Tenía yo para esta semana una columna sobre los fallecimientos de personas insignes, pero como los lectores se quejan de que ando algo cenizo estas últimas semanas y de que ya no balan felices como corderos corriendo montaña abajo, he decidido posponer el lanzamiento y traer un tema un poco más atractivo para esta ocasión. Traicionaré esta semana mi libre albedrío autoril para agradar al insigne lector. Espero no tener que caer más bajo en próximas entregas y tener que llegar a presentar fotos de desnudos integrales.
Esta semana vamos a hablar de todas aquellas películas que han gozado de una promoción tal que luego han terminado por decepcionarnos. Y en el fondo es normal, porque sólo se trata de una película, pero uno había llegado a depositar tantas esperanzas en una vida mejor que, al salir del cine, se siente poco menos que estafado.
Sé que es un mal ejemplo porque esto es un nido de frikis de cuidado, pero pondré como ejemplo la primera entrega de El Señor de los Anillos (ESDLA en adelante). Vendrá al pelo porque todo el mundo la tiene fresca en la memoria, como el primer top-less de la Schiffer, y porque ya está en marcha la maquinaria propagandística para llevarnos a todos a ver la última entrega estas navidades.
Pongámonos en situación. Se empieza a ver anuncios sobre ESDLA, hablan de ella hasta en los telediarios, algunos amigos (irremediablemente frikis) comentan que están que no cagan duro por ir a verla, que tiene que ser la leche... etc... Total, que uno de los amigos, contagiado por el ambiente, empieza a hacerse ilusiones con la dichosa película. Jamás ha oído hablar de ESDLA (probablemente porque no es gran amigo de los libros), no sabe de qué va ni le apetece informarse, pero a juzgar por todo lo que oye, la película sin duda tiene que ser la hostia. La impresión que tiene es que si un cojo acude a la proyección saldrá andando, y si es un calvo el que contempla la película, el pelo le brotará como un surtidor de agua clara en mitad del desierto. Vamos, sin ninguna duda, ¿cómo si no se explica tanta expectación, tantos millones de dólares, tantos millones de frikis esperando con la misma devoción que cuando sale la tira ecol?
Por fin llega el gran día. El sujeto en cuestión acude a la sala con la idea de que, cuando salga 3 horas después, su vida va a ser diferente. La tendrá más larga, ligará más, los billetes le criarán en la cartera... No está seguro exactamente de qué va a pasar, pero sabe que será algo grande. Tres horas de película. Vaya, un poco larga, pero sin duda el esfuerzo merecerá la pena. Después de todo los anuncios del teleprograma prometen la felicidad, pero nunca por menos de 20 euros, lo que vale la cruz mágica, la planta de los billetes o los monos acuáticos que uno puede poner a cocinar o a pasar el aspirador.
El espectador expectante entra en la sala y comienza la función. Salen unos enanos con los pies grandes y descalzos. También hay uno que parece un mago. Vaya, siempre había tenido la idea de que los magos estaban forrados y se acostaban con codiciadas modelos, pero en fin, será una concesión a la narración. Aparecen también unos que dicen llamarse elfos, que son de otro pueblo y que son diferentes. Por supuesto por diferentes se entiende que son mejores, aunque no lo dicen. Lo curioso es que no parecen querer constituirse como estado asociado a la Tierra Media, que es como parece que se llama el país, ni parecen pedir la independencia. Y el élfico ese, ¿se enseñará en las escuelas? ¿Será lengua oficial de la Tierra Media? se pregunta el espectador apabullado ante semejante desfile de irrealidad desbordante.
Al cabo de una hora ya está lanzando sonoros bostezos y ha perdido completamente el interés por la historia. No sé qué de unos anillos extraños y unos jinetes negros y que si los enanos tienen que hacer vete a saber qué disparate. No comprende muy bien el argumento y se aburre. Para colmo, cuando parece que la cosa se pone interesante, salen los créditos y se encienden las luces. ¿Pero qué clase de broma es esta? ¡Pero si han dejado la historia a la mitad!, exclama aturdido. NO caballero, no la han dejado a la mitad, la han dejado a la tercera parte.
El comentario más repetido a la salida del cine: "Me han tomado el pelo, quiero que me devuelvan mi dinero".
¿Cómo hemos llegado a esta situación? Analicemos los hechos:
La conclusión es que ESDLA es una buena película, una buena adaptación del libro, pero sigue siendo una historia fantástica con unos actores que, o apasionan o repugnan. El que se tragó la primera película sin saber dónde se metía, lo menos que puede hacer es callarse la boca para no hacer eco de su supina ignorancia, dejadez y permeabilidad al bombardeo publicitario. El que sale del cine de ver una superproducción y pide que le devuelvan el dinero es que es gilipollas. Yo no exigí el precio del billete cuando salí de ver "Los ángeles de Charlie", porque ya sabía dónde me estaba metiendo. Algunos son tan cándidos que un día los llevarán a un bar de travestis sadomasoquistas y aún pedirán que les devuelvan el dinero que abonaron por tomar.
Ahora ya, en el plano personal, decir que empecé a leer ESDLA hace muchos años, pero sólo tenía el primer tomo y lo dejé, nunca me preocupé por buscar el segundo a pesar de no haberme disgustado. Hace un año, cuando estrenaron la peli, mi madre me regaló la edición de lujo con los tres libros en uno y con anexos sobre el lenguaje élfico y la guía Campsa de la Tierra Media. Es un ladrillo que te has de apoyar sobre la barriga, porque como lo tengas en alto y te quedes dormido te tienen que reconstruir la cara.
Ahora mismo estoy acabando el segundo libro y quiero terminar el tercero antes de que llegue la última entrega. Como nota friki, decir que la batalla del Abismo de Helm me gustó mucho más en la película, y es curioso que una adaptación cinematográfica supere, al menos por un momento, a la versión escrita original.
Me gusta el tema y me gusta la historia. Me parece increíble que el Tolkien tuviera tanto pájaro en la cabeza, y creo que se tiene que estar revolviendo en la tumba de ver el dinero que hubiera tocado si siguiera vivo ahora mismo. Y no, no leeré los anexos sobre la Tierra Media ni aprenderé élfico; no soy tan friki, aunque entiendo a los que lo son. Anda que no me gustaría a mí ver llevada alguna de mis obsesiones a la pantalla grande (cines X al margen).
¿Tú fuiste a ver ESDLA y te encontraste con un bodrio? ¿Qué esperabas?