Más lágrimas

La verdad es que se me hace un poco incómodo escribir este título, más lágrimas. Me siento un poco mal por llorar tanto. Esa es la verdad. Pero menuda estupidez. Qué bien que me dé cuenta.

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La sonrisa más bonita del mundo

Resopón; momento de escribir una nueva columna. Esta mañana, después de una nochecita toledana, que diría mi madre, Lucas no ha aguantado ni el desayuno. Después, en vano han sido los intentos de conseguir que se durmiera en el fular. La pobre Daniela no ha podido ni desayunar. Al menos ahora está descansando un poco.

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Lágrimas telefónicas

Ahí va ese título. Pero antes: resopón. ¡Qué cosa más buena! No sé cuándo ni cómo esto se convirtió en un hábito, pero es una maravilla. Daniela y Lucas se retiran tras el desayuno a echar la siesta del borrego y yo que medo otra vez solo. Me cepillo los dientes, meto los cacharros en el lavaplatos y me siento a escribir la columna matutina. Las piezas van encajando entre sí.

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