De vuelta a casa

Llegué a las once y cuarto de la noche. La combinación de trenes salió algo rana pero todo fue bien y relativamente fluido, con espera de 20 minutos en el andén de Pasing que me tuvo dando saltitos para entrar en calor. El viento era helado.

Al final, me acosté a la una de la mañana. A las seis y poco, Luqui y rock and Roll. El resto del día fue arrastrarse en un profundo pozo de tristeza y angustia.

Lloré varias veces a lo largo del día. Cansado, malhumorado, dolorido… joder, vaya día. Pero es cierto que no lo tengo fácil.

En el último año y medio he sido despedido del trabajo, se ha muerto mi padre, he tenido un hijo y me he mudado. Estas cuatro están, con toda seguridad, en el top-ten de circunstancias estresantes de la vida humana. Existen esas listas, una vez leí una. Creo recordar que la muerte del cónyuge era la peor de todas.

Además de eso, sigo recuperándome de la lesión resultado de una agresión que me puso al borde de la muerte y que me afectó a todos los niveles.

Hoy, más descansado, más relajado después de las lágrimas y el consiguiente alivio de ayer, noto que todavía me queda algo que llorar. Me he sentado diez minutos a solas y he dedicado este tiempo específicamente a ese menester, pero no ha habido manera. Luego me he puesto a hacer papeleos del INEM y la Hacienda alemanas.

He hecho un hueco, en ese armarito alto de la cocina, para guardar documentos importantes. Después de casi dos meses de mudanza, seguimos aquí un poco en estado precario, a falta de comprar una estantería nueva y a la espera de que podamos disponer del desván para tener una pequeña oficina en la que guardar cosas importantes y poder sentarnos a trabajar, en lugar de tener que abrir el portátil sobre la mesa de la cocina.

Esta noche ha caído la primera nevada que he visto en la casa nueva, y eso que quedan todavía un par de semanas largas para el invierno. Una fina capa de nieve resplandece ahora mismo bajo un cielo azul y un agradable sol.

Y aquí estoy, de nuevo, en este lugar al que llamo casa, a casi veinte grados menos de los que estaba en Valencia, ya mirando hacia adelante y dejando atrás algunas cosas más.

Escribiría más, pero hoy, la verdad, tengo pocas ganas. Ya me lo he currado bastante con esto.

Eso sí, para completar, voy a dejar la prueba que hice el otro día para usar GPT-3 tirando de la API pública.

import os
import openai
import sys
# Personal use organization token
openai.organization = "PONGA-AQUÍ-SU-TOKEN"
# Read API key from file
openai.api_key_path = "./auth.txt"
# Prompt input
input = sys.argv[1]
print('\n' + input + '\n')
response = openai.Completion.create(
  engine="davinci",
  prompt=input + "\n\ntl;dr:",
  # 0=no_risk, 9=extremely_creative
  temperature=0.1,
  max_tokens=128,
  top_p=1,
  frequency_penalty=0,
  presence_penalty=0,
  # Sequence that will stop completion
  # stop=["\n"]
)
# Print output text
print('\n' + response['choices'][0]['text'] + '\n' )
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#casa#estrés#GPT-3#openAI#python#regreso

Contribuciones:

  1. McGlor - 3 de diciembre de 2021 @ 12:33

    Hola Javier,

    Volver al frío y la oscuridad después de un viaje de solucionar problemas y afrontar situaciones tristes es un buen shock para cualquiera, y más si uno no tiene un par de días para adaptarse sino que es arrojado inmisericordemente a la rutina de cuidar de un crío de menos de un año. De las cosas que mencionas, yo comparto la del crío y la del padre, más la vida en en el extranjero, y hay días que pueden ser un poco demasiado. Sólo desearte ánimo y esperar a que todo amaine un poco en la próxima semana.

    Te leo desde aquellos tiempos donde internet era un lugar nuevo, amable y excitante, donde navegando un poco uno podía llegar a joyas como ESDLV de repente, que luego me dio horas y horas de entretenimiento. Incluso algún Biela cayó en mis manos, aunque por el año (99 o 2000) no sé si todavía andabas por allí.

    Lo dicho, aguanta ahí la bandera, que vendrán días mejores.

    • Javier - 3 de diciembre de 2021 @ 16:04

      Muchas gracias, McGlor; ese es un comentario muy reconfortante. Gracias.

      Muchas gracias también por tu compañía durante todo este tiempo. Sí, en el 99 ó 2000 todavía andaba por allí. Creo que entré en el 95 y estuve allí hasta que me fui a Nantes, en 2002.

      A aguantar la bandera. Hoy estoy mucho mejor.

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