El Ford Mustang Mach-e

Ayer vinieron a vernos nuestros amigos David y Moni tras testearnos adecuadamente y dar negativo de covid. Pasamos la tarde juntos y hasta pedimos unas pizzas. Lo pasamos muy bien, y uno de los highlights de la velada para mí fue conducir su nuevo coche: un Ford Mustang Mach-e.

Cuando hace cosa de un mes me dijo que tenía un coche nuevo y que era eléctrico, se me abrieron los ojos.

Llevo soñando con la transición hacia la movilidad eléctrica desde hace una década, en concreto desde un día en que conducía la moto por Valencia, me detuve en un semáforo entre coches, me abrí la visera del casco y casi me asfixio. Entonces los coches eléctricos eran una quimera aunque empezaban a sonar por los confines del futuro. Ha llovido mucho, pero hoy esos coches ya están por las calles y oiga, bienvenidos sean.

Entiendo que los coches eléctricos también contaminan, especialmente en su fabricación, pero a mí lo que me importa ahora mismo es respirar aire limpio. El resto de problemas, aunque también importantes, los encuentro menos urgentes. Es por esto que estoy muy a favor de los coches eléctricos.

Tuve la oportunidad de conducir algunos BMWs eléctricos cuando trabajaba en el concesionario de la marca en el Frankfurter Ring, aunque sólo el modelo i3. El i7, el otro eléctrico de BMW, cuesta unos 150.000 euros. Conduciendo desde hacía solo unos meses entre las columnas del parking, solamente me dejaban mirarlos y de lejos.

Era curioso conducir el i3. Aceleraba muy rápido, había que tener cuidado. Un colega me contó que un trabajador había estampado uno contra la pared bajándolo del potro.

Los teníamos que conducir lentamente y con las luces de emergencia parpadeando. Eran tan silenciosos que la gente se asustaba.

—¿Y el coche este no hace ruido artificial? —le pregunté a mi amigo. Tengo entendido que es obligatorio desde hace poco.

—Hasta los 30 kph. Los ciclistas se llevan unos sustos de muerte cuando los adelantas a 45.

—¡Ostras!

Fuimos a dar una vuelta y lo mejor: ¡me dejó conducirlo!

Es una mezcla entre un deportivo descapotable capotado y un SUV. Es grande, grande y algo musculoso. Para abrir la puerta hay que apretar un botón en un lateral. Me dijo que se podía entrar sin llave con ayuda de un PIN.

Una vez dentro, lo más llamativo son las pantallas: una alargada en horizontal tras el volante y otra en plan tablet grande en vertical desde donde, con un sistema operativo sospechosamente Android, se podía manejar prácticamente todo. Engrané la directa con una ruedecita y pisé el acelerador con todo el cuidado que pude.

Es silencioso. Es raro que esté en marcha y no haga ruido.

Salimos circulando lentamente. Intermitente… normal.

Lo más llamativo es que no hay marchas. No es como en los coches automáticos, que puedes oír las marchas engranándose entre bambalinas; aquí sólo hay una primera marcha infinita. Es increíblemente raro poder estar acelerando indefinidamente.

Dimos una pequeña vuelta circulando cuidadosamente a un máximo de 50 kph. Fue una experiencia fantástica, como sentarse en un trozo de futuro que, de algún modo se había materializado a mi alrededor.

Al margen de eso, la enésima última crisis del Uncrunching está remitiendo. Apenas me duelen las lumbares y el destorcimiento en mis hombros y clavículas se está asentando y solidificando, y es increíble lo mucho y lo bien que me siento. Ayer pude tener conversaciones que disfruté muchísimo, fluyendo y sintiendo las emociones moverme y vibrar y disfrutar. Verdaderamente se siente como una nueva etapa, como un nuevo nivel de bienestar, del otro lado de esta última crisis.

Por otro lado, tuve el placer de hacer la primera sesión de ¿terapia? con mi amigo Gonzalo. No sé si llamarlo terapia porque estoy hasta el gorro de terapias, así que diré que estoy trabajando en superar los últimos coletazos del Uncrunching y asentar el incipiente estado de bienestar. Lo mejor de la sesión, que tengo mucha confianza con él y en un rato ya estaba llorando y desahogándome muy a gusto, lo que con otros terapeutas antes me ha llevado muchas sesiones.

Una de las cosas que ha surgido de la sesión es el encargo de llevar una especie de diario de sensaciones, para aprender a reconocer cómo me estoy sintiendo a lo largo de la semana. He pasado treinta años entumecido, así que ahora no es fácil saber lo que siento, después de décadas de dominar el arte de la ignorancia cinestésica. Pero bueno, que comience la práctica. Voy a ir incorporándora a este registro y empiezo hoy, concretamente ahora. ¿Cómo me siento?

Me siento crujido. Me siento como una de esas nueces que metes en el cascanueces y aprietas y con un estruendose crujido se rompen y se abren. Eso es lo primero que puedo decir. Además de eso, reconozco que me siento más persona, más humano, que puedo sentir más de mi forma humana y, en particular, siento un agradable calorcito en el bajo vientre. Todavía siento un importante retorcimiento en la parte alta de la espalda, donde se curva, pero esto es verdaderamente otra cosa mucho más agradable en comparación con cualquier momento anterior de las últimas décadas.

Y con esto me voy a ir despidiendo, pero antes dar mucho ánimo a Manuel con su aventura de la construcción del obrador de su mujer. ¡Dale Manuel! Y recuerda, guiño guiño, lo que dicen los carpinteros: “Mide dos veces, corta una”.

Yo prometo tenerlo en cuenta de ahora en adelante.

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Comentarios

3 respuestas a «El Ford Mustang Mach-e»

  1. Avatar de PrometoRegistrarmeUnDia
    PrometoRegistrarmeUnDia

    he alquilado un par de veces un i3 con lo del DriveNow y es una pasada de divertido. Una pena que bmw no vaya a seguir con el modelo.

  2. Avatar de Manuel
    Manuel

    Con respecto a los coches eléctricos solo copiar una frase que leí por ahí: somos capaces de construir coches que te pueden atropellar sin hacer ruido pero los aspiradores y taladros que sean la fiesta de los decibelios.

    Gracias por los ánimos ya hemos cerrado satisfactoriamente la temporada de navidad y por fin duermo en mi cama y más de 3 horas. Hasta se acercó mi jefe a comprar un roscón el día de reyes, hacerme una foto y enviarla al slack de la empresa

    1. Avatar de Javier

      Jejeje, es cierto. 🙂

      Desde un punto de vista ingenieril, los motores eléctricos van mucho más insonorizados que los otros que mencionas, y tal vez giran mucho más lentamente (sé muy poco de motores eléctricos de automoción). En el caso de los aspiradores, además de girar muy rápido, trasiegan aire, lo que hace necesariamente mucho ruido. En los taladros también tengo entendido que parte del giro sirve para ventilar el motor, así que quizá parte del ruido venga de ahí.

      Fenomenal. Me alegro de saberte durmiendo más de tres horas diarias! Y me alegro de que haya salido bien la cosa. Seguro que a ti también te encanta que los planes salgan bien. 😉

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