Más acerca de meditación e hipnosis (I/II)

Ayer dejó un mensaje Elena pidiendo más información acerca de cómo medito, qué técnica de inducción hipnótica utilizo y, aunque no lo mencionaba explícitamente, cómo hacer más interesante la meditación, pues se aburría. Voy a aprovechar la columna de hoy para avanzar un poco más en estos temas.

También darle las gracias a Elena por sus sugerencias y animaros a plantearme las preguntas que tengáis, acerca de la meditación y la hipnosis o de cualquier otro asunto. Estoy aquí para serviros y, cuanto mejor me expliquéis cómo, mejor podré hacerlo.

Vamos por partes. Voy a empezar con la técnica de inducción hipnótica que suelo utilizar.

Mi técnica de inducción hipnótica favorita

Hay muchas maneras diferentes de inducir un trance. Una manera de clasificarlas es en función de su rapidez. Las tenemos que funcionan en un instante y las tenemos que se toman su tiempo. Yo me siento mucho más cómodo con las segundas. Cuando tenemos vértebras aplastándonos la médula espinal, entonces estamos muy sensibles. Es como tener una resaca permanente o una gripe continua que nunca se acaba. Los ruidos fuertes y las cosas rápidas resultan muy molestas. De ahí que yo me encontrara como pez en el agua con una técnica suave de inducción hipnótica.

Tengo un máster en hipnosis ericksoniana. La hipnosis ericksoniana fue modelada por Bandler y Grinder, co-creadores de la PNL, a partir del trabajo de Milton Erickson, que fue un hipnoterapeuta estadounidense del siglo pasado. Este hombre desarrolló un tipo de hipnosis llamada permisiva, en contraposición a la hipnosis que predominaba hasta entonces. En esta hipnosis permisiva, básicamente se le da permiso a la persona para entrar en un estado de trance, dando opciones acerca de qué hacer a continuación.

El mismo Milton Erickson tiene también muchas maneras diferentes de inducir trances hipnóticos, pero la técnica que más me gusta y que suelo utilizar, fue creada por su mujer: Betty Erickson.

La técnica consiste en ir a través de los diferentes sistemas sensoriales mencionando cosas que están ocurriendo actualmente y que pueden ser vistas, oídas, sentidas, olidas y sabidas (?) a través de los sentidos. Básicamente consiste en centrarse en la experiencia sensorial actual; lo que curiosamente en otros contextos se conoce como estar presente.

Si estamos en casa y la casa está tranquila, o si estamos en una habitación solos y la habitación está tranquila, si nos centramos en lo que está ocurriendo en la habitación en el momento presente, entonces conectamos con esa tranquilidad y nos relajamos naturalmente.

Solemos estar en un estado de agitación que es artificial, que es creado. Existen diferentes motivaciones para crear y mantener ese estado de agitación, por ejemplo la distracción o el entumecimiento, que sirven a otros propósitos ulteriores. Para eso es necesario utilizar la mente y agitarla, y mantener artificialmente ese estado de agitación. Si “conectamos” con la tranquilidad del momento presente y “apagamos” la mente, entonces queda lo que estamos viviendo en el momento, y si el entorno es tranquilo, el resultado es una tendencia natural a la tranquilidad.

Esto en cuanto a por qué esto funciona.

Curioso además que “entrar en un trance” sea más bien, visto desde esta perspectiva, salir del trance en el que estamos habitualmente.

Pero vamos con la técnica en sí.

Acompasamiento

Empiezo acompasando lo que está ocurriendo.

Mencionar que realizo este proceso en voz alta. Me siento en una silla y utilizo mi propia voz para guiarme a través del proceso. Empecé a hacerlo así hace muchos años porque mi mente era tal caos que necesitaba alzar mi voz por encima de ese caos para poder guiarme claramente en el proceso. Si para ti es diferente y es preferible utilizar tu voz interna para realizar lo que voy a relatar, entonces hazlo así. Lo importante es que lo pruebes.

Comienzo, por ejemplo:

“Estoy aquí sentado sobre esta silla en esta habitación… y es la mañana del día 3 de agosto de 2020, y esta mañana me he levantado y he preparado el desayuno, y entonces he desayunado y me he dado una ducha, y entonces he venido aquí y me he sentado para practicar una meditación”.

El objetivo de esta introducción es hacer una recapitulación y, de alguna manera, reunir y orientar a las diferentes partes de mí, mencionando explícitamente de dónde vengo y cómo he llegado hasta aquí. Es un poco como un ejercicio de empatía hacia mí mismo que me abre a prestarme atención y a escuchar lo que voy a decir, así como sirve para poner a las diferentes partes de mí en la misma página, por así decirlo.

Entonces menciono cuáles son mis objetivos para la meditación. ¿Para qué estoy ahí sentado y me voy a tomar diez minutos para estar conmigo? Para esto tengo algo genérico:

“Y practico esta meditación para aprender a estar conmigo mismo y aprender acerca de mí; aprender acerca de lo que necesito y de cómo satisfacerme”.

Mi propósito, generalmente, es aprender más acerca de mí, y a medida que cambian las circunstancias diariamente, lo que quiero es saber lo que necesito cada día y descubrir las maneras en que satisfacer estas necesidades.

A partir ahí, comienzo la inducción hipnótica en sí.

Tiene la siguiente estructura. Menciono:

  • tres cosas que puedo ver
  • tres cosas que puedo oír
  • tres cosas que puedo sentir
  • dos cosas que puedo ver
  • dos cosas que puedo oír
  • dos cosas que puedo sentir
  • una cosa que puedo ver
  • una cosa que puedo oír
  • una cosa que puedo sentir

Lo importante de esto es mantener un ritmo agradable y suave, haciendo transiciones suaves entre una y otra cosa a la que presto atención. Para ello, utilizo las espiraciones para hablar, deteniéndome entonces para inspirar, y sigo hablando con la siguiente espiración.

Además utilizo palabras de transición como “y”, “mientras”, “a medida que”.

También es importante mencionar que empiezo utilizando la palabra “puedo” para sugerirme cosas que puedo hacer, mientras que a partir de un cierto punto, cuando noto que ya me estoy siguiendo a mí mismo suave y fácilmente, dejo de utilizar esta palabra.

Veamos un ejemplo con esta situación actual en la que estoy, a medida que escribo esto:

“Mientras estoy aquí sentado escribiendo esto, puedo ver mi campo de visión… y puedo ver la pantalla del ordenador… y puedo ver las diferentes palabras que estoy escribiendo…”

Tres cosa que puedo ver en este momento.

“Y mientras lo hago… puedo oír el sonido de mi voz nombrando las diferentes palabras que estoy escribiendo… y oigo el sonido de las teclas al ser pulsadas… y oigo el sonido del reloj…”

Tres cosas que puedo oír en este momento. Date cuenta de que, a partir de la segunda, he dejado de usar “puedo”. Me ha salido simplemente así.

“Y a medida que oigo estas cosas, puedo darme cuenta de que siento mis pies sobre el suelo… y puedo sentir el aire entrando y saliendo de mí… y siento la silla sobre la que estoy sentado…”

Importante mencionar que tienen que ser percepciones puras. Por ejemplo, una percepción pura es la sensación de mis pies en contacto con el suelo. En cambio, el placer de mis pies en contacto con el suelo es una construcción a partir de esa percepción. Está al menos un nivel de abstracción más allá de la percepción pura. Imágenes, sonidos y sensaciones pertenecen a la categoría de percepciones puras, mientras que cualquier cosa que construya a partir de eso está más allá. Queremos quedarnos en la experiencia pura.

Entonces vuelvo a lo que estoy viendo y menciono dos cosas que veo en este momento:

“Y mientras tanto puedo ver, en la parte inferior de mi campo de visión, cómo se mueven mis manos… a media que veo el cursor moverse sobre la pantalla…”

Luego mencionaría dos cosas más que puedo oír en este momento. Puedo repetirlas si fuera necesario, aunque os animo a hacer distinciones cada vez más finas en lo que podéis percibir; y luego dos cosas más que puedo sentir en este momento. Finalmente, repetiría el ciclo una última vez mencionando una cosa que vea, una cosa que oiga y una cosa que sienta.

Para cuando termino con estas tres pasadas me siento ya mucho más calmado. Cuanto más lo practiquéis mejor lo haréis. Yo me siento en una silla y tomo una inspiración profunda y me relajo mucho muy rápidamente porque llevo haciendo esto cada día durante años y mi ser está entrenado. Sólo tengo que pensar en ello y… me relajo… profundamente.

A partir de ahí continúo haciendo más cosas que ya se salen de la técnica en sí, como entrar en contacto con lo inconsciente, sugerir que voy a ir más profundo y elicitar un estado de profunda curiosidad y apreciación por el aprendizaje. Pero esto pertenece más ya a la fase de aprovechamiento. Después del acompasamiento viene la dirección para inducir el trance, y finalmente viene el aprovechamiento. Esto es, ¿adónde (y a cuándo) vamos a ir y qué vamos a hacer para aprovechar este trance y conseguir lo que nos hemos propuesto? Este ya es otro asunto.

Como esto ha quedado algo largo, más de 1.600 palabras, voy a continuar con una segunda parte acerca de cómo hacer la meditación más interesante y dividiré todo esto en dos y esta segunda parte la publicaré mañana.

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#acompasamiento#Betty Erickson#hipnosis#hipnosis ericksoniana#inducción#meditación

Respuestas

  1. Xavi - 8 de agosto de 2020 @ 15:36

    Hola Javier,

    Como últimamente estás hablando de hipnosis se me ha ocurrido hacer una recomendación por si no lo conocieras.

    Se trata del trance generativo de Stephen Gilligan, alumno de Erickson, y es una evolución más integrativa al modo de ver el mundo de Erickson. Incorpora al proceso tanto la mente consciente como la inconsciente para hacer un trabajo más completo.

    Hay un libro del mismo nombre y vídeos en youtube. El libro está muy bien pero te recomiendo ver algún vídeo suyo porque es un placer verle y escucharle.

    Un saludo!

    Xavi

    • Javier - 9 de agosto de 2020 @ 09:23

      Hola Xavi,

      gracias por la recomendación. Creo que compré el libro sugerido por mi profesora de PNL. Fue hace unos años y estaba tan mal que me costaba mucho concentrarme y leer, así que lo dejé tras unos capítulos. Lo encontré muy interesante sin embargo. Tal vez es un buen momento para retormarlo. Buscaré también los vídeos.

      Gracias y un saludo 🙂

      Javier

  2. Elena - 9 de agosto de 2020 @ 20:47

    Muchas gracias Javier! Me queda claro, cuánto tiempo sería bien en un comienzo ? Ya lo he empezado a practicar pero de momento me relajo a través de las sensaciones de las diferentes partes del cuerpo. Probaré la técnica que explicas

    • Javier - 10 de agosto de 2020 @ 10:18

      Para un buen comienzo, medio minuto o un minuto o lo que sea que te venga bien. Te lo planteo así: ¿Cuánto tiempo tendría que durar la meditación para que la practicaras cada día?
      Fenomenal. ¡Ánimo! 🙂

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