Cartas a los padres: ¿teta o biberón?

Seguramente no me dará tiempo a escribir esto del tirón porque a Lucas le queda solamente una teta y yo tengo aquí algunas cosas que contar, pero, cuanto antes me ponga, más habré avanzado. Hoy continuamos con las Elternbriefe adentrándonos en el dilema “¿Teta o biberón?”. Vamos allá.

Mes 1: Teta o biberón

Sería más fácil resolver el “ser o no ser” que el teta o biberón. Incluso más sencillo el “¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?”. Si cae un árbol en el bosque y nadie lo oye… ¿teta o biberón?

La respuesta, básicamente, es la siguiente: como usted quiera. Esto vale también para las demás preguntas. Usted decide.

Ventajas de la teta:

  • Siempre está ahí disponible
  • La leche está lista y calentita
  • Se crea un lazo más profundo entre bebé y madre

Sin embargo, están las típicas preguntas con las que usted puede torturarse:

  • ¿Tengo suficiente leche?
  • ¿Estará mi bebé satisfecho?
  • ¿Me quedaré sin pezones por el camino?

O el bebé no succiona lo bastante fuerte, o durante bastante tiempo, o pide demasiada teta… No se preocupe; le tenemos cubierto. Encuentre usted asesoramiento de su matrona de guardia, de las asesorías de dar de mamar (certifico que eso existe en Alemania) o de otras mamás en un grupo de dar de mamar.

Ahora, de la misma manera en que su teta le proporciona al bebé todo lo que necesita, también pueden transmitirse sustancias indeseadas. Por tanto, lo mismo sucede con el alcohol, la nicotina o la cafeína. Su bebé puede terminar con un culete escocido si usted toma zumo de limón. Ojo también con la col, demasiado ajo o el cereal integral. No hay riesgo de que su bebé explote, pero podría tener gases. Por lo demás, coma variado.

Si no le puede dar de mamar, no se preocupe; para eso se inventó el biberón. También la leche de fórmula es valiosa. Y cuando el bebé se alimenta con el biberón, también se siente muy a gusto cuando usted lo sostiene en brazos. Lo importante es que su bebé tome lo que necesite, que encuentren un buen compromiso y, lo más importante, que desarrollen una relación de ternura.

[Tras varias horas de paseo por el parque empujando un carrito de bebé, proseguimos con el texto]

Cómo de a menudo recibe el bebé la teta o el biberón, eso lo decide el bebé. En las primeras semanas suele suceder cada dos o tres horas. Luego la cosa se va espaciando.

Cada bebesito tiene su temperamento y mama de una manera diferente. Para saber si el bebé está satisfecho, pruebe a quitarle el pezón o la tetina de la boca y compruebe su reacción.

Hágase con un biberón con un pequeño agujerito en la tetina.

Nosotros teníamos unos que tenían cinco agujeritos y el bebé se ventilaba los 35ml en un santiamén. A menudo se atragantaba. En cualquier caso después nos daba una serenata. Consiga un biberón con un único agujerito en la tetina. Es mi último aviso.

Cualquier objeto que entre en contacto con leche, y descubrirá que pueden ser muchos, debe ser esterilizado posteriormente. Las bacterias se multiplican rápidamente en la leche y eso es algo que queremos evitar.

Acerca de la logística de biberones podría escribir un largo artículo separado. Como tal vez lo haga, termino el asunto aquí.

En cualquier caso, tenga en cuenta que, ya sea que le dé la teta o el biberón, su bebé recibe mucho más que eso:

  • Calor
  • Calidez
  • Amor
  • Protección

#bebé#biberón

Contribuciones:

  1. McGlor - 16 de marzo de 2021 @ 20:47

    Una cosa curiosa, que le ha pasado al bebé de un colega, es que la fórmula ¨extriñe¨. El niño se pega unas cagadas apocalípticas cada tres días, de esas que rebosan del pañal por la espalda y acaba en risas y aplausos de los sufridos padres cuando tienen que cambiar al crío por tercera vez consecutiva. Eso y los eructos camioneros de la criatura al acabar el biberón, que me enorgullecen y me hacen volar.

    • Javier - 17 de marzo de 2021 @ 12:52

      ¿ëxtriñë? ¿Eso es lo contrario de estreñir? Eso lo explicaría. Hemos tenido algunas de esas, con pañales rebosando por la espalda y el padre tratando de sacar la mierda del body a las dos de la mañana reclinado sobre el lavabo. ¿Risas y aplausos? ¡Eso es buen humor! Los eructos son una pasada. Me recuerdan a Homer Simpson. A veces me asusto. A veces se asusta él y hasta se pone a llorar!

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