Instalando Linux: segundo intento

Después del fiasco de ayer, voy a hacer un segundo intento de instalar Linux. Me gustó el formato que probé en el que iba explicando lo que iba haciendo a medida que lo iba haciendo, así que hoy voy a hacer lo mismo: voy a elegir una distribución, la voy a instalar en la unidad USB, voy a arrancar el ordenador desde ahí y espero poder hacer una instalación funcional de Linux en el ordenador. Ya sabemos por qué Linux no triunfa en el escritorio, pero nos queda algo más de cuerda para persistir en el intento. ¡Vamos allá!

Recapitulación inicial

Ahora mismo tenemos una instalación fallida de Linux Mint. Seguramente el ordenador tiene una nueva partición que contiene Linux pero no arranca desde ella. Podríamos investigar cómo montar Grub, el gestor de arranque, en el disco duro, pero prefiero probar a hacer una nueva instalación. Quiero encontrar una distribución que se instale y funcione del tirón. ¿Estoy pidiendo demasiad? Querido Linux, ya es 2021.

Escogiendo una distribución y preparando la unidad USB

Una opción es pensar que, en Ubuntu, ya han solucionado el problema con el driver de red y que, si la vuelvo a instalar, está vez funcionará la conexión a Internet de manera estable. Dado que quiero usar KDE como gestor de escritorio, instalaría Kubuntu.

Otra opción es tirar por alguna distribución basada en Red Hat, algo que me echa algo para atrás porque, aunque su sistema de paquetes (rpm) fue el primero que conocí y usé, con los años me he ido acostumbrando a usar el deb con su cómodo apt.

Así que lo que voy a hacer va a ser formatear el palito USB como fat y voy a volver a probar con UNetbootin para así salir de dudas acerca de lo que falló ayer con esta herramienta. De su menú de opciones, escogeré la distribución que piense que mejor va a funcionar. Sacando la bola de cristal y abriendo UNetbootin…

Venga, en plan “I’m feeling lucky” de Google, voy a bajar Kubuntu.

Formateo la unidad USB a fat32 y le doy a descargar la distribución.

La descarga comienza y adquiere un trepidante ritmo de un mega cada diez segundos. Me planteo descargarme la iso por mi cuenta.

Voy a la página oficial y pongo a descargar la iso en paralelo. Me dice que va a tardar más o menos 10 minutos. ¿Tardará más si van ambas en paralelo, aunque vayan tan despacio? ¿Puedo darle una iso a UNetbootin?

En cualquier caso, mientras espero, doy una vuelta por el “tour de características” de la distribución:

  • Accede fácilmente a tus archivos
  • Mira tus imágenes
  • Abre y lee tus documentos fácilmente
  • Navega el Internet con Firefox
  • Suite de productividad
  • Chatea directamente desde tu escritorio (¿todavía se usa el IRC?)

Bueno, la verdad es que no parece gran cosa. Me basta con que tenga buen aspecto, se conecte a Internet, pueda usar el monitor externo y hacer videoconferencias. A partir de ahí, podemos empezar a hablar. Todo esto gratis, claro, así que menos que gracias.

La descarga de la iso va ya por la mitad de 2.6 Gigas mientras que UNetbootin lleva apenas 230 megas. Cancelo esta última esperando que le pueda pasar la iso al programa, que me parece recordar que sí.

Tengo que volver a lanzar el programa pero, afortunadamente, sí que puedo elegir una iso desde la que hacer la instalación.

Termina la descarga. Le digo al programa que use esa iso (qué curioso suena eso) para llenar la unidad USB. Se pone con ello.

Tras unos largos minutos, termina. Copio lo que llevo de columna en un borrador de WordPress y me preparo para reiniciar.

Tras el reinicio

En la unidad USB, el ordenador detecta un sistema operativo, así que el problema del otro día radicaba en el formateo fat32. Formateado de esta manera, la cosa ha ido suave.

El ordenador arranca. En un cierto momento aparece el escritorio en el monitor externo. Siguen cargando cosas. De pronto, desaparece la imagen del monitor externo y quedo con el monitor del portátil. Le doy a instalar.

Configuración de red. Meto la contraseña. El ordenador se conecta el router con toda la tranquilidad y rapidez del mundo.

Distribución de teclado, particiones del disco duro…

La partición de Mint queda por ahí. Ya la borraré. Ahora mismo quiero una instalación rápida. Selecciono la instalación básica.

El ordenador instala e instala, descarga lo que necesita. Pasan los minutos. Cuando está a punto de terminar, el instalador se rompe.

¿Ha terminado la instalación? ¿No la ha terminado? ¿Qué pasa si reinicio el ordenador? ¿Hay un bootloader? ¿Arrancará Linux? ¿Sería esta mi segunda partición perdida con Linux?

Abro Firefox y entro en ESDLV cambiando la distribución de teclado para encontrar la arroba. ¿No había ya configurado la distribución de teclado?

El reinicio de la verdad

Bien, lo que ha ocurrido ha sido bastante sorprendente.

Por algún motivo, la instalación de Kubuntu se ha ido a pique. Al arrancar me he encontrado un Grub con las entradas de Windows, Kubuntu y Mint. He intentado arrancar Kubuntu pero he sido recibido con una pantalla en negro que no se ha recuperado. Con una corazonada, he reiniciado y he tirado a arrancar Linux Mint. Ahora mismo estoy terminando este artículo desde ahí.

Parece que está todo en su sitio.

He instalado Chrome a través del instalador de programas de una manera muy fácil.

En general todo tiene bastante buen aspecto. La red funciona (se ha conectado al router sin pestañear), el segundo monitor está operativo y, a falta de meterme más en profundidad a investigar, la única pega que le puedo encontrar es que el cursor deja algunos artefactos, lo que indica que hay algún problema de driver gráfico. Tal vez lo pueda solucionar.

Y lo voy a dejar aquí, que ya han sido bastantes emociones por hoy.

Tal vez otro día os cuente mis impresiones con Linux Mint y KDE. De momento puedo asegurar que la instalación, como habéis podido comprobar, ha sido rocambolesca.

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#instalación#kde#kubuntu#linux#Mint#ubuntu

Contribuciones:

  1. Ed - 22 de diciembre de 2020 @ 01:21

    Enhorabuena Javier. Lo conseguiste!
    ¿Que tal después de unos días de uso? ¿Lo notas mas rápido que el Windows10?

    Linux Mint me gusta mucho. Es lo que suelo instalar a la gente que viene de Windows.
    Mint tiene lo bueno de Ubuntu (aunque su metáfora de escritorio simple tipo “Mac” no gusta a algunos) pero con la interface de Cinnamon, que se parece mas similar al Windows de toda la vida.
    KDE tiene muchas opciones de personalización y puede apabullar a los primerizos.
    Elijas lo que elijas, ya disfrutas de Linux. Cuando lleves 2 semanas de uso, no querrás volver a Windows.

    Para el problema del rastro del ratón, si tienes una tarjeta gráfica dedicada NVidia, quizás puedas probar a instalar los driver propietarios de Nvidia: “Software y Actualizaciones” –> Mas Controladores –> Drivers privativos.

    • Javier - 22 de diciembre de 2020 @ 15:53

      Jejeje, gracias!
      Bastante bien, aunque te respondo con más detalle en la próxima columna, donde escribo acerca de lo que mola y de lo que no mola.

      Es una gran descripción de Linux Mint la que haces. Sí, ¡ya disfruto de Linux!

      Mira, lo voy a probar ahora mismo. ¡Gracias!

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