Faltas, Ingenuidad y lágrimas.

Esta es otra de esas ocasiones en las que me salto el título y me pongo a escribir directamente, como ayer. A veces el título no me viene inmediatamente sino que me quedo dudando y, para poder seguir fluyendo, me pongo simplemente a escribir. El título lo puedo poner al final. Siempre tenemos una oportunidad para poner el título al final. ¿Acaso no es eso algo fantástico? Claro que sí. Vamos allá.

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