Una nochecita toledana

En esta situación relativamente precaria en la que vivo, guardo el ordenador en la cocina. Sobre la nevera hay un armarito; pues abro el armarito y, sobre el estante más alto, el que Daniela no puede usar, guardo el MacBook. Hoy estoy tan fundido que he ido a buscar el ordenador en la nevera.

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