Pure

En una mano, pack doble de pañales extra-dry, los que en teoría duran doce horas pero que a veces se desbordan de buena mañana (y natural que lo hagan); en la otra mano, bolsa simple de pañales convencionales, tal vez los últimos antes de volver a cambiar de talla. A la espalda, la mochila con artículos variados. Camino por las calles de Múnich a principios de este mes de junio, nublado pero ya algo caluroso.

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La guerra de los mundos

Hacía apenas un rato que habíamos llegado a casa después de pasar la tarde ascendiendo al Schillerberg. Tras descender del pico habíamos paseado un rato junto al Schillersee viendo el atardecer sobre las montañas junto al lago. De vuelta habíamos parado en un supermercado y habíamos hecho la compra. Cuando llegamos a casa, mi cruncheado cuerpo estaba más que molido: estaba al límite de mis maltrechas fuerzas.

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