Empanada dominical

Esta es una de esas pocas ocasiones en las que, para el título, escribo simplemente «El título». Normalmente se me suele ocurrir un título que ponerle a la columna. Lo podría titular «La empanada» porque me siento bastante empanado, pero lo voy a dejar como está y me replantearé el asunto al terminar la columna en función de lo que haya escrito.

Hoy estoy de bajada. Si ayer estaba de subida, incluso eufórico de lo bien que me sentía, hoy estoy de bajada. Llevo ya meses trabajando en estabilizar estos vaivenes a medida que me recupero.

Cuando me entran las partes un poco más en su sitio y de pronto, de un día para otro, me siento un escalón mejor, entonces tiendo a la euforia. Me da tanta alegría. Al día siguiente, tiendo al bajón. Un subir y bajar que voy aprendiendo a estabilizar.

Hoy me he levantado pastoso. Siento incluso algo de náuseas.

Cuando hace unos treinta años me doblé sobre mí mismo, me descuajeringué. Me descuajeringué muy cerca de ese punto en el que se encuentran los dos brazos con la columna vertebral, cerca de ese punto que llamamos «la cruz». «Qué cruz con la cruz» dicen aquí en Alemania. Llevo seis años y siete meses volviendo a poner ese punto vital en su sitio. A veces, como hoy, buf: casi que prefiero no sentirlo.

Angustia.

Pero oye, esto sigue siendo un paso más; sigue siendo un paso adelante.

Me he vuelto a levantar antes que Daniela y me he preguntado si salir a dar una carrera, pero sería el tercer día seguido y además, en las condiciones en las que estoy, prefiero hacer una pausa.

Ayer la clasificación de la Fórmula Uno, segundo gran premio de Inglaterra en el circuito de, nuevamente, Silverstone. Sainz fuera de la Q3 y Hulkenberg tercero con el Racing Point. El padre de Daniela es fan de Vettel y yo de Carlos Sainz como representante patrio. Ambos pilotos peleándose ayer por ver quién quedaba más atrás. Ganó Sainz. Hoy estará la carrera interesante. Salvo los dos Mercedes, que están un aberrante segundo por delante del resto, la parrilla está interesantemente compacta.

¿Qué? ¿No existe el adverbio «interesantemente»? El corrector me lo señala insistentemente. (Nota: el corrector del navegador lo acepta).

Sigo considerando bajar en coche a Valencia el jueves que viene. Para preparar el posible viaje, aproveché el día para hacerle una revisión de niveles al Modus. Pero… ¿dónde queda cada cosa?

Encontré el manual del coche en pdf y en español en algún lugar de Internet. Lo descargué. Empecé buscando las presiones de neumáticos.

Pasé por encima de las 250 páginas del manual en vano. Al final tuve que abrir la guantera, sacar el manual en alemán y encontrar las presiones de neumáticos.

Neumáticos 185/60. Para circular por autopista, 2.3 delante y 2.2 detrás. Extrañas presiones. Un punto menos delante para circular fuera de autopista.

Quise mirar el nivel de aceite pero el coche estaba aparcado inclinado, así que lo dejé estar. Por lo menos localicé la varilla y la saqué para ver el aspecto que tenía.

Localicé el depósito del agua del radiador. Está algo inaccesible. El nivel queda por debajo del máximo pero… ¿dónde queda el mínimo?

En fin, ya veremos si bajo o no. Ayer mil nuevos infectados solamente en Andalucía. Apocalipsis zombie. A ver quién se pone una mascarilla por la calle a 35 grados de temperatura.

Aquí no llevamos mascarilla en la calle. No es obligatorio. Solamente en transporte urbano y en los comercios. Aquí también suben las cifras, pero los números son la mitad para el doble de población, así que como la cuarta parte proporcionalmente. Y eso que me han llegado noticias de que, por ejemplo en Stuttgart, mucho gente pasa mucho ya. Me pregunto si he escrito el nombre de la ciudad correctamente.

En el mismo orden de cosas, el otro día vimos en las noticias una manifestación en Berlín de personas contra el Covid, contra el control social y similares y a favor de la Tierra plana. Del otro lado, una contra-manifestación de abuelas contra la derecha (literalmente). Surrealismo en estado puro. Pero mira; hay que aprender a quererlos a todos.

Afortunadamente, todo eso queda especialmente lejos en la casa del bosque.

A mí me preocupan, o más bien yo me preocupo, con las cifras de infectados de España. Si España entra en la lista de Risikogebieten, lugares de riesgo, entonces me quedo aquí. Mi otro punto de preocupación es el precio del viaje.

Gasolina, más habitación para dormir, más peajes… Seguramente unos 250 euros por trayecto. Y yo que pensaba que los billetes de avión eran caros. Ahora me parecen de lo más asequibles. En fin, como pronto estaré ganando mucho dinero con mi nuevo negocio de El Sentido de la Vida, pues para qué preocuparme. Como mínimo estoy ejercitando la fe.

Y con esto estoy terminando ya esta columna de domingo, mientras Daniela sigue durmiendo y el sol continúa su ascenso por encima de los árboles. Me pregunto qué foto voy a colocar hoy acompañando la columna.

Los pájaros trinan levemente. Esto ya no es lo que era en primavera. Tampoco se oyen los dos cucos que cercaban el amplio jardín. Y caramba, cómo me duelen los brazos hoy. Me pregunto si conseguiré pasar el día sin echarme a llorar.

¿Qué título para la columna? ¿Qué tal miscelánea dominical? ¿Qué? ¿Tampoco está correctamente escrita la palabra «miscelánea»? (Nota: el corrector del navegador no dice nada). Por cómo me siento, «empanamiento dominical» podría resultar apropiado por descriptivo.

Qué puedo hacer de útil yo por el mundo. Como mínimo escribir. La verdad es que resulta agradable leerme. Al menos a mí me resulta agradable escribir.

Listo. Mil palabras.

De la serie de fotos que tomé en la montaña negra. Esta es en llegando a la cumbre, con el Cristo asomando sobre el horizonte. Como se puede ver, la montaña no es negra; es normal.
Fuente: Javier
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#coche#covid#domingo#empanada#escribir#niveles#viaje

Respuestas

  1. Dani - 15 de agosto de 2020 @ 09:44

    Resulta agradable leerte!

    Foto repetida del 12 Agosto!

    ;—)

    • Javier - 16 de agosto de 2020 @ 10:13

      Gracias por tu apoyo, Dani 🙂

      Ostras, es verdad! Qué bien que estés tan atento, gracias!

  2. Rosana - 15 de agosto de 2020 @ 12:44

    “A ver quién se pone una mascarilla por la calle a 35 grados de temperatura” pues la gente que entiende lo que es una pandemia, básicamente. Ah, y los responsables. Por cierto, 35 grados en un día glorioso de verano andaluz. En un día normal tienes que subir la apuesta que te quedas corto. Este año de los primeros hemos tenido pocos, de los segundos casi dos meses non stop. Eso sí te mata y no llevar una mascarilla x minutos.

    Aunque eso va con retraso y ya ha pasado el día de tu decisión, imagino la respuesta. Vamos cuesta abajo y sin freno. Y sí, risikogebieten.

    • Javier - 16 de agosto de 2020 @ 10:16

      Pues gracias a los que os ponéis la máscara. Lo de la caló, la verdad es que no sé cómo lo aguantáis. Supongo que es por la maravillosa capacidad humana de adaptación.

      Va con retraso, así que os voy a dejar con la intriga 🙂

      Gracias por el comentario, Rosana. Por los varios, que he visto que has dejado varios. Los estoy contestando ahora mismo.

      • Dani - 16 de agosto de 2020 @ 11:28

        Adaptación humana a través del A/A…. sino ya me habría mudado jajajaja

  3. Rosana - 16 de agosto de 2020 @ 16:03

    A mí me va el hardcore. Sevilla en verano sin aire. 😛 😛 En condiciones normales no lo hecho en falta, al contrario, me provoca dolor de garganta, pero lo de este año no ha sido normal, un mes entero durmiendo en el suelo, aprovechando que el aire caliente sube y al lado del balcón por si apareciera una brizna de aire.

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