Todo el oro del mundo

Debía de ser pre-covid porque el vagón del metro estaba abarrotado. Tampoco abarrotado, pero sí muy lleno de gente. Me pregunto adónde iba. Pensaba que iba al trabajo, pero mirando a través de las ventanillas del vagón en mi recuerdo puedo ver la luz de la superficie. En fin, da igual adónde fuera.

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Miércoles martesero

Hoy es martes para mí, miércoles para ti. ¿Miércoles martesero o martes miercolesero? ¿Qué más da? De verdad, ¿qué más nos da qué día sea cuando tenemos el privilegio de estar haciendo esto?

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Un regalo inesperado

Se acabó el verano. La lluvia cae con fuerza. Las hojas de los árboles se sacuden con intensidad. El cielo está de un color gris uniforme. El ventilador de mi ordenador, a pesar de los últimos ajustes que le hice, sigue bufando. Algo menos, eso sí.

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Retos superados

Estoy de vuelta en Múnich después de dos días conduciendo de nuevo. Me he traído el monitor y la guitarra. La maleta todavía está por deshacer, pero estoy escribiendo esto en el monitor que me he traído y la guitarra ya está en su pie y afinada. Se siente raro estar aquí, especialmente en estas corona-circunstancias. Pero hoy vamos a celebrar los dos retos superados. Para hacerlo bien habría que hacerlo por separado pero, dadas las circunstancias, vamos a aunar estas celebraciones.

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Gracias, mosca.

Tal vez recuerdas que, hace casi una semana, hice lo que llamé «la prueba de la foto». Puse una foto a una de las columnas, una foto de un lago. Pues bien, hoy ha salido publicada. Sigue habiendo un desfase, creo que todavía de seis días, entre lo que escribo y lo que publico. Esto causa un poco de confusión, pero ahora que he conseguido fortalecer este hábito, me resulta más fácil seguir escribiendo que dejar de hacerlo. Este es el poder de los hábitos (poner sonido de golpe de orquesta). No, en serio: es algo sumamente poderoso.

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