Aprender a sacar lo que está dentro

Mierda: otra de esas mesas de madera medio desvencijadas que hacen que el portátil baile al escribir, al reposar las manos sobre su chasis. Podría cagarme en la mesa o podría, simplemente, cambiar de sitio; sentarme en un sitio, por ejemplo, en el que la mesa no esté dividida en dos. Tan sencillo como sentarme en esa otra silla. Vamos allá.

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