La plétora de terapias encauzantes (I de II)

Ayer fallé, por primera vez en un mes, las páginas matutinas. Fue un día sumamente movido que empezó cuando nos levantamos a las seis de la mañana. Importante notar que era sábado. La razón del madrugón: participar en la segunda sesión de mi grupo de estabilización (y reorientación).

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Se acaba la semana “laboral”

No es trabajo. De hecho, estoy freigestellt. No estoy trabajando, sino que estoy… pues eso, pasando el rato, disfrutando de la vida. Pero igualmente estoy viniendo aquí cada mañana, y sentándome delante del ordenador, y escribiendo estos textos, y haciendo ajustes al sitio web, y aprendiendo cosas nuevas. No es un trabajo, pero se le parece mucho. Lo único que lo diferencia es el papeleo y el sueldo: ambos inexistentes. Es un buen negocio: compro. De hecho, ya me compré.

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