El deshollinador

Con ese título, que bien podría pertenecer a una película porno, comenzaré la columna de hoy. Y es que aquí es de lo más habitual y común que, en llegando la época invernal, de la misma manera en que se cambian las ruedas de invierno, se revisen las chimeneas. Por cierto, eso me recuerda que tengo que ir al urólogo.

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Ansiedad XXXL

Me despierto achicharrado una mañana más. ¿Qué hora es? Por no alargar la mano y mirar el reloj en la oscuridad, saliéndome del semiletargo y arruinando cualquier posibilidad de volverme a dormir, comienzo un largo y penoso intento de deducir, en base a diferentes pistas, la hora actual. ¿Entra luz por las rendijas de la persiana? ¿Oigo al vecino? ¿Lloriquea Luqui? ¿Cuánto calor estoy sintiendo? ¡Basta de elucubraciones!

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