The call

Esta es una historia que quería contar desde hace unos días, tal vez una semana, y que otras cosas más urgentes me habían hecho postergar. Vamos por fin con esta historia de la llamada: “The call”.

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Retos superados

Estoy de vuelta en Múnich después de dos días conduciendo de nuevo. Me he traído el monitor y la guitarra. La maleta todavía está por deshacer, pero estoy escribiendo esto en el monitor que me he traído y la guitarra ya está en su pie y afinada. Se siente raro estar aquí, especialmente en estas corona-circunstancias. Pero hoy vamos a celebrar los dos retos superados. Para hacerlo bien habría que hacerlo por separado pero, dadas las circunstancias, vamos a aunar estas celebraciones.

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Superación y algo más (II/II)

Yo era más alto que aquel tipo, pero aquel tipo saltaba como un gamo y tenía una buena técnica. Tenía unas piernas como columnas del Partenón y estaba más desarrollado que yo además de contar con mejor material. Consistentemente, superaba el listón una y otra vez. Yo saltaba por la derecha y él saltaba por la izquierda, lo que parecía aumentar la competitividad y plasticidad del asunto. Empecé a temer que el tipo se llevara la prueba y, además, yo perdiera la apuesta, por bocazas y fanfarrón. Me estaba pero que muy bien empleado. Pero yo no me iba a rendir así como así.

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