Ansiedad XXXL

Me despierto achicharrado una mañana más. ¿Qué hora es? Por no alargar la mano y mirar el reloj en la oscuridad, saliéndome del semiletargo y arruinando cualquier posibilidad de volverme a dormir, comienzo un largo y penoso intento de deducir, en base a diferentes pistas, la hora actual. ¿Entra luz por las rendijas de la persiana? ¿Oigo al vecino? ¿Lloriquea Luqui? ¿Cuánto calor estoy sintiendo? ¡Basta de elucubraciones!

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