Monday morning

Ya está, ya lo estoy volviendo a hacer. Vuelvo a tener cinco columnas de buffer y vuelvo a titular la columna con un día de la semana. Si no fuera porque sé que tengo buenas intenciones, me enfadaría conmigo. En fin, vamos al bollo. Lunes por la mañana. Montag in der Früh.

Sí, ayer me volví a dar una panzada de escritura y me marqué cuatro mil palabras del tirón. Luego lo dividí en cuatro y lo programé. Saldrá a partir del martes. Pero bueno, para cuando estés leyendo esto ya sabrás estas cosas. Tengo que acostumbrarme a darme cuenta de que estoy escribiendo a tu “yo futuro”.

Sí, me senté de nuevo y estuve como tres horas escribiendo.

Daniela tenía un curso que duraba todo el fin de semana, sábado y domingo, de nueve de la mañana a cinco de la tarde. Yo aproveché para hacer cosas por casa y, en particular, para escribir. Para escribir mucho. Este domingo vamos a bajar a España en coche y habrá un par de días al menos en los que no voy a estar escribiendo por estar conduciendo. Sí, ya sé que dije que no pasaba nada si estaba un día sin publicar, pero es que llevo ya dos meses publicando a diario y dije que lo haría durante tres meses y, si sigo así, lo voy a conseguir. Y es un reto interesante que me encantaría lograr. Es como la combinación de disciplina y escritura, dos de mis fortalezas. Es un reto emocionante. Con estas cinco columnas de buffer que he vuelto a acumular, estoy de nuevo en la trayectoria adecuada.

Además de eso, tenía un buen tema.

Adrián preguntó (gracias Adrián) en un comentario acerca de esos futuribles (tendría que consultar en el diccionario qué significa eso exactamente) audios de hipnosis y quería saber si habría un pack de meditaciones, y un pack de hipnosis, y tal vez un pack de hipnosis para la meditación. Cuando quise responder me di cuenta de que no tenía una buena respuesta sino que tenía estas cosas mezcladas. Cuando quise explicarme, me di cuenta de que tenía mucho que contar. Así que me senté para darme cuenta de que tenía tanto que contar como cuatro mil palabras. Eso son muchas palabras.

Pero bueno, me senté y fui a través de toda la historia acerca de cómo llegué a la meditación, de cómo empecé a meditar, de las circunstancias en que lo hice y de cómo, cuando empecé a aprender hipnosis, me di cuenta de que podía hacer lo mismo mucho mejor.

No sé si una cosa es meditación y la otra es hipnosis. Las fronteras se difuminan para mí en estos temas. Lo que me interesa es que funcione y lo que puedo lograr con ello. Puedo prescindir del resto de detalles. Pero quería contar esto porque me esmero en ser honesto con vosotros y, si vais a comprar los audios, quiero que sepáis exactamente lo que estáis comprando.

Así que eso: a partir del martes saldrán estas columnas pero bueno, si estás leyendo esto, pues ya has leído lo anterior. Así que a otra cosa.

Ha sido un fin de semana muy productivo. He podido escribir estas cuatro columnas y aumentar el buffer y acercarme todavía más al reto de publicar durante 90 días seguidos. He limpiado el baño, he hecho una tortilla de patatas, he estado leyendo algunas cosas importantes acerca de las que me tenía que informar, practiqué yoga y, a su debido tiempo, me llevé el chasco de que la Fórmula Uno no era este fin de semana sino el siguiente. A veces creemos cosas que son simplemente falsas. Está bien: somos humanos.

En cuanto a nuestro viaje a Valencia, España, la cosa se está poniendo gris. Cuando me imagino el asunto veo negros nubarrones que se ciernen sobre nuestra estancia. Viendo las noticias, la cosa resulta bastante deprimente.

—¿Rebrotes? ¡¿Pero cómo?! ¿Acaso no van todos con máscara incluso por la calle?

—Ha sido en una discoteca.

—¿En una discoteca? ¡¿Pero qué coño?! ¡¿Qué demonios hace abierta una discoteca?!

Manos o menos así transcurre nuestra incredulidad.

Queridos compatriotas, estáis poniendo nuestras vacaciones en peligro. Estáis poniendo en peligro que yo pueda ver a mi familia este año. Por el amor de Dios, poneos la puñetera mascarilla y manteneos lejos de las multitudes. Por favor.

La verdad es que tengo muchas ganas de ver a mi familia este año.

Tengo muchas ganas porque estoy bastante bien. Estoy muy recuperado. Y va a ser mucho más agradable y entrañable que de costumbre estar con mi familia. Voy a poder aportarles mucho más. Voy a poder ser mucho más amable.

Este año, a principios, compramos por primera vez todos los billetes de avión del año de una tacada. Yo viajaría en semana santa. En verano volaría con Daniela. En navidades volaríamos de nuevo los dos. Por primera vez hice el esfuerzo económico de comprar tres billetes en un año. Tantas ganas tenía de pasar tiempo con mi familia.

En semana santa ya sabéis lo que pasó. Más tarde cancelamos el billete de avión de agosto y ahora nos proponemos bajar en coche, Covid mediante. Las navidades… ya veremos.

En fin, ya veremos. Todo en el aire, y no necesariamente volando hacia España. Por favor, pongámonos las mascarillas y mantengamos las distancias. Detengamos las estupideces.

Ayer dimos un paseo y aproveché para hacer algunas fotos para el blog. Son pequeñas cosas sencillas y cotidianas: una foto de la plaza florida, una foto de una placa del número de una calle, otra plaza florida, una fuente… Cosas alemanescas curiosas, llamativas o que encuentre bonitas; para ilustrar las columnas, darles un poco de vida y de color y, a la vez, entrenar mi vista para que salga, de manera cotidiana y natural, al encuentro de cosas bellas.

Cada vez me intereso más por una buena cámara de fotos. ¿Alguien quiere desprenderse de una cámara “mirrorless“?

Foto de hoy:

Esta es de las que más me gustan: un gato con gorra de hélice. La Harley en primer plano le da un toque diferente y añade todavía un plano más de profundidad.
Fuente: Javier
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#blog#covid#fotos#lunes#viaje

Respuestas

  1. Rosana - 1 de agosto de 2020 @ 15:09

    Creo que el riesgo que corréis si vais en coche, lleváis vuestras mascarillas ffp2 para los sitios cerrados y potencialmente peligrosos y la higiénica o quirúrgica para todo lo demás es muy bajo. Nadie te obliga a ir a una discoteca o a estar en un bar petado de gente. Si puedes quedar con tu familia al aire libre, es lo ideal, y desde luego es un chute de energía bueno que falta va a hacernos a todos.

    Menos ideal es compartir espacio en sitios cerrados con no convivientes (a no ser que sepas 100% que esos no convivientes no tienen relación con nadie más y que cumplen bastante bien las medidas de seguridad). En ese caso, lugar bien ventilado y distancia. Mascarilla si no es posible, pero limitar el tiempo.

    En supermercados es obligatoria la mascarilla y el riesgo por tanto es ínfimo, teniendo en cuenta que aunque alguno lleve la nariz colgando, tendrías que estar unos cuantos minutos inhalando SU exhalación para infectarte, eso en el caso de que a) estuviera infectado b) tuviera capacidad de infectar (aunque los asintomáticos infectan, no todos los contagiados lo hacen. Las últimas hipótesis barajan que algunos contagiados no infectan un carajo, mientras que otros son contagiados e igual infectan a 80. De media da que cada contagiado infecta a 2 personas, pero no está distribuido uniformemente). El riesgo es mínimo, pero llevando una FFP2 es prácticamente nulo.

    Lo último a considerar y que os puede afectar más es si Alemania os impone cuarentena al volver, que puede cambiar de un momento a otro. Eso ya depende del trabajo de Daniela, si puede trabajar de mientras desde casa o no. He leído que Alemania hace PCR gratuitas a sus ciudadanos al volver de viaje (asumo que los que viajan en avión sólo, pero desconozco si se extiende a si has estado en zonas de riesgo). Así te quitas de dudas y te ahorras la cuarentena.

    La decisión no es fácil, o quizás sí. Espero en cualquier caso que podáis descansar y que pases un buen verano.

    • Javier - 2 de agosto de 2020 @ 10:37

      Muchas gracias por tu contribución, Rosana. Es un placer leerte.

      • Rosana - 2 de agosto de 2020 @ 17:37

        Gracias a ti! Ya nos contarás la decisión.

  2. Rosana - 1 de agosto de 2020 @ 15:15

    Por cierto, el problema no es sólo de los ciudadanos “imprudentes”, sino de nuestros políticos igualmente imprudentes. Desde luego nos representan, pero si tuviéramos unos representantes que se tomaran en serio la ciencia, seguramente el que haya imprudentes sería menos decisivo. Los científicos erre que erre diciendo que hay que hacer esto o lo otro, que se puede hacer pool test, que se necesitan rastreadores y tal, pero no se hace.

    Tenemos un coladero en los aeropuertos, en los que se mide la temperatura (no sirve, porque muchos son asintomáticos) y se rellena un papel en la que se jura y perjura de que no estás enfermo. No sé, es como cuando vas a US y te hacen rellenar el papelito en el que juras y perjuras que no llevas explosivos, armas, ni que te vas a quedar ilegalmente allí. Igualito. Me sorprendería que alguien pusiera que sí, a todo. 🙂

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