La semana pasada proponía un pequeño experimento en el que pedía que la gente me describiera, para bien o para mal. Si tengo que ser sincero, no tenía ni idea de a lo que me enfrentaba. No sabía si participaría mucha gente, cómo lo haría y si no me arrepentiría de lo que estaba haciendo. El resultado, como todo lo que me viene sucediendo últimamente, ha roto todos los esquemas. Una vez más, lo esperado ha sido sustituido por algo mejor, y el resultado ha sido una experiencia enriquecedora más algo que vale la pena vivir.
Hace ya un par de días que perdí la cuenta de los emails que he recibido (más de 60 ó 70). Creo que la única cosa amarga de todo esto es no tener el tiempo necesario para poder responder a todas y cada una de las personas que me han escrito, pero supongo que es algo que debo empezar a encajar.
Tengo que admitir que el experimento original estaba mal diseñado. Debería haber propuesto que la gente enviara entre tres y cinco adjetivos, los cuales luego habría podido recontar fácilmente. Lo que ha sucedido es que he recibido emails en los que los lectores me describían en varios párrafos y además lo hacían de una manera muy personal. Al segundo día, abrumado por la faena, decidí plantarme y dedicarme a disfrutar de todo lo que estaba pasando. Una de las cosas que he aprendido últimamente es a dejar de putearme y sencillamente vivir lo que me pasa. Esto lo puedo hacer porque en los últimos meses la cantidad de cosas buenas que me suceden se ha incrementado de manera sorprendente, y desde luego es más fácil disfrutar de las cosas cuando molan.
Como digo, el experimento inicial ha terminado por dejar de tener relevancia, al menos la relevancia que yo esperaba. Aún así pondré aquí los resultados por respeto a todos aquellos que se han molestado en colaborar.
La lista recoge los adjetivos más repetidos entre los primeros 15 ó 20 primeros emails. Entre paréntesis se muestra el número de repeticiones.
Los adjetivos empleados son netamente positivos, tanto en la lista de palabras más repetidas como en el resto truncado (hay unos 50 adjetivos diferentes). Los únicos adjetivos "negativos" sólo han sido nombrados una vez y son los siguientes: prepotente, con baja autoestima y crudo.
Hace unos meses hice la prueba de intentar confeccionar una lista con características positivas de mi personalidad. Me sorprendí con enormes dificultades para evocar un segundo adjetivo. Esta vez, sin embargo, con sólo cerrar los ojos un momento reuní una pequeña lista que me pareció bastante ajustada a la idea que tengo de mí: sincero, inteligente, empático, pragmático, atrevido, inquieto, tenaz y disciplinado.
Más de uno, al leer esta lista, pensará que cada tarde me la meneo en el baño mirándome al espejo. Como acabo de decir, la sinceridad es prácticamente la cualidad de mi persona que más valoro. Cualquier otra impresión que yo pueda suscitar es cosa de los ojos del lector.
Se me ha ocurrido otro experimento que puede resultar incluso más interesante para el lector, y es que yo haga una descripción de él. Puede parecer que la idea no tiene mucho sentido, pero si eres capaz de describirme con tanta precisión, yo también puedo hacer lo mismo.
Eso será en breve. Hasta entonces, a disfrutar.