Liberando el plexo solar

Una vez a la semana, los martes por la tarde desde la semana pasada, la abuela se hace cargo del Luqui. El Luqui desembarca en casa de los abuelos y pasa allí varias horas entre coches en miniatura, galletas de la abuela y un payaso de treinta centímetros de altura de aspecto terrorífico pero que baila al rimo de una alegre melodía. Tiempo para mí. Tiempo para ti. Tiempo para nosotros.

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El núcleo del Big Crunch

Lunes por la mañana: comienza la semana. Me levanto a la hora de siempre y, como está lloviendo, practico una yoga uncrunching session de unos tres cuartos de hora. Después, practico una meditación, tal vez algo más de media hora. Seguramente, aunque no estuviera lloviendo, hubiera practicado yoga igualmente. Más importante y más urgente ahora mismo que salir a correr.

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Avanzando sin más

Seis y media. Luqui berrea. Estoy cansado y no puedo levantarme. Podría hacerlo, pero estoy muy a gusto en la cama. El berreo crece en intensidad. Pronto se levantarán Luqui y Daniela. Si quiero salir a correr hoy, es ahora o nunca.

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