Retos superados

Estoy de vuelta en Múnich después de dos días conduciendo de nuevo. Me he traído el monitor y la guitarra. La maleta todavía está por deshacer, pero estoy escribiendo esto en el monitor que me he traído y la guitarra ya está en su pie y afinada. Se siente raro estar aquí, especialmente en estas corona-circunstancias. Pero hoy vamos a celebrar los dos retos superados. Para hacerlo bien habría que hacerlo por separado pero, dadas las circunstancias, vamos a aunar estas celebraciones.

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Gracias, mosca.

Tal vez recuerdas que, hace casi una semana, hice lo que llamé «la prueba de la foto». Puse una foto a una de las columnas, una foto de un lago. Pues bien, hoy ha salido publicada. Sigue habiendo un desfase, creo que todavía de seis días, entre lo que escribo y lo que publico. Esto causa un poco de confusión, pero ahora que he conseguido fortalecer este hábito, me resulta más fácil seguir escribiendo que dejar de hacerlo. Este es el poder de los hábitos (poner sonido de golpe de orquesta). No, en serio: es algo sumamente poderoso.

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Rituales

Una nueva mañana tecleando las páginas matutinas. Cuando llego a la eñe me sale una “o” con dos puntitos encima. Otra vez olvidé cambiar la disposición del teclado de alemán a español. Lo corrijo y continúo. Hoy es domingo. Mi padre me dijo que aprendió los días de la semana en mayúscula, así que algo debió de cambiar por el camino. Tampoco me lo dijo, sino que me lo escribió por Whatsapp. Son muchas las cosas que han cambiado por el camino.

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