Published on El Sentido de la Vida (http://elsentidodelavida.net)
Perfeccionismo obsesivo
By GonzoTBA
Creado 10/11/2003 - 07:11

Ya lo puedo decir porque ya tiene forma: estoy escribiendo un libro. Una novela, concretamente. Se trata de una aventurilla de ciencia ficción terrenal con un desarrollo bastante ingenioso, pero no quiero desvelar nada.

Terminé de escribir la semana pasada, pero todavía queda mucho por hacer. Ahora mismo lo estoy releyendo (la primera mitad la he leído varias veces y estoy ya hasta los cojones) para corregir fallos y enriquecer un poco las escenas. Luego se lo pasaré a unos cuantos sufridos amigos para que la revisen, me den su opinión y me sugieran cambios en algún pasaje o en la historia misma. Luego, después de modificiaciones y betatesting, estará lista para ver la luz.

Llevo con esto desde las navidades del 2000, en las que me aburrí como un cosaco por algún motivo que no puedo recordar ahora. Como no puedo estar parado sin hacer nada, pensé que podía escribir un libro, así que estuve todas las navidades a ocho horas diarias. Cuando me embiste el tren de la inspiración y siento un cierto grado de apasionamiento, no hay quien me pare. Por cierto, supongo que cuando todo esto pase dejaré de escribir frases sonoras y solemnes como la anterior. Quedan bien, pero ya me estoy preocupando.

Después de aquellas navidades a marchas forzadas lo dejé, y no lo recuperé hasta las frías noches nantinas. El problema es que, como escribía a saltos, cada vez que quería retomar el libro lo tenía que volver a leer porque no recordaba nada, así que retomarlo cada vez se hacía más complicado. Por fin, ahora, bendito o maldito por el paro, he tomado la novela con fuerzas renovadas y por lo menos la historia ya está concluida. La cosa ya es cuestión de tiempo, pero como consuelo sé que la terminaré algún día, cosa que había llegado a dudar seriamente.

Escribir un libro es una tarea titánica. Debe de ser como escribir un programa de ordenador de cierta entidad. No se me ocurren otras cosas similares en las que se pueda embarcar uno solo sin compañía. Cuando terminé la historia la semana pasada tenía 150 páginas en A4, y aún queda por engordar. Quiero decir con esto que es un libro serio, no un Diario de Nantes. Evidentemente no soy escritor, y mis recursos son limitados en todos los aspectos. Aún así creo que la cosa es modestamente buena y espero que un día alguien pueda decirme que leyó el libro y le gustó. Ya sólo me queda tener un árbol y plantar un hijo.

A pesar de todo no me lleno, por muchas cosas que haga. Y la cosa empieza a ser agobiante. No me importa estar en el arroyo ahora mismo porque sé que es temporal, y sé que me puedo entretener con cualquier cosa; yo conmigo mismo nunca me aburro. Ese es precisamente el problema, que no puedo parar. Y por más que haga nunca parece ser bastante. Alguno dirá que soy un perfeccionista, pero nada más lejos de la realidad: las chapuzas son el plato de la casa en el menú del día. Al menos eso me parece a mí. Al hilo de la finalización o encarrilamiento definitivo de la novela, me puse a pensar en por qué este desasosiego interior, por qué me parece que nunca estoy completo, que tengo que hacer más cosas. Así que intenté hacer una recopilación de esas cosas que he hecho y de las habilidades que he desarrollado para ver si podía decirme a mí mismo que ya estaba bien, que ya había hecho bastante, que podía relajarme. Veamos:

Soy ingeniero industrial. He sudado como un cosaco durante 9 años estudiando cosas que me gustaban y otras que no, y hubo un momento en el que se hizo evidente que o ganaban los profesores o ganaba yo. Me las han puesto realmente putas y me han llevado como cagallón por acequia, pero he salido triunfante. Todavía no sé a qué precio, pero han prevalecido mis cojones, y eso me alegra. No sabía dónde me metía, me la jugaron y al final gané, como El Equipo A pero en uno de esos capítulos en los que uno de los miembros se lleva un tiro. En fin, que creo que no hay mucha gente capaz de sacarse esa carrera y más sin copiar, con doble de gilipollez y nata. Estoy contento.

Me gusta leer. Antes leía antes de irme a la cama, ahora estoy dando vueltas por internet hasta que me voy al catre. Leyendo otras cosas, eso sí. Me pregunto si el hecho de no leer sobre papel le quita mérito al acto y supongo que debería volver a leer más. En cualquier caso me considero una persona cultivada, y a pesar de haber reducido el ritmo de libros leídos al año creo que leo bastante más que la media, lo cual tampoco es gran cosa. Vamos, que no encuentro un argumento que me termine de consolar.

Me gusta escribir. No sé si será una bendición o una condena, pero el caso es que tengo que tirar de la cadena mental de vez en cuando y termino por escribir cosas como esta. Pero bueno, lo que importa no es que me guste escribir, sino que lo haga bien. ¿Realmente importa que lo haga bien? ¿Me debería importar? ¿No bastaría con que escribiera y punto? Pues no, lo tengo que hacer bien. Afortunadamente parece que así es, que lo hago bien, como demuestra el interés que este pequeño rincón suscita cada semana. Luego está El Diario de Nantes. Poco sabía yo el éxito que iba a tener cuando tecleaba yo en mi fría habitación de la residencia gabacha. Vamos, que por lo visto tengo algún tipo de talento. Otro punto para el escaparate final.

Me gusta dibujar. No considero que mis dibujos sean la octava maravilla del mundo, pero tengo cierta soltura y a veces hasta quedan cachondos. Viví una época de gloria en la revista de la Escuela y desde hace un par de años vivo en la gloria todas las semanas con la tira ecol. He conseguido un equilibrio perfecto entre el tiempo que le puedo dedicar y la manera en que los resultados que me ofrece engordan mi ego. Además incluso he ganado algo de dinero para unos caprichos. Quién lo iba a decir, haciendo dinero de un hobby. En resumen: supongo que dibujo y además con cierta gracia. Bonus point.

Toco varios instrumentos. No uno, no: varios putos intrumentos musicales. Empecé un verano con la guitarra. Siempre había pensado que sería complicado tocar aquello, pero si mi amigo decía que llevaba un mes y la cosa sonaba decente, oye, no podía ser tan difícil. Me puse y hasta ahora, diez o doce años; algún día contaré toda la historia porque tiene miga. Hace tiempo que no evoluciono porque sólo me gusta tocar y cantar las canciones que me llaman la atención, y tampoco se necesita mucho para eso. Supongo que me frustra incluso el hecho de no tocar la guitarra mejor, cuando ya es bastante que la sepa tocar. ¿Soy muy duro conmigo mismo? A mí me parece que sí, pero no lo puedo evitar.

Al cabo de un tiempo con la guitarra me dejaron un teclado de piano bastante apañado, con teclas de tamaño natural. No sonaba muy bien, pero me las apañé para aprender todos los acordes y empecé a trasladar todas las canciones que sabía tocar con la guitarra al piano. Algunas sonaban realmente bien. Hace tiempo que no toco y he perdido mucho. Me desespera ponerme al teclado y ver en lo que ha quedado mi virtuosismo de antaño. ¿Soy demasiado duro conmigo mismo? Probablemente. Un poco de práctica me permitirá redimirme en cuanto quiera, seguro.

Pero aún hay más: también toco la batería. ¿Mejor que el piano? se preguntará alguno ¿Pero este tío quién coño es, la puta Orquesta Mondragón?. Mejor que el piano, supongo que porque es un instrumento más primitivo y visceral. Creo que cuesta más perder el punch en la batería. Aún la cojo de vez en cuando y en 10 minutos estoy al nivel de siempre. No sé si será demasiado alto, probablemente no, pero al oído inexperto suena realmente convicente. Así que sí, también la batería.

Lo de los idiomas ya es para nota. Poca gente habla tantas cosas y aún así se fustiga de manera tan cruel como lo hago yo. Hablo inglés, hablo francés, tengo un español bastante fluido y además ahora unas nociones de alemán como complemento al repertorio. También puedo chapurrear el valenciano y no tengo ningún problema para entenderlo, pero le concedo menos mérito porque lo llevo oyendo toda la vida. El caso es restarme puntos para deprimirme, porque mira que me empleo a fondo. Ahora verás.

Inglés: Hablo inglés bastante bien. Creo que sólo aquellos que llevan un par de años en un territorio angloparlante o son nativos hablan mejor que yo. Me trago las películas en versión original aunque mis amigos me llamen rarito, y me pongo a parir cuando no entiendo una frase. Imagino que cualquier persona normal se contentará con saber de qué va la peli o comprender algunos diálogos en el mejor de los casos, se dará ánimos y dirá "joder, estoy hecho un hacha, la de cosas que he entendido". Pero yo no, yo digo "La de cosas que NO he entendido". Después de tanto tiempo aprendiendo inglés, lo menos que puedo hacer es entenderlo. El caso es ponerme verde. En serio que es algo que me come por dentro...

Francés: El francés vino rápido, y tan rápido como vino se está yendo. Lo que más me cabrea es lo velozmente que lo pierdo. Por supuesto vuelve al cabo de una semana de ejercicio de campo, pero a mí no me basta. Después de los 5 meses en Nantes era el puto amo; hablaba el francés con tanta soltura o más que el inglés. Ahora empiezo y me trabuco. Y me tiro de los pelos. ¿Cómo puedo ser tan burro?

Alemán: Puedo hablar del tiempo, decir de dónde vengo y adónde voy (algunos filósofos griegos hubieran dado un brazo por eso), pero poco más. Soy consciente de que necesito tiempo para mejorar. De hecho ahora mismo mis limitaciones en alemán son las que menos me reprocho. ¿Por qué será? Hago deporte, ahora mismo como una bestia. Dicen que el deporte es bueno. Digo yo que, de alguna extraña manera, debería sentirme especialmente bien. Pues sí, pero no mucho. ¿Y sabéis qué pasará el día que no pueda salir a correr todos los días por exigencias del guión? Efectivamente, drama al canto.

Aparte de todo lo anterior, me considero una persona íntegra, responsable (demasiado), creativa, capaz de realizar cualquier trabajo y encima todo lo que comienzo parece llegar a buen puerto. Amo a los animales y a todas las personas sobre la faz de la tierra, tiro los papeles a la papelera y llevo casco cuando voy en moto. Ayudo a las abuelas a subir la compra a casa (a las que se dejan) y trato de ser agradable con todo el mundo. Poca gente puede tener queja de mí. Sin embargo, nada parece ser suficiente, nunca tengo bastante, y esta voracidad me está empezando a preocupar. ¿Hasta dónde llegará esto? ¿Dejaré algún día de apalearme y me dedicaré a disfrutar de la vida y de las cosas que puedo hacer?

Sé que el rollo de esta semana ha sido marimoreno, pero es que cuando uno no tiene nada que hacer se para a pensar en cosas como esta. ¿Alguien más disfruta flagelándose de un modo parecido? ¿Algún psicólogo sabe decirme por qué soy tan duro conmigo mismo? ¿Algún psiquiatra en la sala?

Más de uno estará pensando "Este lo que tiene es demasiado tiempo" o "Este necesita un trabajo como yo un alargamiento de pene". Muy cierto. Si tuviera que ponerle un nombre lo llamaría "Intoxicación por Sobredosis de Tiempo Libre" o ISTL. Cualquier otro se dedicaría a entrar a Barrapunto y a poner comentarios trollescos, pero a mí me da por devanarme la sesera. Desde luego el problema es el exceso de tiempo libre, no lo voy a negar, pero el problema es subyacente y aflora a la superficie en cuanto me descuido como un cagallón en alta mar. Ahora simplemente hay marea baja y se ve todo, pero cuando sube el agua mucha de la porquería sigue flotando. Decía Freud que hay dos maneras de ser feliz en la vida: la primera es hacerse pasar por idiota, la segunda serlo. ¿Va a tener razón como con el resto de guarradas que dijo?

En fin, probablemente cuando esto salga el Lunes ya estaré mucho mejor, pero quería ponerlo de todos modos para que el que se haya visto alguna vez en la tesitura sepa que no está solo. Tranquilo, todos pasamos crisis. Eso sí, no te compares conmigo a ver si te vas a deprimir como hago yo, que me pongo de mala leche incluso en las propias comparaciones conmigo mismo.

Si crees que todo lo que he puesto es poco, que sepas que además la tengo de palmo ;)


Source URL: http://elsentidodelavida.net/perfeccionismo-obsesivo