Preparando el viaje a España

Mañana vuelo, de nuevo, a Valencia, España. Regreso para seguir avanzando la liquidación de los asuntos relacionados con la muerte de mi padre y, por añadidura, de mis padres. Ya está, ya no tengo padres. Se acabó esa etapa. Ahora empieza otra, y para que empiece del todo hay que terminar de cerrar la anterior. Y en eso estamos, tanto mi hermana como yo. Mañana vuelo de regreso una vez más.

Mañana vuelo. Eso mola mucho. Haber viajado de Múnich a Valencia me ayudó a apreciar lo mucho que mola volar. En dos horas allí. Dos horas y cuarto. En coche… pon unos dos días. Una panzada de volante, carretera y manta.

Así que, esta tarde, estoy de preparativos. La maleta ya prácticamente hecha, buscando los datos que necesitaré para recibir la llamada de un asesor del INEM alemán el miércoles a las 09:00 de la mañana. En fin, lo normal.

Hoy he recibido una carta. El miércoles que viene me llama mi nuevo asesor del INEM. Supongo que haremos lo que hice ya hace año y medio.

Fuimos a través de lo que quería laboralmente y desgranando mis habilidades y metiéndolas en el sistema. Luego, el sistema, ya proveerá. La última vez proveyó un aluvión de ofertas como programador. Yo creo que languidecería así, ocho horas al día sentado delante de la pantalla del ordenador leyendo código. Aunque esto es sólo una creencia, quiero hacer algo un poco más activo. El Uncrunching sigue su curso, y yo noto que la acción me sienta bien.

Llevo ya tres días seguidos llorando. ¿Eso es un hat trick o serían cuatro? Estoy pasando una racha de intensa liberación emocional. Lo que libero es, grosso modo, una mezcla de rabia y tristeza: la rabia que quedó congelada en el epicentro del Big Crunch, donde una parte de mí tuvo que luchar por su vida hasta la congelación, y la tristeza de seguir dándome cuenta de que he pasado los últimos 30 años viviendo una especie de pesadilla surrealista en la que me encontraba en un bloque de cemento virtual pero la mar de efectivo. Para colmo, hoy casi se me cae el Luqui al suelo.

Estaba hablando con Daniela mientras sujetaba al Luqui con un brazo. En un momento, ha pegado un salto y ha salido por encima del brazo. No sé cómo, tras una par de aspavientos imposibles, le he vuelto a capturar en el aire. Me he quedado con tal mezcla de susto y de shock que, tras volver a respirar, me han empezado a caer las lágrimas. Joder, qué susto.

Es que el tío no tiene ningún respeto por la gravedad. Tira a saltar del borde de la cama, o del sofá o de los brazos, como si pudiera volar. A todos los efectos lo hace, pero porque nuestras cuidadosas manos están siempre atentas.

Y por delante, mucha tralla emocional. Preveo muchas lágrimas más en los próximos diez días.

Básicamente, el objetivo es vaciar la casa de mis padres. Muebles, libros y recuerdos. ¿Dificultades? Bueno, todos esos muebles menos esos, que son más valiosos. Todos esos libros menos esos, que son más valiosos. ¿Qué hago con mis fotos? ¿Qué hago con las dos docenas de álbumes de fotos de mis padres? Pues estas son preguntas a las que habrá que dar respuesta en los próximos días.

Y, antes de eso, el viaje: tranvía hasta la estación central de Augsburgo, tren hasta Múnich y entonces el regional hasta el aeropuerto. ¿Cómo hago para tomar cada tren adecuada y ordenadamente y llegar al aeropuerto con tiempo para coger el avión tranquilamente? Pues de momento ya me he hecho una línea del tiempo. Esta noche la repasaré con Daniela, para que me dé feedback.

Buf, entre el Uncrunching, la carnicería bucal y la caña del Luqui, estoy, una vez más al límite. Expandiendo límites una vez más.

Me llevo el portátil y seguiré escribiendo, así que nos leeremos.

Y antes de despedirme, decir que he cambiado el color de los enlaces del sitio por el azul estándar. No podía entrar un día más y seguir viendo ese rojo sangrante.

¡Refresquen sus cachés!

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#España#llorar#viajar

Contribuciones:

  1. Adrián - 20 de noviembre de 2021 @ 11:38

    Efectivamente, hacía falta limpiar caché, ¡mucho mejor!

    • Javier - 20 de noviembre de 2021 @ 20:34

      Gracias por el feedback, Adrián. 🙂

  2. Ernesto - 20 de noviembre de 2021 @ 13:09

    Hola Javier. Hacía tiempo que no te leía y sólo quería enviarte mis condolencias. Un fuerte abrazo. Ernesto.

    • Javier - 20 de noviembre de 2021 @ 14:03

      Gracias Ernesto. Me alegro de verte por aquí. Un abrazo.

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