Señales de prosperidad

Domingo por la tarde. Después de estar lloviendo todo el día, se abren los cielos y sale el sol. Daniela y Lucas dormitan en el sofá y me pregunto cuánto va a durar. El lavaplatos suena de fondo. ¿Me dará tiempo a escribir una columna? “Cualquier otra cosa, casi, sería más ruidosa”, me digo para ponérmelo a huevo.

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