The final of the Uncrunching

Cuando tenía once años, mis padres me enviaron a pasar un mes al sur de Inglaterra. La idea era empezar a ver mundo y aprender inglés. Yo era muy pequeño por entonces. Once años son muy pocos para, a mediados de los ochenta, meter a un niño en un avión y enviarlo solo a pasar un mes a Inglaterra.

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Pure

En una mano, pack doble de pañales extra-dry, los que en teoría duran doce horas pero que a veces se desbordan de buena mañana (y natural que lo hagan); en la otra mano, bolsa simple de pañales convencionales, tal vez los últimos antes de volver a cambiar de talla. A la espalda, la mochila con artículos variados. Camino por las calles de Múnich a principios de este mes de junio, nublado pero ya algo caluroso.

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