Prosperar

Durante muchos años me pregunté cuál era el sentido de la vida. Así empecé a escribir este blog. ¿Cuál es el sentido de la vida? Pues no lo sé. Parece que nadie lo sabe. Vi la película “El Sentido de la Vida” de los Monty Python. Tampoco ahí aclararon nada, aunque por lo menos me reí un rato. Algo así vino a ser este blog durante muchos años. Eso hacía las cosas más fáciles, más ligeras, más llevaderas. Los lunes, ESDLV hacía la semana un poco menos cuesta arriba. Es fácil darse cuenta de cuál es el enorme valor de algo así.

Pero, en el fondo de todo aquello, había mucha angustia. Lo podrías llamar angustia existencial; cuando el mero hecho de existir resulta angustioso e incluso agónico. Esto puede ser incluso natural y, como el estrés, seguramente tiene su motivo de ser y sirve para algún propósito sano, pero sólo durante un cierto tiempo. Más allá de ese tiempo, viene el hundimiento definitivo en la mierda. Se puede nadar y sobrevivir durante unas horas pero, al final, el agotamiento vence y es entonces cuando nos vamos al fondo.

Pero estamos hablando de supervivencia. Estamos hablando de mantener la cabeza fuera del agua. Estamos incluso hablando de respirar.

Durante un tiempo estuve sobreviviendo. Estuve incluso vegetando. Pasaba mis días tumbado en el suelo, y me refiero a cada día durante varios años. Comía dos veces al día. Bebía lo mínimo para ir lo mínimo al cuarto de baño, pues esa era una tarea trabajosa. Hacer la colada o ir al supermercado eran misiones para las que tenía que sentarme, concienciarme y hacer acopio de recursos y motivación. Hablo de sobrevivir. De la más pura supervivencia.

Más allá de eso, comienza el proceso de prosperar. Cuando la supervivencia está asegurada, entonces es el momento de aprender a estar mejor de diferentes formas.

Me llevó muchos años de reflexión darme cuenta de que el sentido de la vida es simplemente vivir. Vivimos para vivir. Eso es todo. Más allá de eso, tenemos la elección de prosperar. Yo elegí prosperar hace algunos años. Ya que voy a vivir, decidí prosperar.

“Prosperando” fue el nombre del primer podcast que grabé. Veinte o treinta capítulos en los que hablaba lentamente, respirando trabajosamente, haciendo un esfuerzo por sacar adelante cada frase. Prosperando. Todavía están los episodios en Patreon.

Luego se fundió con El Sentido de la Vida, the podcast. Pero seguíamos prosperando. Todavía lo hacemos. El tema del podcast es: ¿Cómo hemos prosperado esta semana? ¿Qué hemos aprendido? ¿Por qué nos podemos felicitar? ¿Cuáles son los siguientes pasos para continuar prosperando?

E incluso en este sitio ahora, prosperando sigue siendo el tema de fondo.

Llevo años trabajando en prosperar. Concretamente doce. Empecé a sentar las bases de mi recuperación, primero reuniendo las herramientas necesarias para comenzar a construir.

—Quiero hacer una casa… ¿qué necesito? —me pregunté.

Tierra, cemento, hormigón, una excavadora, una hormigonera. ¿Qué tengo? Un palo, dos piedras, unas hojas grandes y resecas, un lápiz y un cartabón. Ok, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Qué es lo siguiente más importante que necesito? ¿Qué es ahora lo importante y lo urgente?

Y así empecé a hacer camino. Pasó todavía algún tiempo antes de que siquiera pudiera empezar a construir. Pero eso también contó. Eso también fue importante y fundamental.

Pasaron seis años antes de que estuviera listo para compartir conmigo mismo lo que me ocurría, antes de que pudiera tener la suficiente comprensión, la suficiente experiencia, la suficiente habilidad, las suficientes compasión y ternura para conmigo mismo, el suficiente valor y el coraje necesario para resquebrajar la carcasa que me protegía de mi propio dolor y poder afrontarlo con la tecnología necesaria para poder hacer algo útil con ello. Después de eso, todavía pasaron seis años más de mucho trabajo antes de que pudiera empezar a considerar que estaba bien.

Comienzo a estar bien, aunque sigo siendo lo que llamo “el español de las estadísticas”. Y aunque eso es una gran cosa, y es un gran logro, porque ese español de las estadísticas tiene mucho de bueno que todavía estoy aprendiendo a apreciar, aspiro a más para mí. Porque sé que puedo dar más, porque sé que tengo más potencial, porque sé que puedo aprovechar esta inercia para seguir desarrollándome y evolucionar más allá del estado que, con una cantidad ingente de trabajo en los últimos doce años, he conseguido construir.

Quiero seguir prosperando.

Y eso es lo que ofrezco y comparto aquí: por un lado el fruto de este trabajo, de estos más de doce años de preparación, de búsqueda y de encuentro, y de posterior trabajo valiente, entregado y disciplinado; y por el otro lado la actitud, la honestidad y el amor en forma de compartir con el que me expongo aquí.

En esta etapa, después de la supervivencia, llega la prosperidad. Y como parte de esta prosperidad que sigo construyendo, llega el momento de aceptar el reto de crear mi propio negocio y aprender a servir a otros a la vez que cuido de mí.

Sinceramente, yo no sé cómo crear un negocio. Nunca lo he hecho. Nunca he tenido uno. Me explicaron que tenía que estudiar mucho y que entonces encontraría un trabajo en una empresa y allí me pagarían. Eso fue lo que hice.

Pero nunca he tenido que encontrar clientes, aprender acerca de lo que necesitan, aprender a trabajar para ellos y servirles efectivamente mientras atiendo adecuadamente las labores administrativas que requiere un negocio. Muchas de estas cosas tienen incluso asociaciones desagradables para mí. Pero estoy listo para enfrentar el reto, y es emocionante.

Intuyo que muchas otras personas se encuentran en puntos similares al mío; que, por las circunstancias que sean, se enfrentan al mismo reto. Y entiendo que sienten miedo, que están confusas y que no saben por dónde empezar y por tanto no se atreven. Yo sí, y puedo servirles de ejemplo.

Y aquí voy a estar, compartiendo este camino con vosotros, sirviéndoos de inspiración y de ejemplo, si así me lo permitís.

Y esto, además de muchas otras cosas más, es El Sentido de la Vida a partir de ahora.

Estáis invitados a prosperar conmigo.

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#actitud#amor#entrega#fuerza#prosperidad#valentía#valor

Respuestas

  1. Dani - 12 de julio de 2020 @ 09:24

    Dale caña!!!!

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