Puesta al día

Los últimos días han sido algo movidos. Tenía dos columnas en “el búfer”, se me ocurre ahora que lo podríamos llamar “la recámara”, y tanto el jueves como el viernes pasados, por diferentes razones, fallé a la cita matutina con la escritura. Esto me llevó a sentarme el sábado por la tarde para preparar la columna que publiqué ayer. Como diría mi sobrino con voz musical y aflautada (imaginar escrita entre notas musicales): “No pasa naaada”. Vamos a ponernos al día.

Rara vez suelo hacerlo, dado el estilo más bien literario que suelo utilizar, para vamos en esta ocasión a dividir los asuntos a tratar con encabezados para aclararnos mejor.

Hito en el Uncrunching

Como bien sabéis si lleváis un tiempo leyendo lo que escribo, desde hace unos seis años y medio vengo recuperándome de lo que llamo el Big Crunch. Que bueno, lo llamo así pero lo podría llamar “una experiencia brutal cercana a la muerte y de la que quedé profundamente e increíblemente, física, mental y emocionalmente, traumatizado”. Pero vamos, Big Crunch queda como más simpático y más accesible.

Llevo seis años y medio recuperándome de eso conscientemente, pero antes me llevó unos cinco años más reunir los suficientes recursos como para conseguir con garantías que mi inconsciente compartiera conmigo el origen del malestar, la angustia y el terror que venía experimentando desde principios de los noventa. En fin, me refiero a toda esta historia demencial de la que vengo hablando desde hace algunos años y de la cual el Uncrunching es el proceso de recuperación; también expresado así, simpáticamente.

Pues bien, después de un jueves en el que me desperté bloqueado, física, mental y emocionalmente, por la tarde, durante la sesión de yoga, en ese momento en el que me cojo la cabeza con ambas manos y tiro hacia arriba, se oyó un “crock!” sobrecogedor que señaló la liberación de un bloqueo que, por mucho que me siga sobrecogiendo también asumirlo, debe de venir de 1990. De pronto, una cantidad de tensión impresionante quedó liberada. Desde entonces vengo acostumbrándome a sentirme mucho mejor.

Curioso que para esto también haga falta aceptación y un tiempo para integrarlo. ¿Qué hago ahora que me siento tan bien? De momento, mi nivel de actividad ha experimentado un salto cuantitativo.

Así que ahora siento mucho más de mi pecho, mucho menos dolor en las clavículas y las articulaciones de los hombros y ayer alcancé niveles de bienestar que no recordaba haber vivido antes. Esto es algo verdaderamente digno de mencionar y de celebrar.

El “asunto” de mi padre

Cuando el viernes por la mañana me desperté con una llamada perdida de mi hermana y un mensaje de Whatsapp complementario que decía “Llámame cuando puedas”, supuse que algo no andaba bien. “Cuando puedas” se convirtió en inmediatamente, naturalmente.

Mi hermana me contó que habían ingresado a mi padre en el hospital.

Se había levantado con dificultades para respirar y se había ido al hospital para hacerse una prueba del coronavirus. Se la hicieron, pero después le dijeron “Venga usted para acá” y lo encamaron para hacerle pruebas suplementarias. A la espera de los resultados del coronatest, le diagnosticaron de entrada una neumonía.

Yo sé poco de estas cosas. No sé lo que es una neumonía ni cómo se diferencia de una pulmonía. Aprovechemos para aprender algo:

neumonía

  1. f. Med. pulmonía.

Instalemos pulmonía:

  1. f. Inflamación del pulmón o de una parte de él producida generalmente por el neumococo.

Por último, descubramos que es un neumococo que, si formaba parte de los Teleñecos, se me pasó por alto:

  1. m. Biol. y Med. Microorganismo de forma lanceolada, que es el agente patógeno de ciertas pulmonías.

Recapitulando, una neumonía el término médico que se refiere a una pulmonía, que es una inflamación del pulmón o de una parte producida por un microorganismo llamado neumococo.

El caso es que mi padre estaba en la cama del hospital con una neumonía y quién sabe si un coronavirus. Lo siguiente que vi fue a mi padre en una caja de pino.

Literalmente me desayuné con la noticia en la mañana del viernes. Y ya ves, yo aquí, a dos mil kilómetros de distancia, sin poder hacer nada salvo imágenes en mi mente acerca de mi padre muriéndose de diferentes maneras. Joder, qué sofocón. Lo único bueno que saqué en claro fueron todas las lágrimas que pude llorar, lo cual me alivió mucho.

Con el paso de los días, el coronavirus ha quedado descartado y mi padre ha pasado de sonar al teléfono como Darth Vader a sonar algo más fluido y animado. Además, descartado el coronavirus, ha podido empezar a recibir visitas, lo cual le ha hecho la estancia algo más agradable.

En fin, un capítulo muy desagradable que, a pesar de ser ley de vida, pues menudo trago que vivir, y más en las coronacircunstancias actuales.

De momento parece que mi padre está respondiendo bien al tratamiento y esperamos que en unos días más le dejen salir y volver a casa.

Pinceladas finales

Aquí un encabezado más para ir cerrando la columna y separar el apartado anterior de las últimas divagaciones irrelevantes.

Parece que después de la acción mutante que hemos llevado a cabo durante los días en nuestra ofensiva contra los gusanos, matadas ya las últimas polillas negruzcas encontradas al vuelo y con latostadora secándose al sol en la terraza, el capítulo de los gusanos en la cocina se está cerrando lentamente. Llevamos dos mañanas ya sin novedad. Ojalá haya eso sido todo.

Mencionar que, durante mis pesquisas informativas acerca del asunto, pareció confirmarse la corazonada que teníamos: los gusanitos poseen mandíbulas con las que roen a través de los envases de los paquetes. Vaya criaturitas letales del Señor.

Mañana, si todo va bien, compartiré con vosotros una noticia más, completamente inconexa pero lo suficientemente relevante como para merecer una columna en exclusiva.

Por cierto, me parece que he vendido una o dos copias más de El Diario Teutón. Tengo que mirar los datos exactos, pero de entrada muchísimas gracias.

Mañana más.

Caseta junto al Isar, el río de Múnich.
A saber para qué sirve.
Fuente: el menda, servidor.
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#gusanos#neumonía#padre#uncrunching

Respuestas

  1. Dani - 22 de septiembre de 2020 @ 08:54

    Me gustan mas las fotos que haces tú, creo que le da mas valor a las entradas!

    • Javier - 22 de septiembre de 2020 @ 10:20

      Gracias Dani, eso es un gran cumplido. Coincido contigo.
      El reto es hacer una foto diaria para ilustrar la columna…

  2. Ed - 22 de septiembre de 2020 @ 19:38

    Enhorabuena por la evolución de tu padre.
    Despues de escuchar el podcast de ayer y empezar a leer la tira de hoy, me puse en lo peor.
    Creo que es el momento de que llame a mi padre.
    Gracias.

    • Javier - 23 de septiembre de 2020 @ 09:44

      Gracias Ed, aunque las cosas se han complicado. Saldrá en la “tira” de mañana.
      Buen momento para llamar a tu padre.

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