Una historia de mierda

Si ayer conté un par de historias electrizantes, para hoy tengo una historia de mierda. Pero no es una de esas cosas de mal humor o de desdicha sino, literalmente, una historia de mierda. Tuvo lugar hace un par de días.

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Daniela

Me siento una vez más con vistas al jardín ante el teclado del viejo portátil. Es la última mañana en la casa del bosque. Me he levantado a las siete, he salido a correr, he practicado una meditación y ahora, mientras el sol sale de entre las nubes y la mañana se aclara, me siento aquí a escribir una vez más.

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Más acerca de meditación e hipnosis (II/II)

Mencionaba Elena en su comentario que meditar le resultaba aburrido. Hablaba de dos posibles razones para explicar esto: no darle el enfoque correcto o que su mente no estaba acostumbrada a estar más o menos quieta. Exploremos estos asuntos con el propósito último de hacer las meditaciones más interesantes para aprender a disfrutarlas más.

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Maratón de escritura

Lo que estoy haciendo es una maratón de escritura. Llevo dos meses escribiendo cada mañana, mil palabras. Diría que nunca he hecho algo así, pero sí que lo he hecho antes: hace unos años, durante algo así como nueve meses, estuve escribiendo cada mañana las llamadas Páginas Matutinas, esas páginas en las que escribía todo lo que me pasaba por la cabeza.

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