Ohropax

Espero haberlo escrito bien. Hoy comenzaremos con una pequeña oda a estos cabroncetes.

Descubrí los “Ohropaxis” gracias a Daniela.

Ella vivía en una calle de Múnich. Por las noches, para tener aire fresco, se dejaba la ventana entreabierta. Al margen del frío que pueda entrar en invierno, que puede ser mucho, estaba el asunto del ruido. Para solventar ese último punto, usaba los Ohropaxis.

Los Ohropaxis, así los llama ella en plural, son unos tapones de cera para los oídos. Los venden en la farmacia en pequeñas cajitas. Los abres y ves un montón de bolitas de algodón rosa.

Dentro de cada una de estas bolitas de algodón rosa hay un taco de cera y no sé si algo más. La primera parte del asunto es “pelar” la cera del algodón y de la pelusa que éste deja. La segunda parte consiste en dividir el taco de cera en dos partes más o menos iguales, un proceso sumamente farragoso y laborioso.

Los Ohropaxis se van secando con el paso de las semanas. Al secarse, se van endureciendo. Finalmente, hay que sustituirlos.

La primera vez que te los pones es como si te metieran una lengua en la oreja. A cambio de eso, se adaptan al orificio como un guante que se adapta como un guante e impide la entrada de una gran parte del sonido exterior. Si estuvieras junto a un Jumbo en pleno despegue lo oirías, pero para pequeños ruidos vecinales cotidianos, los Ohropaxis son un prodigio.

Esta semana, Daniela me sugirió que me los pusiera.

Desde poco de nacer Luqui, duermo en otra habitación. Hicimos algunas pruebas y llegamos a la conclusión de que, con uno que no duerma, es suficiente. El otro puede recuperarse y rendir más durante el día. Dado que yo no podía darle de mamar varias veces cada noche, sería el que dormiría.

Debido al Big Crunch, soy especialmente sensible a la falta de sueño. Si en general estoy hecho una mierda durante el día, en cuanto me falta sueño caigo en picado.

Aún con todo, me seguía sintiendo culpable de dejar a Daniela, cada noche, a su suerte con Luqui. Como retorcido método compasivo, me sentía mejor si me despertaba con cada berrido durante la noche. A veces hacemos cosas sencillamente estúpidas.

Así, cuando hablamos acerca de esto y Daniela me sugirió los Ohropaxis, superé por fin mis reticencias y los probé de nuevo.

Guau.

La primera noche dormí del tirón. Llevaba meses sin dormir del tirón. Qué maravilla.

La segunda noche no dormí del tirón, pero casi.

La tercera noche dormí del tirón.

A esto se ha juntado que el Luqui ha llegado a un nuevo estado cuántico en el que se está despertando a las siete u ocho en lugar de a las cinco o seis, así que el otro día debí de dormir casi nueve horas. Joder, qué gusto.

Ahora, este nuevo componente ha desbarajustado mi sistema.

Antes me despertaba a las cinco, tal vez a las seis. Un rato después, tras dar vueltas en la cama, me ponía en pie y salía a correr. En el peor de los casos me despertaba a las seis y cuarto con el vecino, pues en esta casa vieja, en el silencio de la noche, se oyen esas cosas.

Hoy me han desperado Daniela y Luqui a las ocho de la mañana. Es el segundo día consecutivo que no salgo a correr. Es la primera vez que ocurre.

Al introducir un nuevo elemento en el sistema, el sistema encuentra un nuevo equilibrio. Es el momento de volver a reajustar para seguir obteniendo las cosas importantes. Cuando cambiamos los inputs, cambian los outputs: hay que volver a ajustar.

Tal vez una alarma sonora. Tal vez una alarma visual. Tal vez algún ajuste interno.

Por cierto, ajusté mi ronda de carrera para alejarme del charco embarrado. La nueva vuelta tiene 1.75 km. Se siente bien. Eso sí, si salgo a correr más tarde, tendré que reajustar la ronda otra vez para alejarme de la carretera y su tráfico matutino.

¿Que te conviene cambiar a ti para obtener lo que necesitas?

Al margen de eso, comentar que la imagen del monitor externo se activa si el MacBook está conectado a la corriente. Lo leí en un foro. Espero que se arregle con alguna nueva versión del sistema operativo. Por cierto, ayer instalé una nueva versión del sistema operativo; tal vez lo hayan arreglado.

Ayer cacé al vecino bajando las escaleras y le pedí que me ayudara a bajar el armario del baño del coche, que por la mañana me lo había llevado de paseo al supermercado. Me dijo que claro y en un momento lo metimos en casa. Me dijo que, cualquier cosa que necesitara, se lo dijera. Y la vergüenza que me daba pedirle ayuda…

Hoy me ponen la tercera inyección. Booster, la llaman aquí. A ver qué tal me cae. ¿Os están poniendo ya terceras inyecciones en España? Me pregunto cuántas más vendrán. Esto tiene pinta de convertirse en la vacuna anual de la gripe…

Ayer conseguí hacer que el tagline del sitio rote con cada nueva carga.

Había instalado un plugin que hacía el cometido, pero, por algún motivo, no funcionaba. Como se trataba de un plugin sencillo, estuve revisando el código y haciendo algunas pruebas. El plugin tenía 13 años, así que es probable que hubiera cambiado algo de WordPress por el camino que lo hubiera dejado inútil, pero mis conocimientos de WordPress a nivel de código, de filtros y de hooks son muy rudimentarios, así que me quedé con las ganas de hacerlo funcionar. Finalmente, instalé otro plugin y funcionó a la primera.

Si recargáis la página, veréis que cambia el tagline. Creo que ahora hay unos cinco diferentes. Si se os ocurre alguno que encaje con el blog, decídmelo y lo pondré.

Y eso es todo.

No, no es todo.

Ayer, finalmente, me decidí a postularme para conductor de discapacitados.

Últimamente, cada vez que me siento a escribir una carta de presentación, es algo así como “¿Cómo engaño a esta gente para que me contrate?”. “¿Quién tengo que ser para que esta gente me contrate?”. Es por cosas como esta que hablamos del síndrome del impostor, y una de las cosas que más aprecio de este blog es que puedo ser yo mismo y eso está bien. Si hoy me siento hecho una mierda y he estado llorando, lo puedo decir y está bien. Si me siento como un desecho, eso está bien. Tal vez por eso resulte terapéutico.

Ahora, cuando escribo a una empresa por un puesto de trabajo, es “¿quién quiere esta gente que sea?”.

La respuesta breve es: “No lo sé”. Y no lo sé por una sencilla razón: no puedo saberlo.

Así que ayer, siendo que el trabajo encaja más o menos con la temática del blog, fui yo mismo y escribí honestamente desde mí, con sinceridad incluso. Vine a escribir algo así pero un poco más elaborado:

“Me llamo Javier. Estoy buscando trabajo y he visto su anuncio.

En 2008 estuve a punto de suicidarme. Afortunadamente, decidí seguir adelante. Desde entonces he estado atravesando un camino largo y difícil. Durante una fase, por ejemplo, pasaba el día tumbado en el suelo aprendiendo a respirar lo mínimo posible para reducir al máximo el dolor que sentía. Comprendo lo que es estar discapacitado.

Me encanta conducir. Dado que estoy lo suficientemente recuperado como para empezar a ayudar a otros, si opinan que les puedo resultar de utilidad, por favor, me encantaría probar.

Un saludo cordial”.

Me salió rápido, fluido. Algo sencillo y fácil en contraposición a la tortura que suele ser escribir cada una de las cartas de presentación en las que pretendo ser otro.

Se lo conté a mi hermana por teléfono. Se quedó de piedra. Me abstuve de contárselo a Daniela. ¿Para qué? De hecho, ¿para qué se lo conté siquiera a mi hermana?

En fin, tengo curiosidad por saber si tendré una respuesta y cómo será, pero una pequeña acción como esta me enseñó el valor de hacer las cosas a mi manera y el alivio que me supone permitirme ser yo mismo.

Y lo que tenga que ser, que sea.

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Comentarios

3 respuestas a «Ohropax»

  1. Avatar de PrometoRegistrarmeUnDia
    PrometoRegistrarmeUnDia

    Al día, que alegría! Mucho ánimo con la búsqueda de trabajo! Es sorprendente como afecta a la cabeza un rechazo.
    Por conocidos, de momento sé que en cierta región de España están al menos dando boosters ya a mayores de 40. Yo voy un poco a otro ritmo, por que me chuté J&J para poder tener vacaciones de verano y me boostearon ya en Noviembre (aquí en Alemania). Hoy he visto, no sé si es un anuncio Bávaro o toda Alemania, que al parecer uno se puede ahora boostear desde 3 meses en vez de 6.

  2. Avatar de Ed
    Ed

    En España está poniendo ya la 3ª dosis, dependiendo de la edad y de en que Comunidad Autónoma vivas (en este reino de taifas, las competencias de Sanidad está delegadas a las Comunidades).

    Me alegro que hayas aplicado para el puesto de conductor de discapacitados, sospecho que es un trabajo que disfrutarías.
    La carta presentación es impactante, ojalá funcione por empatía. Si yo fuese el contratante y tuviese múltiples candidatos, quizás no seleccionaría al que empieza la carta con la palabra “suicidio”, no me estaría tranquilo con un candidato “inestable” que va llevar al volante vidas humanas.
    Salvo la palabra “suicido” el resto me parece magistral, podías haberlo suavizado diciendo que eres padre de familia y tienes un motivo para amar la vida. Yo habría añadido tu experiencia como conductor en el concesionario, tu pasión por la F1 y tu trabajo como ingeniero de automoción en Alemania (supongo que estará en tu Currículum), Está el peligro de que sobrecualifacación, pero alguien que aplica a un trabajo así, es porque lo necesita.

    Una duda: ¿En Alemania no hace falta alguna capacitación o carnet para transportar personas?

    Suerte!

    1. Avatar de Javier

      Sé que hay un carnet para transportar personas. En este trabajo sólo piden el B1 o el que mencionas.

      Hombre, la palabra “suicidio” está conectado con “2008”, que a su vez está conectada con “largo camino”. Por otra parte, no creo que mencionar mi pasión por la F1 ayude. XD

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