Working, working, working.

Nueve menos cuarto de la mañana, vamos a empezar hoy con la letra “N”, y ya estoy aquí sentado tecleando después de mi meditación matutina. Diez minutos, cada mañana. Es poco, pero al ser diario, se nota. Es infinitamente más que nada. Lo hago cada día, religiosa pero apócrifamente. Con un poco de suerte habré escrito bien esa palabra.

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