La columna rusa

Esta es otra de esas ocasiones refrescantes en las que me siento frente a la página en blanco y está en blanco también en mi cabeza. Esta mañana, cuando salí a correr, empecé a pensar en algunas cosas acerca de las que escribiría hoy. Me detuve: era el momento de correr, no el momento de correr y pensar acerca de las cosas que escribiría. Son acciones y procesos diferentes. Además, así me puedo sorprender también a mí mismo mientras escribo esto. Esto que escribo, también es nuevo para mí. Así, vamos a sorprendernos juntos.

Lo primero que me sale es lo del GPT-3. Me lo veía venir.

Desconozco los detalles, pero vengo siguiendo esta historia a través de un canal de YouTube que se llama Dot CSV, que supongo que es una referencia a la extensión del tipo de fichero informático Comma Separated Values. Es un tipo de fichero que se suele utilizar para almacenar grandes cantidades de datos, y estos datos se introducen como valores separados por comas; de ahí el nombre. Después el programa importador parsea los datos y los lee y formatea convenientemente para ser trabajados adecuadamente.

Encuentro el canal muy interesante. Llevo siguiéndolo a saltos tal vez desde hace un año. Básicamente se dedica a la inteligencia artificial, y tiene un estilo muy particular. Los vídeos están grabados en la penumbra, con las persianas bajadas, y el tipo lo hace muy bien. Los gráficos que emplea para ilustrar los vídeos son muy chulos y trabajados. Cada uno de esos vídeos le debe de llevar una gran cantidad de trabajo. Además son largos, de 20 ó 30 minutos. Desde hace algunos meses están patrocinados por la Universidad Politécnica de Valencia, lugar en el que tuve el honor de estudiar Ingeniería.

El hombre suele explicar conceptos novedosos de inteligencia artificial, y cada vez que sale algo nuevo o relevante habla de ello y explica cómo funciona. Por ejemplo, hace poco vi un vídeo de una inteligencia artificial que se dedicaba a jugar videojuegos de la videoconsola Atari, a la que amé profundamente en mi infancia. También, gracias a este canal, descubrí una inteligencia artificial que se dedicaba a restaurar películas antiguas. Toma el vídeo de entrada, a una resolución infame y 10 ó 15 fotogramas por segundo, y saca un vídeo en resolución 4K y 60 fotogramas por segundo. El vídeo resultante parece que ha sido grabado hoy solamente que en blanco y negro. Ciertamente impresionante. A ver si encuentro un pequeño vídeo ilustrativo de la historia porque las posibilidades que esto presenta son enormes.

Aquí tenéis el vídeo original de 1895:

Aquí el vídeo resultado del trabajo de la IA:

Y a continuación el vídeo de Dot CSV con toda la explicación técnica:

En el último vídeo que vi de este canal hablaba de una inteligencia artificial llamada GPT-3. Podría estar confundiéndome, pero creo que es la evolución de una que se dedicaba a escribir textos y que se llamaba GPT-2.

Esta inteligencia artificial había sido entrenada con una cantidad ingente de textos. Su propósito era, básicamente, escribir. Por ejemplo, le escribes un primer párrafo y luego le pides que continúe. La inteligencia artificial (IA a partir de aquí) se encarga de escribir un texto coherente a partir del párrafo de ejemplo. Los resultados eran escalofriantemente buenos.

Pero el caso es que, si lo he entendido bien, pues el vídeo me pilló algo soñoliento, a medida que han seguido entrenando a la IA ha ocurrido algo inesperado: la IA, de alguna manera, se ha expandido a un nuevo nivel: ahora completará lo que se le diga.

Por ejemplo, si comienzas escribiendo: “Este es el código para una clase del objeto perro con los métodos ‘come’ y ‘ladra’ en Java:” la IA te escribirá en código de Java la clase de un objeto tal con tales métodos. Eso es algo sorprendente, pues se trata de otro contexto más allá del inicial. No sólo ha aprendido a escribir texto, sino también código informático coherente. Yo no conseguí eso en año y medio en mi última empresa.

Si le dices:

“Positivo: 20

Negativo: -20″

La IA comprende que estás expresando conceptos opuestos, y completará unas líneas más con un ejemplo de contrarios, por ejemplo:

“Blanco: 30

Negro: -30″

Si borras el resultado y le pides que complete otra vez, escribirá algo diferente pero análogo.

Si le dices:

“Una buena definición de lo que es una inteligencia artificial es: “

la IA completará la frase con una buena definición de lo que es una inteligencia artificial. Lo mismo si le especificas que la definición no sólo ha de ser buena sino que ha de ser sencilla. Es ciertamente impresionante.

No saben cómo funciona. Simplemente, ha emergido a partir de lo que estaban haciendo. Esta es una particularidad de las inteligencias artificiales, que, a partir de cierto punto, resulta imposible saber cómo hacen lo que hacen. Se conoce el modelo a partir del que funcionan, pero cómo funcionan específicamente, eso depende de cómo hayan decidido desarrollarse.

Me recuerda a algo que mencionó mi amigo Joao, con el que quedé un par de veces al llegar a Múnich.

Joao trabajaba conmigo hace muchos años en SiemensVDO. Ahora se dedica a desarrollar maneras de testear los sistemas y algoritmos que utilizan los coches. A medida que se desarrollan las IAs y se aplican a la automoción, se encuentran con un problema: ¿Cómo testear estos sistemas? ¡No saben cómo funcionan!

Antes esto se hacía con algoritmos. Los algoritmos estaban claros. Se podía comprobar su correcto funcionamiento creando casos de prueba. Ahora, los algoritmos los desarrolla la IA por su propia cuenta. No saben cómo comprobar que funcionan.

Esta es una de las cosas que vengo siguiendo, este desarrollo de la inteligencia artificial. Lo encuentro fascinante. Ayer vi también un vídeo de una IA a la que le puedes pasar un vídeo de, por ejemplo, un león detrás de unos barrotes, y te borra los barrotes y te muestra el león como si estuviera ahí. Como si nunca hubiera habido barrotes.

Seguramente pronto llegaremos al punto en el que sea difícil confiar en las cosas que encontremos en Internet. Y mira, a mí me parece que esto será una cosa buena. Eso nos obligará a desarrollar nuestro propio juicio y a ocuparnos de las cosas que tenemos más a mano.

Y mientras tanto, en un canal del Isar que entra en los jardines ingleses…
Fuente: Javier
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#IA#inteligencia#inteligencia artificial#resolución#vídeo

Respuestas

  1. Rosana - 7 de agosto de 2020 @ 10:43

    Ostias, pues yo lo veo súper peligroso. Sólo hay que pasearse en Facebook en plena pandemia para ver cómo la gente se cree la primera mamarrachada que se ha hecho con photoshop y que para ellos es suficiente prueba.

    Desarrollar el espíritu crítico está bien, pero es un proceso lento y tedioso. No todo el mundo quiere, ni puede hacer el proceso. Si a eso le añadimos una tecnología que engaña nuestros sentidos y que no nos permite tomar observaciones de la realidad, porque ya no sabemos si es realidad, básicamente a lo que invita a es a la paranoia o a la parálisis. Si no te puedes fiar de nada, ni de nadie, el caos está servido.

    La verdad, no me gusta nada la tarde que se nos está quedando a los humanos.

    • Dani - 7 de agosto de 2020 @ 11:06

      Esto ya no hay quien lo pare…

    • Javier - 7 de agosto de 2020 @ 13:10

      Interesante perspectiva. Gracias por compartirla 🙂

  2. Dani - 7 de agosto de 2020 @ 11:04

    Me pregunto si podemos confiar en que la foto del post sea real o no….

    Un surfero en un río?? Hummmm

    Jajajajaja

    Interesante post!!!

    • Javier - 7 de agosto de 2020 @ 13:12

      Jejeje, sí, es uno de los atractivos turísticos de Múnich y una estampa típica de la ciudad, así como los surferos en bici con las tablas bajo el brazo.

      Gracias Dani por el comentario 🙂

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