Puesta al día

Los últimos días han sido algo movidos. Tenía dos columnas en “el búfer”, se me ocurre ahora que lo podríamos llamar “la recámara”, y tanto el jueves como el viernes pasados, por diferentes razones, fallé a la cita matutina con la escritura. Esto me llevó a sentarme el sábado por la tarde para preparar la columna que publiqué ayer. Como diría mi sobrino con voz musical y aflautada (imaginar escrita entre notas musicales): “No pasa naaada”. Vamos a ponernos al día.

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La guerra de los mundos

Hacía apenas un rato que habíamos llegado a casa después de pasar la tarde ascendiendo al Schillerberg. Tras descender del pico habíamos paseado un rato junto al Schillersee viendo el atardecer sobre las montañas junto al lago. De vuelta habíamos parado en un supermercado y habíamos hecho la compra. Cuando llegamos a casa, mi cruncheado cuerpo estaba más que molido: estaba al límite de mis maltrechas fuerzas.

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