Los cartones de mudanza

Hoy me he levantado sintiéndome de la mierda. De verdad, de la purita mierda. Con unas ganas frustradas de echarme a llorar. Y es que no lo consigo. Y no sería el mejor momento para ponerse a escribir, digo yo, pero regreso a mi rutina diaria aprovechando que Daniela y Lucas están con el resopón tras el desayuno.

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