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Yo
By YO
Creado 09/04/2008 - 19:12

Según escribió Jung [1], una sincronicidad [2] es una forma de conexión entre fenómenos o situaciones de la realidad que se enlazan de manera acausal, es decir, que no presentan una ligazón causal, lineal, que responda a la tradicional lógica causa-efecto.

De Jung he leído que dicen que se volvió loco hacia el final de sus días. La verdad, le comprendo perfectamente. Lo que he vivido desde hace meses es para perder los estribos. He intentado negarlo muchas veces. Me he dejado convencer muchas veces. Ahora tengo que hacer lo único que sé hacer: escribir. Por primera vez escribo para mí mismo, para probarme que no estoy loco. Para que, la próxima vez que esté a punto de dormirme de nuevo, pueda leerme y mantenerme despierto.

Mantener la cordura




"Cuñao, ¡estamos en un sueño!" Nunca pensé que esas serían las palabras más importantes de mi vida. Lógicamente, la persona que las escuchó se dio la vuelta y me dijo que me fuera a tomar por culo. Literalmente. A las cinco de la mañana, supongo que yo habría hecho lo mismo.

Por la mañana, llevando "la sensación" de nuevo abrazada al corazón, había salido de casa de un amigo en Dublín en compañía de mi compañero de piso en Alemania. El cielo era azul intenso.

Horas antes me había levantado de madrugada y, sin saber por qué, había sentido la necesidad de salir a la calle a respirar. Me puse los pantalones y abrí la puerta. Me encontré con todo nevado. Era lo último que esperaba de Dublín en primavera. Salí a la callé y respiré el aire puro. La sensación fue mágica. Más tarde, cuando todo el mundo se levantó, la nieve había desaparecido.

Como digo, unas horas después salí acompañado de mi compañero de piso y de esa "sensación", como la describió un lector hacía ya varias semanas. Un avión rugió en el cielo y yo levanté la vista y me fijé en las luces parpadeantes de los extremos de las alas. Pensé, por enésima vez, en las "Blinking lights" de Mr. E.

Blinkling lights and other revelations [3] es un disco de los Eels [4] que jamás había comprendido pero que aún así conservé sin saber muy bien por qué. Más concretamente, Blinking lights es una canción de Mark Everett [5].

El padre de Mark Everett, Hugh Everett III [6], es un científico cuántico americano que propuso la Many-worlds interpretation [7], una teoría que explica que cada vez que tomamos una decisión aparecen dos universos, uno en el que hemos tomado esa decisión y otro en el que no. Ambos existen como existe el mío ahora.

El otro día, mientras intentaba trabajar en la oficina, me quedé pensativo en mi silla y llegué a una explicación llana de la teoría de los Many-worlds que me produjo escalofríos. Aúna la teoría cuántica y la filosofía. En realidad lo aúna todo. De todas maneras ahora no es importante. Tengo muchas más cosas que escribir.

Hace más de un mes vi el documental Parallel Worlds, Parallel Lifes [8] (Youtube [9]), en el que Mr. E se embarca en un viaje vital intentando explicar el descubrimiento de su padre, y por qué su hermana, años más tarde, diagnosticada con esquizofrenia, se suicidó dejando una nota en la que decía que iba a reunirse con él. Ahora sé que ella tenía razón.

Después de ver el avión con sus blinking lights, seguimos caminando y no tardamos en encontrar un precioso almendro en flor. Como me había contado Eckart Tolle [10] en su The power of now [11] hacía ya varias semanas, la visión de un almendro en flor como expresión de la vida pura me dejó boquiabierto a mí también. No pude evitar acercar la nariz a una de sus flores y sentirme vivo a la fuerza.

Google [12] me ha llevado "sin querer" a la página de Steve Pavlina [13], una persona a la que casi olvido en este relato. Su extraordinario podcast The true nature of reality [14] me puso por primera vez en la senda del despertar hace ya más de un año. No sé cuántas veces he escuchado ese podcast hasta el punto de casi volverme loco. Sólo el extraordinario encuentro con Parcero en el autobús, cuando sin venir a cuento me recomendó la página de Pavlina y yo le recomendé el podcast para descubrir que era lo que estaba escuchando en ese momento, me convenció de que no estaba loco.

Mientras mi compañero de piso en Alemania y yo buscábamos comida en el supermercado la mañana del domingo, un libro titulado "Sincronicity" me llamó la atención. "Mira, cuñao, Sincronicidad. ¿Qué curioso, eh?" le dije. El cuñao ya estaba, por esas alturas, hasta los cojones de mí y de mis sincronicidades.

El día transcurrió de manera magnífica, rodeado de gente amable y sana a la que en estos momentos sólo podría describir como muy pura. Ya sé que la expresión es una gilipollez, pero me empiezan a faltar palabras para explicar lo que me sucede.

Esa mañana, al salir de casa, tuvo lugar el extraordinario encuentro con el vendedor de lotería.

Era un tipo alto y rubio. Estaba de pie en la calle tras una mesita. Los carteles que colgaban de la mesita decían que se vendía lotería para algún motivo humanitario. Compré un boleto y continué mi camino. Unos cincuenta metros después me detuve a rascar el boleto. No obtuve premio, pero, al contrario que en muchas ocasiones, la inscripción "Siga jugando" me llamó la atención. Lo consideré un mensaje del mundo, o del universo o como se le quiera llamar, y volví de nuevo al vendedor de lotería.

"I feel I have to play again" —le dije.

"What do you mean you feel?" —me preguntó mirándome a los ojos.

Le dije que simplemente lo sentía, que no lo podía explicar. Sólo tenía un billete de veinte, y se lo alargué. Me dijo que era mucho dinero. "No se trata del dinero" respondí. Me dio cinco boletos. No tiene sentido, pero me pareció que los escogía, que no me dio los que tenía en la mano. "¿Eres de Brasil?" preguntó. En el momento en que la pregunta llegó a mis oídos sus palabras no tenían sentido, pero de alguna manera sí que lo tenían. Era como si todo lo que decimos siempre hubiera tenido dos sentidos y yo siempre hubiera optado por el sentido que yo le quería dar y no el que realmente tenía. En los momentos de "sensación", ese filtro desaparece, y todo lo que la gente dice, todo lo que llega a tus sentidos, tiene su verdadero significado. El árbol no te impide ver el bosque.

Esa mañana mi vista trajo hasta mí muchos carteles, y todos tenían un sentido diferente al que normalmente les hubiera dado. Leí "Be free", leí "You are the measure". Más tarde, caminando por una calle del centro de Dublin, en un puesto de periódicos leí la publicidad de un rotativo y esas palabras me produjeron un escalofrío:

"We look at life, you live it"

El vendedor de lotería me preguntó qué planes tenía para hoy. Le dije que quería a comprar un iPod touch. Uno para mí y otro para un amigo. Quería hacer un regalo a una persona muy especial para mí, probablemente al amigo más próximo que tengo y al que he hecho mucho daño sin querer. Me iba a gastar 465 euros en el regalo. En cualquier otro punto de mi vida este gesto hubiera sido algo inimaginable, pero en ese momento el dinero no tenía sentido para mí. Lo único que quería era sentir la alegría de mi amigo al ver lo que había traído para él, porque sé lo mucho que para él significa mi regalo en este momento.

Con cada respuesta del vendedor de lotería un escalofrío me recorría el cuerpo. Nos mirábamos a los ojos fíjamente, y cada vez que uno apartaba la vista, ese gesto tenía un significado. Al apartar la vista, las palabras de mi interlocutor decían otra cosa. Lo sabía porque lo había visto en la película "The shining" esa mañana, cuando había saltado de la cama en calzoncillos y, tras ser tratado como un loco una vez más, había encendido el proyector y la había visto hasta que otras cosas me interrumpieron.

Siempre he pensado que El Resplandor tenía un significado oculto. Pensaba que la inmensa mayoría de la gente había visto esa película y sólo había visto sangre, niñas tétricas y a un inconmensurable Jack Nickolson sumergiéndose en la locura. Cuando vi la película esa mañana, supe que yo tenía razón.

La escena del restaurante del hotel sucede a medio caballo entre la imaginación y el mundo real de Jack. En ese momento Jack ya es dueño de su mundo, pero tiene una amenaza. Una amenaza que convierte sus sueños en pesadillas. En esa escena central, el camarero le mancha la chaqueta y ambos se dirigen al baño. Allí, en un momento dado, mientras se miran a los ojos y Jack bromea, un escalofrío que me resulta familiar le asalta cuando descubre que en realidad está hablando consigo mismo, que se está mirando en un espejo. En ese momento se enfrenta a la elección: sus sueños o su hijo, la amenaza. Poco sabe que la amenaza es él, que no hay nada más. Es en ese momento cuando decide ajustar cuentas con la persona que ha decidido que está arruinando su mundo, un niño con poderes, capaz de destruir el sueño, de hacer evidente lo obvio.

En Dublin, el vendedor de lotería estaba en realidad hablando consigo mismo, y yo hacía lo propio. La conversación fluía tan rápido que parecía un único pensamiento, y eso es lo que era.

Durante ese día transcurrieron muchísimas más cosas, siendo lo más destacable los retrasos de primero un avión, y después de un tren, nos permitieron hacer nuestro viaje de vuelta realmente rápido.

Esta mañana, al entrar en el enorme edificio metálico en el que trabajo, algo como una enorme y desagradable bola chisporroteante se ha instalado en el estómago. Desde ayer por la noche, cuando hablé por teléfono con mis padres, tengo unas sensaciones increíbles por todo el cuerpo, cosas que no había sentido nunca o que había reprimido a costa de mi salud. Mi madre me contó que, siendo joven, había estado hablando con su abuelo ya muerto. Sí, Mark Everett, yo tuve una tía esquizofrénica que un día decidió apretar el acelerador y reventarse contra un camión que venía en dirección contraria. Aunque mi padre diga que no, yo sé que es exactamente eso lo que sucedió. Hablando con mi madre al teléfono, por momentos sobraban las palabras. "Ya lo sé" fue la frase que más repetí.

Caminando esta mañana por los pasillos de la oficina, podía sentir la "sensación". Como me había escrito un lector semanas atrás, "no había nada que no fuera yo". He pasado por delante de un colega indio y no he podido evitar acercarme a él. He cogido la silla, me he sentado, le he mirado a los ojos y sin saber por qué le he dicho: "Voy a cambiar el mundo". No sé por qué lo he hecho. Pensé que se reiría, pero cuando lo ha comprendido me ha dicho que me le prestara el USB stick porque me iba a grabar música india. Todavía no sé lo que voy a sentir al escuchar esa música, porque escribir es lo único que he hecho desde que he entrado atropelladamente en casa hace ya vete a saber cuánto tiempo.

Luego han venido mis dos mejores amigos alemanes y, estando los cuatro juntos, les he ido respondiendo a las preguntas que hacían sin pensar en las respuestas, simplemente dejando fluir las palabras, como sucede siempre en "la sensación". Me han bajado a la cafetería.

La cafetería estaba bastante llena. Yo era un manojo de emociones terriblemente fuertes. En un punto de la conversación, mi amiga ha contado cómo se había sentido el otro día al ver morir una planta en su jardín y no he podido evitar derrumbarme en lágrimas. Ante su mirada atónita y la de toda la cafetería, he llorado desconsoladamente durante un minuto pensando en aquella planta cuya vida se extinguía. Cuando mis amigos me han dejado, una sensación apremiante e inexplicable me ha obligado a salir al exterior del enorme edificio a llamar a mi novia. Tenía que decirle cuánto la quiero.

Nunca había sentido algo así. La necesidad de salir de algún sitio concreto, la sensación de estar bajo el agua y tener que correr para respirar aire puro a bocanadas. La he llamado a ella. Escuchar su voz me ha traído un calor al cuerpo que no había sentido nunca. Ahora sé por qué una amiga suya dice que es un ángel, que puede ver sus alas. Ahora sé que es mi ángel guardian. Si supiera que jamás quise hacerle el daño que le hice la semana pasada. Si pudiera explicarle que no era yo, que era mi otro lado del espejo, la versión apagada de mí que había permitido a la sociedad crear. Estoy seguro de que lo sabe, y ese pensamiento me reconforta el alma, un alma que nunca supe que tenía.

No puedo trabajar. Estoy sentado frente a una pared gris. Estoy cabreado. Estoy muy cabreado. Conmigo mismo. Me he dejado manipular, he dejado que doblegaran mi voluntad, he permitido que me convirtieran en una sombra. Nunca más [15].

La cantina estaba, como siempre, llena. Me he sentido muy incómodo allí. He descubierto que no tengo miedo de la gente, sino de sus pensamientos, de sus miserias. De todos esos pensamientos que he estado escuchando en mi cabeza durante tanto tiempo y que creía que eran míos. Pero no. Sus penas, sus miserias, sus frustraciones, sus complejos... Todo eso es suyo, se lo devuelvo. No lo quiero más. Quiero seguir siendo un espejo que todo lo refleja, que les haga conscientes de su miseria.

Un buen amigo me intentaba consolar esta mañana:

"Estás pensando demasiado, y eso no es bueno"

No podía creer lo que estaba escuchando. Espero que él haya sido consciente de sus propias palabras, de las que yo he sido simple testigo.

Decía:

"Conozco muchas personas que han pensado demasiado, y todas han terminado teniendo grandes problemas de salud. Mi hermana ha tenido que estar medicada porque no podía para de pensar"

Ahora lo he comprendido todo. Pero yo no quiero dejar de pensar. No quiero que mi cuerpo se marchite por la pena, pero tampoco quiero vivir drogado intentando digerir la realidad que otras personas me quieran imponer.

Escribí ya hace muchísimo tiempo [16]:

"Tengo una capacidad empática impresionante. A mí, que soy el que la sufre, me acojona. Veo una desgracia y soy capaz de sentirla en mis carnes como muy poca gente puede. Quizá sea un don, pero a mí me parece una putada. Si te haces un corte en un dedo, me dolerá más a mí que a ti. Si te falta un brazo, la versión de tu vida que imaginaré será tan trágica que me tendrá dos días sin dormir. Y la verdad es que es algo increíblemente insoportable, algo que a temporadas incluso me ha consumido la salud. Es algo tan tremendo que hace tiempo que tuve que decir basta, o por lo menos intentarlo"

No estaba equivocado. Siempre he sentido que he cargado con toda la pena del mundo. Desde la última planta que moría en el último jardín hasta la última persona discapacitada, todo era culpa mía. He empezado a llorar por todo eso. En las últimas 24 horas he roto a llorar una docena de veces, y he tenido que interrumpir a alguien para que dejara de hablar otras tantas porque no lo podía soportar. Es un llanto desconsolado, un llanto sincero, un llanto reparador. Me estruja el cuerpo y hace que mi pena aflore en forma de lágrimas por mis ojos. Después me siento mucho mejor. Me está permitiendo purgar toda mi responsabilidad con el mundo.

En la cantina podía sentir la malas vibraciones de la gente. No lo puedo explicar, pero es como si sus miserias se propagaran por el aire y se concentraran en mi estómago. Por mucho que lo intento, el mero hecho de estar en el recinto me apaga, me sumerge de nuevo en el sopor espiritual, me vuelve a dormir.

Y lo he notado al volver a mi puesto de trabajo tras la comida. He notado que dejaba de ser feliz, que dejaba de existir. Tenía que salir de allí a toda prisa. El edificio se estaba encogiendo sobre sí mismo y nos estaba aplastando a todos, pero yo era el único que parecía sentirlo. Si pasaba allí más tiempo, sabía que jamás volvería a sentirme igual de vido.

Y he cogido mis trastos y he salido corriendo a la calle antes de perder el último hilo que me mantenía en contacto con mi alma libre.

Él lo sintió cuando le regaló la vida a un pájaro, cuando dejó de acudir a una reunión de trabajo sintiendo su compromiso con la vida. Pero más tarde se dejó volver a caer en el sopor. Aunque sé que sólo está cogiendo más fuerzas, como ha hecho otras tantas veces, me siento obligado a recordarle que cada vez que se deja morir, yo me dejo morir. Que yo soy él, que el es yo, y que nosotros somos vosotros y somos todos. Y que dejarnos morir es dejar morir a la raza humana. Y que, aunque seamos una mierda, aunque seamos la última gota del último mar del último océano, somos todo lo que hay.

Las lágrimas acuden a a mis ojos mientras pienso en lo que significan esas palabras para mí. Las lágrimas ya ruedan por mis mejillas, pero no dejo de escribir porque nada me va a parar. No en este momento. Tengo que terminar esto como sea o mi vida, ni la de todos los que me precedieron, habrá tenido ningún sentido.

Ahora, mientras el sabor salado de las lágrimas llega a mi boca y siento el sabor que tienen mis penas más profundas, escribiré el fascinante camino que me ha traído del trabajo a casa. Los tres kilómetros y medio más largos y a la vez más cortos de mi vida.


He salido del enorme edificio metálico y he encendio el iPod Touch que compré en Dublin hace dos días. Sintiendo todavía la sensación, he pulsado sobre shuffle para poner en marcha "el azar", me he puesto los auriculares y he echado a andar.

Al salir de la empresa me he vuelto sobre mí mismo para contemplar un paisaje en el que una vez reparé hace varias semanas.

Prohibido salir [17]

La valla metálica, el alambre de espino. La última y única vez que me giré sobre mis pasos y me paré a pensar sobre esta imagen me pregunté si esa puerta era para impedir la entrada o para impedir la salida. Ahora lo he sabido con certeza.

Enfundado en la cazadora negra, he pasado de largo la parada de autobús. Caminaba ligero, caminaba seguro, caminaba a toda prisa pero todavía no sabía hacia qué. En ese momento ha terminado la canción anterior, a la que no prestaba atención, y he escuchado una risa loca. Luego una máquina registradora. Una voz reía y decía:

"I've gone mad, I know I've gone mad".

Como tantas otras veces este fin de semana, cada vez que he puesto en marcha el reproductor de música ha sido como si pusiera banda sonora a la realidad. Esta vez la sensación ha sido tan fuerte que he tenido que parar y sacar el iPod del bolsillo.

Creía que la canción era Money de Pink Floid, y eso era lo que esperaba leer en la pantalla. Un latigazo ha sacudido mi cuerpo cuando lo que he visto ha sido esto:

iPod [18]

(a) Speak to me, (b) Breathe in the air

Esa misma sensación la acabo de tener hace un momento cuando he hecho la búsqueda en google y he caído en esta página, Ángel gris [19]. Ya nada me sorprende.

Ahora entiendo el lema de Google: We are not evil.

Es un desafío. La única manera posible de creer que ellos no son malos es creer lo mismo de ti.

I'm not evil.

Cuando escribí la anterior columna [20], en calzoncillos, de madrugada en una casa extraña, sin saber muy bien lo que hacía, después de haber visto un paisaje nevado que nadie más en mi realidad vio, hubo muchos comentarios de respuesta. De todos ellos, pocos tenían sentido para mí, y el más críptico de todos [21], el que sólo yo pude comprender, fue el que me llevó a pulsar sobre el link que lo acompañaba. Para Herman Hesse el enlace decía "Sólo para locos". En mi caso decía Inspiración despreciable [22]. Esperando poder encontrar a alguien que me ayudara, una explicación a lo que me estaba sucediendo, abrí la página y me sentí como Alicia deslizándose por la madriguera del conejo.

No tardé en darme cuenta de que las columnas de la derecha eran pensamientos míos. Se los había confesado el día anterior al vendedor de lotería. Ahora, al recordarlo, se me erizan los pelos de todo el cuerpo como me sucedió mientras escribía la columna anterior, cuando puse mi brazo izquierdo frente a los ojos para ver cómo los pelos de mi brazo se levantaban para volver a caer después mientras un frío intenso llenaba la habitación y yo supe que no estaba sólo entre aquellas paredes.

Yo soy el hombre de negro que aparece sentado en tu cama. No tengas miedo.

La página que abrí a partir del extraño e incomprensible mensaje me proponía Conversación. Nada necesitaba más yo en ese momento. A pesar de todo, cuando en el campo de búsqueda escribí "contacto", no me sorprendió encontrar la siguiente frase [23]:

Determinación

... tú deberás permitirme que sea yo el que mantenga el contacto en los pocos momentos en que me sienta lo suficientemente fuerte para ...

Supe de nuevo que estaba solo, pero esta vez un poco menos.

Al abrir esa página esta vez he reparado en el texto gris de la cabecera:

Remember now
remember how
it started

I can't remember
yesterday

All I remember is
doing what they
told me

Desconozco si la curiosa ordenación de las frases tiene algún sentido, pero eso es lo que hago: recordar ahora, recordar cómo empezó. Para no olvidarlo nunca.

La columna izquierda describe mi vida. Hoy, siempre y últimas impresiones. El cuerpo central era el mensaje para mí.

Me pregunto quién estará detrás de todo esto, pero de algún modo tengo la certeza de que lo sabré.

(a) Speak to me, (b) Breathe in the air

Sólo he podido hacer (b), porque no se me ha ocurrido buscar a nadie con quien hablar. He respirado, he respirado hondo intentando calmarme.

Mientras repaso el texto tras haberlo completado, se me ocurre escribir "Good" en Google y pinchar sobre el botón "I'm feeling lucky". Llego a un página del Tíbet que ahora mismo no significa nada para mí. Como siempre, busco una segunda cosa y ruedo la página hacia abajo. Un anuncio en rojo me dice:

Publicy EXPOSE YOURSELF

Exactamente eso es lo que estoy haciendo.

De vuelta a hace una horas. Acababa de salir del trabajo y trataba de calmarme.

He seguido caminando en dirección a todas partes. Durante todo el fin de semana la música de James [24] me ha resultado especialmente significativa sin saber explicarlo. Me llamaba la atención que la portada del disco que me había resultado tan especial, Pleased to meet you, fuera precisamente la foto de una persona, como si de un espejo se tratara. Me pregunto si yo soy esa persona, o si lo fui, o si lo seré.

Por eso me he sobresaltado cuando la canción se ha interrumpido (pasa con mi colección de mp3 desde hace más de un año) y han empezado a sonar los acordes de Alaskan Pipeline, de James. No he podido comprender toda la letra, pero la voy a buscar ahora y a pegarla y estoy seguro de que será la banda sonora de ese momento, de mis sentimientos en ese punto del camino.

Alaskan Pipeline

You might as well surrender now
Youll never hold that stance
With all my words
I cant find one
To make you understand
Its not too late
Take up the cup
Put down your weapons and choose
But you say, lifes so unfair
All you say is lifes so unfair.
Oh you can ill afford to hold to these views
Oh you need someone to blame
But its you, yes its you
Its your truth

Someone made you
I dont know if youre sick
I comfort. you runaway
My sympathy. you twist it.
Youre reflex. gets in the way.
You mother me. I son you.
You act up. I cant get through.
These footsteps so ancient.
In your eyes Im your infant.
Your ancient. full circle.
In my eyes youre my infant.
Dead ball in our court
Weve got a deadfall in our court

You just say, lifes so unfair.
You just say, lifes so unfair.
You need something to blame
But its you, yes its you
Its your truth

Ciertamente refleja cómo me he sentido otras muchas veces antes, cuando me daba cuenta de que iba en dirección contraria y tenía unas ganas terribles de dar la vuelta y mandarme a tomar por culo. De conformarme con lo que otros querían para mí.

Esta vez no.

En ese momento he sacado de nuevo el móvil del bolsillo y, sin dejar de caminar, me he hecho una foto:

Yo y el Universo [25]

Quería saber qué cara tengo, quería poder mirarme a los ojos. He intentado soneír, pero esta vez estaba triste, genuínamente triste, una pena que pesa en la barriga y tira de los extremos de la boca hacia abajo haciendo que, por mucho que lo intentes, un atisbo de sonrisa es todo lo que vas a lograr. Y ahí estoy, como me siento. Así soy yo en este punto del camino: triste y cansado pero decidido, con un fuego en los ojos que no he tenido nunca.

Vivo.

Como me he dado cuenta otras muchas veces antes, lo importante no es lo que sucede, sino en qué momento sucede. Es la conexión sensación con realidad la que lo explica todo, cuando te das cuenta de que, como escuché decir a Alan Watts [26], "si has comprendido que el interior no se puede explicar sin el exterior y viceversa, entonces no necesitas entender nada más".

Si viera a alguien haciendo fotos de un iPod con un móvil, yo también pensaría que está loco. Como decía Kerouack [27], loco por la vida.

Me doy cuenta de que conocí a Kerouac a partir de un comentario de uno de mis lectores. Yo también soy parte de ellos.

El principio de Alaskan Pipeline me había hecho dudar, reconsiderar mi responsabilidad, aceptar la pastilla azul, pero he seguido caminando sin aflojar el paso. En ese momento ha sonado "Don't worry be happy", y he sabido lo que tenía que hacer.

En la pantalla ha aparecido como Track 4. Nunca le puse el nombre.

Don't worry be happy [28]

La siguiente canción ha sido Boots of spanish leather, de Bob Dylan. Siempre tuvo un genio que no supe explicar hasta hoy. He sacado el móvil de nuevo pero no ha salido muy bien. No quería dejar de caminar por temor a perder lo que otros han denominado, muy acertadamente, "el flujo".

Boots of spanish leather [29]

Después ha sonado Shopping, de Barenaked Ladies. Nunca supe por qué había conservado ese disco. Muchas veces me he preguntado si realmente me gustaba. Esta vez he escuchado la letra de otra manera, como si se cantara para mí:

Well you know that it's going to be alright
I think it's gonna be alright
Everything will always be alright
When we go shopping

Compra. Compra y te sentirás de puta madre. Compra vendiendo tu alma.

Shopping [30]

Después han sonado muchas otras canciones, y todas han significado muchísimo para mí. Como le dije en inglés al vendedor de loterías el lunes mientras me alejaba andando a toda prisa sin saber por qué:

Siempre he oído mucha música. Ahora tengo que empezar a escucharla.

Mi atención cae en este momento sobre el libro Cartas para Claudia, de Jorge Bucay, que he dejado hace horas sobre la mesa para no olvidar. Ese libro lo compró Claudia hace un mes en una librería de Ratisbona. Sé que es el psicólogo que necesito. Y sé que, como él dice en el libro, soy el paciente que necesita.

Y asi he llegado a casa, dejando atrás y a la vez trayendo muchísimas cosas. Trayendo una vida a cuestas para vomitarla sobre una página en blanco y exponerla ante todos, ante mí, como expresión absoluta de mis ganas de vivir. Porque si hoy no escribo todo esto, sé que volveré a caer y esta vez no me podré levantar. Estoy demasiado cansado. Si nadie ve esto, mi vida no tendrá sentido. La última gota del último mar del último océano se irá por el retrete y el Universo dejará de existir.

Atrás quedan el enano verde:

Enano verde [31]

y el momento en el que salí a la calle, me vi solo y supe que tenía que abrir los ojos. Volví corriendo al interior de una casa en la que todos dormían y me hice esta foto:

Abre los ojos [32]

Una cara iluminada por una luz de la vida que no se sabe de dónde viene. Una cara feliz, sencillamente dichosa de ser. Una cara muy diferente a esta:

Yo y el Universo [33]




He terminado. Esto es lo que he venido a hacer. He nacido para esto. He escrito mi liberación.

Ahora debería hacer lo que todo el mundo teme: salir a la calle y tirarme debajo de un autobús. Mi mundo se extinguiría y todos los demás seguirían explotando, separándonos más a unos de otros hasta el infinito, hasta volver a flotar en un vacío frío como lo hicimos una vez.

Las leyes de la física existen cuando pensamos en ellas. La entropía del universo no siempre aumenta. Lo hace porque así lo creemos. Este es el punto de inflexión, este es el momento en el que la entropía deja de aumentar.

Me siento calmado. Presente. He llorado todas mis penas. Siento que ya no soy responsable por nada ni por nadie más.

Ahora me pondré las calzas, las zapatillas de deporte y saldré a la calle.

Iré al río y correré. Correré hasta que mis músculos ardan y mis venas bombeen ácido de batería. Y luego...

...seguiré corriendo.


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Links:
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/C._G._Jung
[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_sincronicidad
[3] http://en.wikipedia.org/wiki/Blinking_Lights_and_Other_Revelations
[4] http://en.wikipedia.org/wiki/Mark_Oliver_Everett
[5] http://en.wikipedia.org/wiki/Mark_Oliver_Everett
[6] http://en.wikipedia.org/wiki/Hugh_Everett
[7] http://en.wikipedia.org/wiki/Many-worlds_interpretation
[8] http://www.bandweblogs.com/blog/2007/11/16/parallel-worlds-parallel-lives-bbc-four-documentary-about-eels-founder-mark-everett-and-his-father/
[9] http://www.youtube.com/watch?v=AGzonNfpRw4
[10] http://www.eckharttolle.com/
[11] http://www.stevepavlina.com/blog/2006/05/the-power-of-now/
[12] http://www.google.com
[13] http://www.stevepavlina.com/blog/2006/05/the-power-of-now/
[14] http://www.stevepavlina.com/blog/2006/09/stevepavlinacom-podcast-016-the-true-nature-of-reality/
[15] http://www.elsentidodelavida.net/bienvenidos-a-la-vida
[16] http://www.elsentidodelavida.net/cuando-la-sensibilidad-es-una-condena
[17] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2401066728/
[18] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2401066802/
[19] http://www.fotolog.com/angel_gris
[20] http://www.elsentidodelavida.net/estoy-despierto
[21] http://www.elsentidodelavida.net/estoy-despierto#comment-17415
[22] http://iota.goedi.net/
[23] http://iota.goedi.net/search/node/contacto
[24] http://en.wikipedia.org/wiki/James_(band)
[25] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2401066900/
[26] http://www.alanwatts.com/
[27] http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_Kerouac
[28] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2400235161/
[29] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2401067046/
[30] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2400235319/
[31] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2400234573/
[32] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2400234769/
[33] http://www.flickr.com/photos/86789443@N00/2401066900/