En cuarentena

Estoy en cuarentena. Qué cosa más rara. Acabo de conseguir una cita para que me hagan un test, un corona-test, el martes que viene por la mañana. Voy, espero fuera, llamo por teléfono para avisar de que estoy ahí y saldrán. El test se hace en la calle. Raro, raro, raro. Hasta entonces, metido en casa. No puedo salir ni para comprar en el supermercado o la panadería. Me pregunto si puedo salir a tirar la basura.

En fin, de nuevo en casa y de nuevo con el ritmo de una publicación diaria. Eso sí, ahora de lunes a viernes. Igual este fin de semana, debido a lo excepcional de las circunstancias, hago una excepción. Ya veremos.

Se me olvidó mencionar ayer que, a partir de ahora, las columnas no han de tener necesariamente 1.000 palabras sino que pueden tener más o pueden tener menos. Nach Bedarf, que decimos aquí; según sea necesario.

Conseguir una cita para hacer el corona-test ha sido algo complicado. Además las informaciones están algo confusas.

Unos amigos de Daniela han estado en España y han llegado al aeropuerto y les han hecho el test y, si les sale negativo, quedan exentos de cuarentena. Tenía entendido que, en esas circunstancias, había que hacer un segundo test, pues al parecer el virus tarda unos días en dar un test positivo desde el momento del contagio. Es por eso que ahora estoy en cuarentena y me haré un test la semana que viene, de manera que el resultado que obtenga sea definitivo y, en caso de ser negativo, pueda terminar con la cuarentena. Pero esto es todo muy raro.

Vuelvo de vacaciones, después de dos semanas en España, y me encuentro solo en casa y confinado. Todavía más confinado que cuando el pico de Coronavirus de la primera ola. Entonces podíamos salir a pasear sin mascarilla; ahora estoy encerrado en casa y, cuando salga a hacerme el test, tengo que llevar la máscara por la calle. En fin.

Afortunadamente Daniela se lo ha currado mucho y me ha llenado la nevera para superar la cuarentena. Está re-petada. Cuando me pregunté dónde estaban mis cereales mañaneros, en un intento por poder quejarme al menos de una cosa, me encontré tres cajas en el armario del pasillo. Joder, me tuve que poner a llorar. Ni siquiera yo mismo me hubiera esforzado tanto por mí mismo.

He llorado ya varias veces. He llegado después de dos semanas con mi familia y estoy solo, y con lo mucho que les echo de menos ahora, en lugar de estar con Daniela me encuentro solo, y eso me pone muy triste. Me sorprende mucho necesitar tanto el contacto humano. He creído estar por encima de eso durante tantos años…

Noto que estoy mucho mejor que cuando me fui. Las vértebras más en su sitio, la columna vertebral más enderezada, los hombros menos retorcidos, menos dolor en general y bastante más libre emocionalmente. Se siente muy diferente estar de nuevo aquí, como si hubiera cambiado mucho por el camino. Hasta se siente diferente cómo camino por la casa ahora.

Al llegar hice una sesión de yoga para estirarme completamente después de dos días metido en el coche. Ayer por la tarde hice otra. Estoy recuperando el ritmo normal de sesiones de yoga, con prácticamente una al día. Mi espalda ha llevado el largo viaje muy bien. El yoga, qué maravilla. Menuda herramienta para la salud.

El sol brilla y hoy llegaremos hasta los 24 grados, lo cual contrasta con la fría y lluviosa recepción que me otorgó Alemania. Como hasta la hora de comer tenemos sol en la terraza, igual salgo un rato al exterior a recargar las pilas.

Me siento raro, aquí, solo. Eso es raro en sí mismo, pues normalmente me hubiera alegrado de este tiempo de soledad. Pero bueno, ya sé cómo entretenerme y pasar un buen rato estos días de cuarentena.

Y llevo apenas algo más de 600 palabras, pero lo voy a dejar aquí hoy.

Por cierto, esta mañana me he levantado y no había columna nueva en el sentido de la vida. De hecho, esta es la columna nueva de hoy y la estoy escribiendo a las 11:15 de la mañana y la publicaré en un rato más. ¿Preferís que publique la columna de madrugada para que os la podáis encontrar por la mañana u os da igual que la publique más tarde?

Besos, abrazos y cuidaos mucho en estos tiempos de pandemia.

Fuente: Sneha desde Unsplash
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#coronavirus#cuarentena#sinceridad#soledad#test#tristeza

Respuestas

  1. Dani - 3 de septiembre de 2020 @ 17:37

    De madrugada! Por favor!!

    Gracias!!!

    Mucho ánimo!

    • Javier - 4 de septiembre de 2020 @ 10:39

      Tomo nota, Dani. Gracias por el feedback.

      Gracias!

  2. Edu - 3 de septiembre de 2020 @ 20:28

    Es un lujo poder leer tus columnas. La hora de publicación me es indiferente.
    Había cogido el hábito reservarme el momento del del café del desayuno para leer la columna.
    Creo que cuanto menos retraso haya entre la escritura y la publiciación mejor. Era un poco raro el desfase comentarios/posts

    • Javier - 4 de septiembre de 2020 @ 10:41

      Gracias, Ed. Ok.
      Sí, estoy de acuerdo contigo en lo del desfase. Lo que pasa es que lo de publicar a primera hora de la mañana y minimizar el desfase son fuerzas opuestas. Voy a hacer lo posible para que por la mañana ya esté disponible la columna minimizando el desfase.

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