer” de seis columnas programadas, así que todavía hay un cierto desfase entre lo que vivo y lo que escribo y comparto. Compartir es amar. Y es cierto.

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El Big Crunch en mil palabras

A lo largo de los últimos años he escrito mucho acerca del Big Crunch. He escrito acerca de ello de diferentes maneras y desde diferentes perspectivas. Hoy voy a hacer un ejercicio de anatomía para explicarlo todavía de un modo más, pues la incomprensión y la ignorancia han sido formidables escollos a la hora de comunicar mi dolor en el pasado.

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Un poco de algunas cosas

Esta mañana está siendo algo rara. Me desperté antes de que sonara el despertador. Daniela me dijo que había dormido mal y se quedaba un rato más en la cama. Le respondí que tranquila, que me iba a correr. Me levanté, me puse las zapatillas y salí a la calle.

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Esto se mueve

Como el Titanic después de estar años parado, casi como si el enorme bicharraco cerrara sus heridas y ascendiera hasta la superficie asomando el morro entre espuma y estruendo, esto se mueve. Tal vez más tal vez menos, pero vamos, esto se mueve, que me estoy poniendo épico. Qué rápido me vengo arriba.

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