Metiendo la casa dentro de la casa

Hasta que vaya encontrando mi rutina, iré escribiendo a saltos. Hoy, por ejemplo, son las siete y cuarto de la mañana, y estoy sentado sobre el borde de la cama medio tapado con los edredones y el ordenador sobre las piernas. Me he puesto las gafas porque, por las mañanas, recién despertado, me veo menos que un gato de escayola.

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