De vuelta a la casa del bosque

Hoy estamos de vuelta a la casa del bosque, esa pequeña casa con jardín junto a un bosque que tienen los padres de Daniela. Yo tendría que estar en Valencia. En principio había cancelado el viaje. Ahora me estoy pensando el bajar la semana que viene, el darme la paliza de coche. Me encuentro todavía un poquito mejor y eso me anima. Me podría tomar el viaje como algo interesante.

Hemos dormido aquí esta noche. Hace por fin calor, después de muchos meses de esperar, después de un Junio y un Julio pasados por agua. Después de un par de días con temperaturas que empezaban por uno. Por fin ha llegado el verano.

Así me gusta a mí: calor, cielo azul y despejado. Sol. Así me siento yo como en casa. Desgraciadamente, eso durará poco aquí, pero da gusto al menos poder disfrutarlo un poco.

Estoy de vuelta en el viejísimo portatil. Un Fujitsu-Siemens Lifebook S Series con su Lubuntu Linux. Muy fino, muy delgadito. Muy ligero. Muy agradable de llevar de aquí para allá en una pequeña funda maletín. Me pregunto cuántos años tiene este ordenador. ¿Diez? ¿Quince? Tiene una pegatina en la parte frontal que dice «Bluetooth». Como si eso fuera una cosa destacable de entre las características del ordenador. Entonces, seguramente, lo fue.

Desahuciado con Windows, tiene ahora una segunda oportunidad de ser útil con Linux. Con Lubuntu va ligero. Da gusto usarlo. Puedo usar un procesador de texto y luego lanzar el navegador y subir la columna del día. Más que suficiente. La pantalla es curiosamente prácticamente cuadrada.

Me siento mejor. El nudo en la base de mi cuello se sigue desenredando. Los nudos adjuntos en las articulaciones de ambos hombros se van soltando. Después de treinta años, estas partes de mí se encuentranun poco más libres. Y flipan. Cuando entro en contacto con ese entumecimiento de décadas… Buf.

Pero estoy mejor. Y por eso puedo darme gracias.

Ayer disfruté especialmente de la tarde en familia. Por primera vez, me sentí a gusto sentado hablando, por ejemplo, con la hermana de Daniela. Y lo hice tal y como suelo hacerlo aquí, en ESDLV, y practicarlo cada día: compartiendo lo que me pasaba por la cabeza.

Tras unos primeros compases de interesarme por los diferentes miembros de su familia, llegó ese incómodo momento en el que se me acaba la conversación «enlatada», preparada. Llegó ese incómodo momento en el que ya no sé qué decir. Y esta vez fui un paso más allá, y di ese paso que practico aquí. ¿De qué hablé? De lo primero que me pasó por la cabeza.

«Pues esta semana Space X ha traído a los dos astronautas de vuelta»

Mirada de extrañeza.

—¿No conoces Space X?

—No.

—¿Conoces a Elon Musk?

—Sí, a ese sí.

—Es el de Tesla.

—Sí, sí, lo sé.

—Pues tiene otra empresa que se llama Space X y construyen cohetes. Esta semana han traído de vuelta a unos astronautas que enviaron a la estación internacional.

Qué diantres hago hablando de esto.

—Y además han hecho una prueba con un nuevo cohete que están desarrollando. Es enorme, y parece un silo de grano plateado. Es una pasada. El cohete despegó, subió 150 metros y luego descendió para posarse de nuevo sobre el suelo.

What the fuck. Conversación extraña nivel diez. Pero bueno, si es lo que veo, pues es de lo que puedo hablar.

Cohetes y astronautas.

Eso encaja conmigo. Y al menos está mucho más cerca de la Tierra. ¿Sabías que en el centro de la galaxia hay un agujero negro? La de veces que le he dado vueltas. Una vez me encontré allí a Stephen Hawkings con su silla de ruedas y su mantita de cuadros.

—Ah, y también vi un vídeo de lo que nos pasaría sobre la superficie de la Luna sin un traje espacial. Lo encontré muy interesante.

—Nos moriríamos asfixiados.

—Sí, pero eso no es lo peor. Cuando casca la solana allí hay temperaturas de unos 200 grados. Y cuando se va el sol, entonces descienden a -200. Yo no tenía ni idea.

Ya ves, qué cosas; la Luna. Pero eso está aquí al lado. Cada vez estoy más cerca de la Tierra.

Ground control to Major Tom.

Y bueno, fue hasta divertido. Me sentí mucho más cercano. Me sentí mucho más integrado. Sentí que podía estar a gusto y hablar prácticamente de cualquier cosa. Pasé una tarde mucho más agradable en mi familia alemana que cualquiera que hubiera vivido antes. Y bueno, el sentir todavía menos dolor, eso ayuda mucho. Me ayuda a mantener los pies en la Tierra en lugar de salir flotando muy lejos muy rápidamente.

Así que vamos a estar aquí unos días, en contacto con la naturaleza. Aire puro, sol, el susurro de las hojas de los árboles frotándose entre sí, el canto permanente de los pájaros.

Me siento bien.

Joder, así también vivo yo. Así también disfruto yo de la vida. Así también me río y me lo paso bien. Así también hago yo las cosas gustosamente. Así también hago yo planes y construyo una vida.

Nos hemos olvidado las esterillas de yoga. Tal vez podamos improvisar algo.

Hoy he recibido respuesta a mi solicitud de trabajo como Educational Content Manager. Me han dicho que nanay. Qué lástima. Pensaba que me iba como anillo al dedo. En fin, así hago sitio para algo mejor que está por venir.

Hoy es viernes y me toca grabar podcast. Me he dejado también el ordenador en el que suelo grabarlo y el micrófono que suelo usar. Me pregunto si dejar estar el podcast esta semana, pues ya anuncié que estaría de vacaciones, o si hacer algo improvisado con el micrófono de los auriculares y el teléfono móvil. Tal vez, simplemente, descanse. Por cierto, he leído que por fin va Patreon a aceptar pagos en euros. Albricias. ¿Para cuándo el servicio en español? Lo traduciría yo mismo si me dieran la oportunidad. Tal vez se lo proponga.

Estamos aquí en mitad de la naturaleza de vacaciones. Se siente bien estar aquí escribiendo estas líneas en un rato, contando cómo sigo avanzando en mi recuperación, cómo me doy cuenta de que estoy mejor. Se siente bien estar cumpliendo con el compromiso que me exige este reto de los noventa días de publicaciones consecutivas. Daniela está de vacaciones, pero yo estoy en un extraño limbo en el que estoy sin trabajo pero estoy con trabajo pero cómo llamo a esto trabajo si nadie me paga ni qué sé yo.

Pero bueno, a la marcha. Mil palabras para hoy.

Algo típico bávaro-alemán para hoy: Laugenstangen. Hechos de la misma masa que los Brezen… buenísimos. Una buena razón para estar aquí.
Fuente: Javier
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