The waiting

Decía Tom Petty que “The waiting is the hardest thing”. La espera es la cosa más difícil. Puesto de otro modo: lo más difícil es esperar. A mí esperar se me da muy bien. Durante mis años de vegetación, esperar fue la mayor parte de lo que hice. Esperar a estar mejor. Con el mazo dando, pero con mucha esperanza.

Ahora estoy esperando, esperando con esperanza. Aunque la cosa podría ir en cualquier dirección muy rápidamente, especialmente a peor, poco o nada hay que yo pueda hacer desde aquí. Incluso si volara para allá, poco habría que pudiera hacer salvo ver a mi padre sedado en una cama con un tubo bajándole por la garganta.

Las columnas aquí no son de risa ni de alegría estos días. Es natural. Estoy pasando por uno de los tragos más amargos de la vida. Sería un poco raro y anti-natural que estuviera como unas castañuelas. Lo que escribo tiene que reflejar cómo me siento. No necesariamente, pero sí congruentemente.

Y me siento muy pesado. Me siento presente, pero muy pesado. Me siento “chof”.

Ayer hablé con mi hermana. Venían de visitar a mi padre y de hablar con los médicos. Mi padre pasó buena noche y pudo descansar. Seguía estable y había incluso mejorado un poco. Donde ayer le estaban dando oxígeno al 100% de lo que daba la máquina, por la mañana habían podido rebajar la entrega al 70%. Eso era buena señal.

De todas maneras nos contaron que no había que echar las campanas al vuelo y que la cosa podría cambiar en cualquier momento, que se trataba de una carrera de medio fondo.

Puedo entender que alguien, en estas circunstancias, se quiera morir. Yo he llegado a mirar a la muerte de una manera amistosa, como una salida compasiva a una vida de creciente e insoportable angustia crónica. Yo sé, por propia experiencia, que cuando de un lado hay una perspectiva de vida miserable y del otro hay una muerte liberadora, la muerte puede resultar incluso atractiva. Puedo comprender eso fríamente e incluso calientemente. Respeto la decisión de quien quiere morir.

Y no sé, sinceramente, si mi padre, en las circunstancias en las que está, en esa balanza en la que estará ponderando ahora mismo sus posibilidades, querrá seguir viviendo. Puede sonar duro, pero es como es. Yo lo entiendo, y es una decisión suya. Y por duro que sea, tengo que aceptarlo y respetarlo.

A mí me encantaría que viviera un poco más y que llegara a conocer a su nieto, pero solo me queda esperar a lo que decida, aceptarlo y respetarlo.

Ayer estuve leyendo las últimas voluntades de mi padre.

Las últimas voluntades son esos papeles que se pueden redactar y firmar bajo presencia notarial. Básicamente vienen a pedir una muerte digna, suave, llevadera… en lugar del sufrimiento y el dolor y las reanimaciones y un posible estado vegetativo.

Lloré mientras leía aquello.

Esta mañana, mientras meditaba antes de sentarme a escribir estas líneas, he estado también a punto de ponerme a llorar.

Trago saliva a través del nudo en la garganta.

Esta tarde volveré a hablar con mi hermana y tendré más noticias. Sigo a la espera de saber si me tengo me meter en un avión y volar a Valencia, lo que podría suceder en cualquier momento.

Tom Petty tenía razón: la espera es lo más difícil.

Fuente: Jefferson Santos desde Unsplash
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#decidir#esperar#música#respetar#vida

Respuestas

  1. Dani - 25 de septiembre de 2020 @ 11:48

    Estamos contigo en estos momentos difíciles, Javier.

    Un abrazo!

  2. Rosana - 25 de septiembre de 2020 @ 21:03

    Te mando mucha fuerza a ti y a tu familia. Como dice Dani, estamos contigo.

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