Ingeniería del espacio… interior

Caray, llevo… ¿cuánto tiempo sin subir una nueva entrada? ¿Una semana? Aprovechando que Daniela se ha marchado un par de horas con el Luqui a un encuentro Madres-Hijos organizado por ella misma y que se va tornando multitudinario, me dispongo a añadir una nueva entrada al blog. Vamos allá.

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El regalo de la lección del armario

Hoy es mi cumpleaños. El día comenzó muy bien: me levanté algo antes de las ocho, me vestí las calzas y salí a correr. Llovía pero poco, y el amanecer vistió los reflejos de lluvia sobre el asfalto en bellos tonos rosados y anaranjados. Daniela y Lucas se levantaron a las nueve, así que pude meditar tras la carrera y todavía quedarme un rato tumbado sobre el suelo intentando terminar de ensamblarme las vértebras como regalo de cumpleaños. Fracasé, aunque valoro la intención.

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Django al carajo

El otro día hacíamos un pequeño juego: a ver quién adivinaba a qué me refería con eso de “Django desencadenado”. Adrián fue el único que nos dejó saber si había acertado o no, y no lo hizo. Hoy, si hiciéramos de nuevo un juego al respecto del título, seguro que muchos acertaríais a lo que me refiero antes incluso de dar más detalles.

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