Published on El Sentido de la Vida (http://elsentidodelavida.net)
Ich spreche Deutsch (que hablo alemán, vaya)
By GonzoTBA
Creado 14/12/2002 - 02:02

Como esta semana ha sido algo sosa, y hace unos días decidí activar la posibilidad de poner comentarios porque alguien se me quejó de que hubiera que suscribirse para hacerlo, aprovecharé para plantear uno de esos temas que afectará a El Sentido de la Vida, al menos de la mía, en breve. La idea es que quiero emigrar tras el verano. ¿Adónde se largará este ahora? ¿De dónde saca el dinero? ¿Pero cómo se pega semejante vida? ¿Es cierto que el monstruo de las galletas era sólo un muñeco?, son algunas de las preguntas que se planteará el lector. Bueno, no se me alarme, es que me quiero ir a Alemania. ¿A Alemania? ¿Con el frío que hace? ¿Este tío está gilipollas? Las respuestas son sí, sí y sí, en ese orden.

Pero ahora, y como dirían los Monty Python: "¡Vamos con algo completamente diferente!". Recordará el lector que la semana pasada recibí una Palm con un único y pequeño defecto: no se encendía. Como recordará sin duda, la devolví y pedí otra. Pues bien, al ver que tras 10 días la Palm no llega cuando la última vez mis manos la manoseaban lascivamente tras dos días de espera, he escrito a la fnac. Su respuesta fue:
"Efectivamente, no nos quedan productos de ese modelo en stock. Estamos removiendo Roma con Santiago para hacernos con otra de sus piedras favoritas, fetichista de mierda. En cuanto tengamos una, se la endilgamos, no se preocupe.
Postdata: los gastos de envío se los devolveremos cuando las ranas toquen el banjo.
Atentamente suyos".

Así están las cosas. Yo, modestamente, pienso que jamás tendré en mi mano el famoso artefacto, y acabaré comprando por el mismo precio la apestosa alternativa con nombre de jugador de fútbol y ruinosas prestaciones. Feliz Navidad.

¿A Alemania dice? ¿Qué se le ha perdido allí? Pues nada especial, la verdad. Yo de Alemania sólo conocía el muro, y de ver por la tele cómo lo demolían a cabezazos. Los germanos me parecían gente seca y amargada, y el idioma una serie de sonidos guturales con los que aquellas gentes parecían entenderse. Sin embargo, hace ya casi dos años tuve ocasión de visitar a unos amigos que pacían en las heladas montañas del centro del país, y la verdad es que mi impresión cambió. Bueno, los alemanes me siguieron pareciendo más secos que la mojama, pero encontré el idioma alemán un interesante lenguaje, a la altura de los más complicados jeroglíficos que uno puede encontrar en los libros de cálculo. Jodido, sí, pero con fundamento.

Y aparte de la nieve, de las carreteras heladas, del cielo gris depresión... ¿allí qué hay? Pues están las teutonas. Allá en el pueblo en el que mis amigos estudiaban, había un bar tras cuya barra operaba una Valkiria de 2 metros, con anchas espaldas y amplios pectorales. Todo a juego, claro, para qué andarnos con tonterías. Sólo imaginar que a uno le cruje la osamenta bajo el peso de semejante maquinaria, le hace amar inmediata e incondicionalmente la patria que acoge a semejante bicho. En el mismo instante en que vi a aquella rubia de desmesuradas, pero prietas, dimensiones sirviendo una jarra de medio litro de cerveza, supe que yo tenía mucho que hacer en Alemania.

Bien, conocemos ya las inquietudes culturales que me impulsan a dejar la calidez y el candor de las tierras mediterráneas. ¿Cuál es entonces el primer paso? ¿Ponerse cachas para enfrentarse al futuro? No, hombre no, ese es el segundo. Lo primero que hay que hacer es aprender alemán. ¿Y el alemán no es jodido?, preguntará aquel que ha oído hablar a un amigo de un amigo... Tras llevar más 200 horas de clases de alemán, me creo con la autoridad de poder afirmar que el alemán es el idioma más complicado que conozco. Ya digo que, tras más de 200 horas de clase, lo más que puedo hacer es sostener una conversación de ascensor en las que se habla sobre el tiempo. Hasta ahí daría la talla, siempre que el edificio no fuera muy alto y que no se me pidieran predicciones; el tiempo futuro lo reservamos para lecciones más avanzadas.

Y es que el alemán es la leche, rompe todos los esquemas conocidos. Es tan jodido como el inglés, pero llevamos tanto tiempo mamando inglés que se nos hace casi natural que "dog" sea "perro" en vez de "berberecho". El francés sí que es fácil. En la lengua de Toulouse Lautrec uno, si no sabe una palabra, puede tirarse en plancha a la piscina y tiene sus posibilidades de salir airoso. Uno puede decir "ggetrggoactif" en un intento por traducir "retroactivo", y saldrá triunfante de la situación. En alemán, sólo dios sabe cuál será el equivalente a semejante palabra. Y es que el alemán es muy suyo.

Para empezar no hay dos géneros, sino tres. A saber: masculino, femenino y neutro. Al principio tiene cierto sentido, cuando te explican que niño (genérico) es neutro porque no se especifica si es niño o niña. "Eso está bien" piensas, "No conviene imponer roles a personitas de tan tierna edad". Pero luego te enteras de que la silla y la mesa son masculinos, el libro es neutro y el periódico es femenino, y entonces es cuando te llevas la primera hostia. La primera de todas: los géneros no tienen ni pies ni cabeza; hay que aprendérselos. Y por cierto, contra todo lo que la sabiduría popular nos ha hecho creer todo este tiempo, "kinder" no es "huevo de chocolate", sino niño (o niña, ojo).

El siguiente paso es encajar que el plural no se forma añadiendo una S. Nos ha jodido, iba a ser tan fácil. No señor, existen (agárrense los machos) ocho (8) maneras diferentes de formar el plural en alemán, y ninguna consiste en añadir una S. Efectivamente, como habrá adivinado el lector, hay que aprendérselos por cojones, como los Reyes Godos. ¿Todavía le quedan ganas de aprender alemán? Pues acabamos de empezar. Cójase que vienen curvas.

¿Recuerda las clases de latín en el colegio? Probablemente no recuerde usted lo que comió ayer, pero seguro que está viendo aquellas clases como hubieran tenido lugar hace una hora. ¿Por qué? Una pista: rosa rosae... El latín tenía declinaciones. ¿A que no adivina qué tiene el alemán?

Yo conozco de momento el Nominativo, el Acusativo, el Dativo y el Genitivo. Ignoro si hay más. De momento tengo bastante con estos, pero no me extrañaría nada encontrar un par de declinaciones más en nuevas y aventuradas exploraciones.

"No recuerdo las clases de latín", ¿podría explicarme de qué va lo de las declinaciones? Pondremos un ejemplo ilustrativo. Supongamos que queremos decir: "Mañana voy al cine con mi simpática amiga". En principio parece una frase inocente, salvo por el hecho de que vamos al cine con una amiga y nuestras intenciones van más allá de la inocencia. Pero centrémonos en la sintaxis empezando por destacar que el verbo es de lo primero que aparece esta la frase. Es lógico, los verbos son importantes. Lo primero que nos interesa saber es qué vamos a hacer con la chica del cine; luego ya entraremos en detalles. Pues bien, en alemán, el verbo ocupa la última posición de la frase. Eso significa que uno se tiene que tragar 10 segundos de morralla para saber que lo que va a hacer es ir al cine. Para colmo, existen verbos "desmontables", los cuales se parten en dos y se pone una parte al principio de la frase y otra al final, de manera que cuando uno oye la parte que completa el verbo, se le ha olvidado el principio del mismo, lo cual puede tener consecuencias catastróficas. En vez de llevar a la amiga al cine la podemos dejar plantada varias horas, truncándose así el malévolo plan que hayamos urdido para la ocasión.

Pero venga, estábamos en "Mañana voy al cine con mi simpática amiga" y las declinaciones. En alemán, uno también empieza con "mañana", hasta ahí todo bien. El problema llega con la amiga, como siempre. En este caso uno sabe que amiga es femenino por lo intrínseco de la naturaleza del objeto, pero podría ser masculino o neutro sin dar ningún tipo de explicación al respecto. Cada uno de los géneros exige un artículo diferente, y éste varía según la declinación. Una vez sabemos de qué género se trata, vemos que estamos empleando la conjunción "con", la cual, por sus santos cojones, rige Dativo. Así pues, busquemos el artículo "dativo femenino", pongámoslo, veamos la declinación correspondiente a "dativo femenino" para adjetivos y coloquémosla también. Después ponemos a la amiga. Ánimo, ya tenemos media frase.

¿Adónde vamos? Como todo el mundo sabe, esa pregunta sólo se puede contestar con un "Complemento Circunstancial de Lugar", que equivale a un dativo. De las 100.000 preposiciones que existen en alemán, elegimos aquella que nos permite entrar al cine. Por que en alemán no es lo mismo "ir al cine y entrar" que "ir al cine y quedarse en la puerta". Sabemos también que "cine" es neutro, así que tenemos de nuevo un "dativo neutro". Declinamos la preposición y declinamos el artículo, y procedemos a contraerlo porque nos ha quedado muy largo. Y como nos descuidemos, declinamos también a la amiga. Al cine, afortunadamente, lo dejamos en paz. Una vez hemos terminado este sencillo proceso, colocamos el verbo en el tiempo que le corresponda, pecata minuta. Por supuesto, ninguna de las palabras empleadas en la frase tienen ningún parecido con el español, y si es así se trata de una simple coincidencia, como en las películas baratas de sobremesa.

Como el lector habrá podido observar, al terminar la frase se dan dos situaciones:

  • Estamos empapados en sudor y completamente derrengados física y psicológicamente por el esfuerzo que ha supuesto soltar una frase de la envergadura de "Mañana voy al cine con mi simpática amiga". Sin duda Machado nos comprendería.
  • La persona que nos escuchaba, o bien se ha dormido o bien se ha largado al cine con nuestra simpática amiga. En todo caso no querrá escucharnos de nuevo nunca más.

Imagínese las horas de clases y de entrenamiento que se precisan para poder engarzar frases con semejante carga filosófica, ¡AÑOS! Si además se piensa que es deseable que el proceso de producción artística se produzca "en tiempo real", lo más fácil es pensar que algo así no va a suceder nunca. Antes se pone uno cachas que aprende alemán. Con razón perdieron la guerra. Gila se hubiera puesto las botas si se le hubiera ocurrido el mercado que tenía este tema.

Total que ¿qué carajo voy a hacer yo en Alemania preguntando a la gente si viene al cine conmigo? Me respondan sí o no, en seguida me voy a destapar. ¿Quién querrá contratar un ingeniero tonto y que además no sabe hablar alemán? ¿Qué es peor, no saber hablar alemán o hablarlo mal? Conozco casos de gente que se ha ido sin saber ni pedir un helado, pero ir así se me antoja como cruzar la autopista a pie y en diagonal. Además, esos casos iban a estudiar, no a trabajar. ¿Qué posibilidades tiene el españolito de Nantes en las gélidas tierras teutonas? ¿Habrá un diario de las Germanias? Sólo el tiempo desentrañará tan profundos e intrascendentes misterios.


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